LA PRESENCIA DEL AUSENTE

Por CL Lic. Efrén González Cuellar
Club de Leones de Aguascalientes A.C

México


El hombre es un ser social por naturaleza pues solo así puede cumplir cabalmente los fines que se propone. No en balde Aristóteles dijo que el hombre era un "Zon Politicón".
Todo intento de algunos filósofos y escritores que han tratado de demostrar que el hombre puede vivir asilado ha fracasado piénsese por ejemplo en el tan popular Tarzán de los monos" o en "Robinson Crusoe" cuyos autores Edgar Rice Burrws y Daniel Defoe por más esfuerzos que hicieron terminaron por aceptar compañeros para sus personajes.
 
Los Clubes son el resultado de ese sentimiento social innato en el hombre que se agrupa con distintos fines: diversión, intercambio social, aficiones y desde luego servicio.
El CLUB DE LEONES cumple la última finalidad relacionada. 

 

Melvin Jones pensó en una agrupación que pudiera servir a los demás en una forma totalmente desinteresada, en la que los socios trabajaran intensamente para llevar a los más necesitados algo de consuelo y desde luego mucho amor.
La idea fructificó y los CLUBES DE LEONES surgieron por todas las latitudes del planeta llegando a ser la organización social de servicio más grande del mundo. Lo cual nos da idea de su importancia desde el punto de vista del servicio y de ayuda a los necesitados.
 
Pero hay algo que sin ser el fin fundamental del CLUB DE LEONES no puede separarse de su esencia, la amistad que surge entre los socios que integran un club que poco a poco se va fortaleciendo de tal manera que llega a integrarse otra familia con características elementales de
simpatía, sencillez y fraternidad. 

Los apodos con que se conoce a cada uno de las socios llega a establecer tal familiaridad que casi se olvida el nombre patronímico del socio, dentro del club los nombres de pila y los apellidos dejan de ser necesarios para sustituirse por un nombre más sencillo más acorde con las características del que lo lleva, nombre que por otra parte él mismo escoge.
 
Llega el socio a identificarse tanto con los otros socios que la ausencia de uno de ellos supone un vacío que moralmente es muy difícil de colmar.
 
La mística del Leonismo llega a integrar un espíritu de unidad único, de ahí que en todas las reuniones ese espíritu campea entre todos los socios como si se despersonalizara el individuo para formar una gran persona colectiva pero solo respecto a ciertos fines comunes, ya que el León conserva su característica íntima, los hay serios, dicharacheros, simpáticos, violentos y cada uno le da una personalidad especial a la reunión pero todos terminan por integrar una sola mística, un solo
espíritu, difícil de explicar pero muy fácil de sentir.

Se aprecian tanto entre sí los socios que hasta las contradicciones entre ellos, los pequeños exabruptos después se recuerdan con cariño.
 
Cuando un socio muere es difícil de remplazarlo, es más, ni siquiera se pretende hacerlo, pero es curioso como un sentimiento se apodera de todos los socios pareciera ser que el ausente sigue presente, no puede dejarse de citar refiriéndose a él para ponerlo como ejemplo, para aprender de los consejos que daba, para imitarlo en su trabajo y porque no para obtener ricas lecciones de sus errores que necesariamente los tuvo.
 
El León que muere sigue presente, su ausencia es quizás más rica en orientación y en ética Leonística que cuando vivía, porque se recuerdan con más claridad todas sus acciones. Está ahí, dónde siempre se sentaba o con los que se reunía a platicar o a compartir alguna afición en el
chispazo del gracejo o en el regaña oportuno, en sus alegrías y en sus tristezas.

Es un espíritu que siempre está presente, un miembro constante en las asambleas, un León ejemplar porque ya no cometerá ningún error y en cambio será siempre ejemplo de servicio, de amistad, de entrega, en una palabra será para siempre un "LEON".