El liderazgo como sustento de la gestión cultural

en el desarrollo de la identidad.

Por: Dra. Katy Caridad Herrera Lemus y Dr.Carlos Cristóbal Martínez Martínez
    
      Hoy más que nunca el concepto de liderazgo toma vigencia como parte indisoluble del desarrollo de la cultura que se gesta en cada una de las organizaciones, en las que el hombre expresa, bajo nuevos símbolos y manifestaciones, el estado de la sociedad en la que vive.

      El liderazgo constituye un fenómeno reconocido por todos pero difícilmente precisado y compartido, ello llega al punto de ser considerado por W. Bennis y B. Nanus como un reto para los jóvenes que los viejos recuerdan; los padres añoran; la policía busca; los expertos reclaman; los artistas desdeñan; los eruditos desean; los filósofos reconcilian con el término libertad; los teólogos compatibilizan con la conciencia; los políticos alegan tener y los burócratas pretenden poseer.
      Lo cierto es que unos y otros, especialmente estos últimos (los dirigentes) requieren movilizar el talento humano, la capacidad de actuar y pensar para llevar a cabo procesos de cambio generalmente frustrados por el limitado papel que se le asigna a las personas como partícipe de las decisiones que por demás, afectan o implica a las mayorías, conduciendo estos casos a crisis de funcionamiento que paraliza o mina el desarrollo de cualquier organización.

      La necesidad de liderazgo surge por tanto, de manera correlacionada con las crisis que en el mundo y en especial Latinoamérica, son sumamente críticas en todos los aspectos de la vida. Es así como varios autores coinciden en que la actual crisis tiene como uno de sus principales pilares el “Vacío de liderazgo” que hoy afecta a sociedades, empresas y organizaciones de todo tipo.

      Luego, al estar crisis y liderazgo asociados, la gestión orientada al desarrollo depende de la capacidad de los dirigentes para lograr impulsar, motivar e implicar al personal en los procesos de transformación que evidencien un carácter demócrata en sus mecanismos, constituyendo por tanto el liderazgo una inmensa energía capaz de transformar las ideas y finalidades (Objetivos) en realidades concretas y palpables (Resultados).

      En tal sentido, reconocer la importancia que el liderazgo tiene y tendrá en la conducción del talento humano en el buen desempeño de todas aquellas personas que necesiten influir en la conducta de otros para lograr objetivos predeterminados, permite identificar a este aspecto como un punto vital y vulnerable en el desarrollo de una filosofía orientada a la participación y compromiso por el destino de las organizaciones y en última instancia con el de una nación.

      El concepto de liderazgo ha evolucionado al identificar en sus inicios su aplicación al tratamiento del personal sobre bases que consideran al hombre como una máquina u “objeto” sobre el cual se podía disponer y decidir en función de una finalidad suprema “Productividad”, trayendo la aplicación de dichos conceptos consecuencias negativas que han contribuido a que en la actualidad el concepto se encuentre orientado hacia los procesos que permite Gestionar el Talento Humano a partir de las nuevas relaciones que se establecen para un trato efectivo con las personas a partir del reconocimiento de sus capacidades y conocimientos .

      Para ser líder debe entonces despertarse un gran interés en la persona por conocer la realidad y su contexto socio - cultural y económico - político, así como el por qué de ella; para ello es necesario desarrollar las cualidades de un buen negociador, tener mucha empatía y compromiso con el futuro tomando en consideración las soluciones que más le interesen a los miembros de la organización en la cual actúa el líder .

      Para que un líder pueda comprometerse, primero debe conocerse a sí mismo, reconociendo sus fortalezas y también sus debilidades; de igual manera debe reconocer que las demás personas también tienen virtudes, conocimientos y capacidades, identificando en ellos cuales aún se ignoran o no se han desarrollado.

      El reconocimiento de las cualidades o virtudes que se poseen requieren de una aceptación que permita desarrollar una credibilidad propia, es decir creer en sí mismo, en sus capacidades y en toda esa inmensa potencialidad que el ser humano tiene.

      Lo anterior requiere identificar en dónde está, por qué se está ahí; para donde va y sobre todo hacia dónde deberá ir (visión de futuro). Como parte del análisis de estas interrogantes el dirigente líder de una organización deberá formular el futuro deseado y establecer el camino más apropiado para llegar a él; esto es definir las estrategias, las cuales no se improvisan sino que deben planearse, “implica cierta cantidad de planeación para el futuro y simultáneamente, aprender de acciones pasadas y sobre la marcha”

      Así tener liderazgo implica, poseer cúmulos de energía positiva y actuar con pensamiento positivo. Es salir de la rutina, es iniciar un cambio sin detenerse, es perseverar hasta alcanzar los objetivos propuestos como parte del futuro deseado. Para ello debe movilizar a todos los miembros de la organización, impregnarlos de mucha motivación, de tal forma que el objetivo sea alcanzado mediante metas acompañadas de acciones que conduzcan al cambio y a la evolución; responsabilidad que recae fundamentalmente en el dirigente, ya que son ellos “los que tienen responsabilidad para llevar a efecto las estrategias de acción para el cumplimiento de la misión, la visión y los objetivos organizacionales” Vale la pena señalar que el hombre como individuo aislado no puede alcanzar el liderazgo y que sólo es posible hacer uso de aquel, cuando ha preparado a los demás integrantes de la organización para dicho fin; esto es generar en la organización grupos o equipos de trabajo, eso sí con objetivos comunes y claros, lo que en términos empresariales se denomina la misión.

      El liderazgo debe entonces forjar una organización ideal concepto que según Badacarcco Joseph l. Jr, y Ellsworth Richard R. se define como “aquella que tiene objetivos claros, innova, atrae personal de gran talento, lo pone a prueba con elevadas normas y lo promueve basado en mérito... es inmune a la burocracia. Es ética, inspiradora y su rendimiento económico es sobresaliente”.

      Ello implica que cada individuo tenga que dejar sus intereses personales, sus individualidades, su egoísmo: “la primera de las fuerzas que dispersan los esfuerzos dentro de una organización”, y a cambio de ello vaya adquiriendo sentido de pertenencia, valores colectivos, para que la lucha sea por los intereses comunes. Así los intereses de la persona deberán estar subyugados por los del grupo o mejor por los de su organización sea esta una empresa o institución.
      Luego el liderazgo implica conciencia de la realidad, compromiso para interceder ante ella de una manera organizada y en consenso; esto es lograr que otras personas trabajen por alcanzar un futuro deseado y posible. En especial vale la pena resaltar el concepto de liderazgo gerencial, por ser el que está enfocado al desarrollo del talento humano en las organizaciones, el cual es “una filosofía administrativa que descansa en ciertos supuestos fundamentales acerca de la naturaleza humana y de la manera como la gente se comporta en las compañías .

      Si no me conozco, ni conozco mi organización y su cultura, ni su entorno socio - económico no se podrá tener claramente la misión ni mucho menos definir el camino futuro; careciéndose de una proyección hacia lo deseable, y de una estrategias de acción para actuar y cambiar lo obsoleto y lo que ya dejó de funcionar racionalmente.
      Cuando el hombre demuestra que conoce la realidad, y el por qué de ella, y sabe interpretar muy bien lo que sucede, cuando se interesa por las soluciones y actúa más de obra que de palabra; entonces las demás personas comienzan a tenerle confianza y a colaborarle; así nacen y se hacen los líderes, con realizaciones aunque no gigantescas; éstos llevan las ideas a las acciones de manera organizada y motivada, obtienen realizaciones en algo concreto y beneficioso para la organización.

      El logro se obtiene precisamente cuando el líder busca la eficiencia del trabajo y procura que todo se haga bien; cuando éste busca la efectividad al dedicarse solo en lo prioritario y adecuado, cuando procura que todas las acciones sean en función del cambio.

      Entonces ¿qué nos demuestra el ejercicio del liderazgo hoy ?

      Reconocer que en la medida en que van surgiendo los problemas, se hace necesaria la presencia del líder, que los problemas no deben tomarse como tragedias, maldiciones o castigos, sino que ellos deben ser asimilados como oportunidades para desarrollar la creatividad, que aquellos surgen cuando no hay personas interesadas en la organización y no se tiene la suficiente capacidad de prever y de anticiparse mediante la toma de decisiones inteligentes.
      Hoy las organizaciones requieren de talentos con mayor información y participación, que trabajen en equipos y que conozcan sus oportunidades y amenazas.

      Los cambios no se dan espontáneamente, se requiere persuadir, motivar y dar recompensas, sin olvidar que son mucho más efectivas las motivaciones internas que las externas, para que los miembros de la organización adopten nuevos conceptos y nuevas actitudes favorables ante el cambio, un cambio planeado con elementos de prospectiva y estrategia.

      Para que el hombre cambie y con él la cultura, debe primero cambiar sus propios conceptos para luego actuar diferentemente, lo que se presenta como “El desafío del dirigente”, pudiéndose resumir como:

      Conclusiones:

      Queriendo resaltar la importancia que reviste el empleo del liderazgo como sintetizador del desarrollo de una filosofía de dirección cuya práctica permite la formación de una cultura organizacional socialista basada en la capacidad, identidad y peculiaridad de los sistemas y organizaciones que en la economía, la sociedad y la política se desarrollan, se precisa que:

      * Los dirigentes deben ser líderes, que mueven la organización hacia el cambio, cuya esencia está en el talento humano; empleando las mejores estrategias para lograrlo, ellas son el producto de la creatividad y no de las normas; por ello deben ser muy realistas y prácticas; deben tomar decisiones y controlarlas con la participación y el consenso.

      * La definición de la misión, visión, valores, objetivos y metas es una responsabilidad del dirigente estratega, lo cual debe estar en la cúspide de sus preocupaciones para alcanzar el liderazgo del talento humano.

      * La preocupación del dirigente líder debe ser la de identificar y solucionar problemas, resolver conflictos o por lo menos reducirlo a magnitudes no dañinas; debe demostrar sinceramente esta preocupación.

      * El dirigente estratega no solamente debe conocer las necesidades de la empresa sino la de cada uno de los talentos humanos e interesarse con hechos por las expectativas que se puedan presentar.

      * El liderazgo estratégico debe concretarse en que cada talento humano para que actúe en función de la organización como sistema competitivo, debiéndose reflejar en el futuro como producto de una cultura organizacional con responsabilidades compartidas.

      * El liderazgo se presenta hoy como la habilidad para influir en la conducta de otras personas hacia el logro de objetivos predeterminados.

      * Los estilos de liderazgo son patrones del comportamiento que identifican al líder. Cada persona tiene características propias de la forma en que se le percibe y como se comporta.

      * Los estilos básicos de liderazgo más reconocidos son: autócrata, demócrata y dejar hacer o dejar pasar. No obstante algunos autores consideran que el liderazgo no se representa por un punto, sino que el líder se mueve en un espectro continuo y por lo tanto existe un número infinito de estilos.

      * Para un adecuado liderazgo del talento humano es necesario establecer un clima de “confianza”. Ésta se pierde en un solo acto inadecuado del administrador y recuperarla es muy difícil.