Por un Leonismo auténtico

Por: PDI José Brigneti Lozada

Perú


"....lo hago para tratar de mantener muy vigente en
la mente de los Leones, un tema que nunca pasará de moda,

como no pasarán tampoco, los valores que motivaron a los fundadores de
nuestro movimiento hace ya más de 85 años."


El Leonismo auténtico, el mismo que con el transcurrir del tiempo, lucha por mantener en alto y encendida, la antorcha que ilumina el camino del servicio humanitario desinteresado.

Nuestra institución, no ha sido ajena a los embates del tiempo y no ha escapado ni pretende hacerlo, a los cambios que han obligado a notables modificaciones en todas las estructuras sociales en el mundo entero. Todo ha cambiado, nosotros mismos hemos cambiado, que duda cabe. Como seres inteligentes, no podemos resistirnos a ello, debemos adaptarnos, pero teniendo siempre presente los valores que asumimos como nuestros, cuando ingresamos al Leonismo y que están sintetizados en nuestro Código de Ética y en los Objetivos del Leonismo.

Cambios, se seguirán suscitando, mas preservar la autenticidad de nuestros principios básicos, será responsabilidad de nosotros.
Nosotros, que consciente o inconscientemente hemos venido asistiendo, algunas veces como espectadores indiferentes y otras como protagonistas, de un a veces desconcertante proceso,  que
inevitablemente nos lleva a preguntarnos ¿estamos realmente cumpliendo con lo que prometimos el primer día ?  En muchos casos la respuesta será positiva, no tengo duda sobre ello; sin embargo
tendremos que reconocer que en mucho otros, lamentablemente se olvidaron los auténticos principios filosóficos, que fueron los cimientos que permitieron la construcción, de esta gran estructura de servicio humanitario que es el Leonismo y que como tal, es reconocida en el mundo entero.

Tarea nuestra será compañeros Leones, orientar nuestro esfuerzo, el esfuerzo que voluntariamente nos impusimos, el impedir por los medios que tenemos a nuestro alcance, toda forma de accionar que riña con nuestros postulados y que amenace con lesionar nuestros principios rectores. Así defenderemos la autenticidad del Leonismo. No permitamos nunca que los proyectos personales primen sobre los
proyectos institucionales.

Los clubes de Leones tienen ahora mayores posibilidades, diversidad de programas, acceso a financiaciones, alianzas y una multiplicidad de formas en que el servicio,  puede ser más eficiente y
productivo; las clases menos favorecidas esperan mucho de instituciones como la nuestra.  No pretendemos desde luego que el Leonismo sea una llamarada que ilumine la larga noche de infortunio
de los que carecen de todo; puede sí en cambio, ser una antorcha permanentemente encendida, que traiga con ella solidaridad y esperanza de un mañana mejor. Esa es nuestra misión y ese es nuestro
compromiso y nuestra responsabilidad.

Todos llegamos a un punto en nuestras vidas, en el que comprendemos, que si no tomamos responsabilidades por nosotros mismos, nadie lo hará. Asimismo aprendemos a ser responsables de nuestras familias y amigos y de aquellos en la sociedad que han tenido menos suerte que nosotros. La responsabilidad no es algo que debamos aceptar de mala gana, por culpa o sentido del deber. No. Es un componente necesario y saludable de nuestras vidas.

Nunca antes, ha habido necesidades tan urgentes para extender nuestras manos y escuchar el clamor de los necesitados. Esta es una generación crítica, con muchísima gente a la que le falta dirección
en sus vidas, y aún así , muchos de nosotros, nos sentimos tentados de preguntarnos : ¿ Como puedo llegar a pensar en los problemas ajenos, cuando tengo los míos propios ?, sin embargo, uno nunca debe dudar de su capacidad de ayudar. Toda persona, sin excepción, ha recibido y tiene, capacidades para iluminar su propio lugar en el mundo e irradiarla a los demás.

Los tiempos actuales,  en que nuestras clases medias sufren los embates de una crisis de la cual no somos responsables, constituyen el espacio en el cual adquiere mayor grandeza, cualquier gesto
solidario con nuestros semejantes. El hombre en sí no es una isla, es parte de un todo deliberado. Lo que afecte a nuestros semejantes, eventualmente nos afectará a nosotros, por eso cuando vemos alguna injusticia, debemos alzar nuestra voz; cuando alguien necesite urgentemente una ayuda debemos hacer lo que esté a nuestro alcance por ayudar. Esto no significa que debamos vernos a nosotros mismos como salvadores, lanzándonos a rescatar a la gente de sí misma.
Simplemente significa reconocer que no somos individuos aislados; que somos parte de una comunidad mayor y en consecuencia, responsables en alguna forma de los demás.

Podemos elegir ignorar la necesidad interior de responsabilidad personal, pero igual que el hambre, nos perseguirá. Y como sucede con el hambre cuando es satisfecha, nuestros cuerpos y nuestras almas se sentirán fortalecidos, permitiéndonos llevar una vida más significativa. Esta es nuestra única opción.

Dar, es la palabra mágica: dar un juguete a un niño, dar una palabra de consuelo al afligido, dar un pan a un indigente, dar la mano a nuestro rival, dar nuestro tiempo para una actividad de servicio. Dar, siempre dar, sin esperar nada a cambio, nada material.
Es el camino a veces difícil del servicio...; es el camino adecuado y el que nos llevará a encontrar la paz espiritual y la satisfacción propia de los hombres de bien, como son ustedes.

Compañeros leones, hermanos en el servicio,  tenemos un compromiso con nosotros mismos,  nuestros clubes y nuestro querido movimiento, mantenernos dentro de los linderos del camino que hemos escogido. Nos esperan  días claros y noches iluminadas por la luz de nuestra propia convicción. Solidaridad, desinterés,  entrega generosa de nuestro tiempo y nuestros recursos, convicción y absoluta seguridad de que nuestro esfuerzo no será en vano. Intima satisfacción y sana
alegría será nuestra recompensa.

Compañeros leones:
El verano ha terminado, ahora el otoño y luego vendrá el invierno y con él, el frío que entumece y la urgente necesidad de abrigo que atenúe sus efectos y cuando hace frío, ya sabemos que hay dos formas de abrigarse, una es ponerse un abrigo y otra es encender un fuego.
La diferencia claro está, es que el abrigo solo calentará al que lo lleva puesto, mientras el fuego calentará a todos los que se acercan a él. Como Leones auténticos encendamos en nuestras comunidades el fuego del amor al prójimo, la solidaridad, el optimismo, la participación y la confianza en nosotros y en lo que se puede conseguir mediante un trabajo participativo y bien realizado. Ese es
el verdadero y auténtico Leonismo. Si así lo sentimos y lo practicamos, cuando lleguemos al final del camino, podremos decir parafraseando con libertad a Pablo Neruda diciendo:  "Confieso
que he servido"

Que Dios los bendiga.