Consejos para una buena relación con Cachorros y Leos

Por: CL Dr. José Luis Navarrete Gutiérrez

México


En el  Leonismo se debe tener un claro concepto de cuán importante es la participación de la juventud, en el trabajo que realiza cotidianamente.

Por experiencia se sabe que para alcanzar las metas en su labor en beneficio de la comunidad, se requiere del aporte que éstas vidas jóvenes ofrecen y desde luego para el buen criterio del León, no escapa la realidad de que su futuro como organización, en gran parte depende de la semilla que siembre en la mente y el corazón de sus cachorros y Leos.

Es por ello muy necesario poner especial atención en cultivar en ellos el espíritu de servicio.

¿Cuántas veces nos hemos puesto a reflexionar, a meditar, qué valor tiene para nosotros Leones un joven?
Considero que una buena medida para poder valorarlo, es profundizar en su manera que tiene de encarar la vida. Es necesario tratar de entender y en ocasiones de adivinar sus inquietudes.

Debemos ser conscientes que el valor de un joven será mayor, cuando en él prevalezca la decisión sobre la timidez; su ansia de aventura sobre la quietud y pasividad. Que no se conforma, ni se siente satisfecho, con lo que existe, sino que busca mejorar siempre lo ya existente.

Que vive peligrosamente, con entusiasmo, con fecundo vigor, intensa y hondamente; afrontando el dolor de concepción de una nueva humanidad, más sincera, más justa, más fraterna.

Será de inmenso valor el joven en quien se manifieste el amor, la bondad y el respeto a la dignidad humana. Cuando lo caracterice la confianza en sí mismo, en sus semejantes, en sus ideales. Cuando viva en lo muy poco, lo bastante para cumplir su destino cada día. Cuando piense, estudie, trabaje y viva con limpieza, pureza y honor, aspirando sublimemente a la verdad, la rectitud, la misericordia y el amor.
Cuando, en fin, tenga fe inquebrantable en los valores espirituales que ennoblecen al ser humano.
Y con visión profética se adelante a su día, viviendo con anticipación sus tiempos, profesando verdades y asumiendo actitudes, que serán la justificación de su vida en los años venideros.

¿Cuál será nuestra misión con estos jóvenes? Algunos de ellos nuestros hijos carnales, hijos espirituales de todos nosotros. Pueden ser innumerables las posibilidades, si así lo queremos, solo enfatizaré algunas de ellas.

Tenemos que esforzarnos en ayudarlos a encontrar la solución a la problemática que se les presenta día con día de manera más compleja. La firme intención del Leonismo es encauzarlos por los caminos de la rectitud, integridad y servicio. Y por ser la juventud un tesoro muy preciado, debemos cuidarlo con gran esmero y dedicación.

Más que con nuestras palabras, con el ejemplo de una vida recta y sin tacha, levantemos ante la vista del joven el monumento de un ideal superior, por el que valga la pena que luche y se esfuerce. Debemos ayudarlos a vencer el mal con el bien. Motivarlos de tal manera, que no puedan permanecer sordos a todo llamamiento al heroísmo; sembrar en su limpio corazón esas eternas riquezas espirituales, a cuyo amparo se forjen su carácter y personalidad. Que no vivan nuestros Cachorros y Leos una vida pobre, triste, oscura, sin emociones intensas, ajenos a las grandes necesidades del mundo que nos rodea, marginados, indiferentes a la vera del camino. Realmente debemos enseñarles a vivir y no a luchar contra la vida.

Nuestros jóvenes requieren de estímulos superiores que les impidan caer en la desesperanza y apatía, abriéndoles todos los horizontes del espíritu.

Impulsándolos a descubrir el ideal del cual se enamoren apasionadamente y al que consagren su vida y su ilusión. A que en su joven corazón abriguen la luz de la esperanza, la luz de un bello ensueño y una visión prendida, sabiendo que la cumbre no se alcanza sin un fulgor divino.

Hagámosles sentir que no son algo ajeno, ni paralelo, en la actividad Leonística, sino que son parte fundamental de la misma.

Fortalezcamos en ellos un vigoroso compañerismo, una verdadera hermandad, al saber que no están solos en sus esperanzas y propósitos. Que otros jóvenes tienen su mismo sentir y que si se trabaja en equipo, la cosecha será más abundante.

Como sus guías espirituales, los Leones debemos vivir de una manera íntegra, para que nuestros jóvenes se sientan orgullosos de nosotros.

Permaneciendo siempre vigilantes para que nuestro trato con ellos no sea de crítica malsana, derivada tal vez de nuestra incapacidad para ubicarnos en su tiempo y espacio, en la pretensión de que lo que vivimos ayer, fue mejor de lo que se vive el día de hoy. Tengamos la capacidad de vivir a tiempo con el tiempo. Jamás volquemos nuestras amarguras y frustraciones en sus vidas sanas y nobles.

Sepamos interpretar con sabiduría, las inquietudes, luchas, problemas e inconformidades de nuestros Leos y Cachorros.

COMPAÑEROS LEONES, DAMAS LEONAS, LEOS Y CACHORROS:
Los invito fraternalmente, a unir nuestros ideales, sueños y esperanzas, en un solo haz de voluntades y a caminar unidos de la mano del Señor, bajo el radiante sol del Leonismo, trabajando como un gran equipo, en beneficio de quienes demandan nuestra ayuda, inspirados en el lema universal que nos impulsa y alienta:

"NOSOTROS SERVIMOS"