¿EN QUE RESIDE LA FUERZA DE UN CLUB DE LEONES?

Por: PGD Eliezer Caro Martínez

Puerto Rico

La fuerza de un Club de Leones reside en la participación y actividad de todos sus miembros. Cuando algunos de ellos detienen por alguna causa, este apoyo tan necesario para la mejor marcha de la organización se atrasa un poco la labor que el Club rinde. Porque es labor de todos, no de unos pocos. Y mientras más, muchos mas se envuelvan en los objetivos de cada Club de Leones, los mismos rinden un servicio más eficiente y de mayores alcances y progreso y adelanto. Y la satisfacción cubre a todos, porque el Club es de todos.

Nuestra organización es una de elevadas proyecciones en el campo del civismo, de la comunicación, propendiendo en sus objetivos, hacia la humana fraternidad por medio de la mejor convivencia, rindiendo aquellas labores que son imprescindibles para el mejor bienestar de la comunidad.

Y nosotros somos parte de esa comunidad. Pertenecemos a ella. Laborar por ella es laborar para nosotros, sin propósitos egoístas, sino altruistas. Porque el Leonismo en su filosofía cree que el servicio a los demás, es parte del bien que damos, si dentro de esa comunidad hemos recibido ese bien y esos dones. La participación produce grandes satisfacciones espirituales. Se hace palpable en uno mismo el estímulo de vida que nos crea esa participación y ese envolvimiento en las actividades de la organización.

Nuestro Distrito 51 Oeste, bajo la dirección de nuestro dinámico León José J. Medina Méndez, ha iniciado una labor de ascenso en todos los ordenes, para este año leonistico. Y espera que en los sucesivos se acreciente esta labor que se ha propuesto. Quiere envolvernos en todos aquellos aspectos de nuestra comunidad, cumpliendo los objetivos del Leonismo, y sintiéndonos cada día más parte, y más íntimamente unidos a nuestra comunidad.

Y esa labor titánica. No tediosa ni deprimente, desde luego, sino creadora de grandes satisfacciones. Pero para hacer la misma, necesitamos de la buena filosofía del Leonismo. El compañero León que se rezaga y no participa, esconde dos manos que pudieran unirse a las muchas que se extienden para el servicio. Y detrás de cada dos manos, un corazón que no recibe él estimulo de la participación .

Comprendemos que la jornada del diario trabajo es ardua. A veces agota. La misión de trabajar para vivir, apenas nos deja tiempo, para compromisos que pudiéramos cumplir una vez concluida la diaria faena. El hogar nos reclama para el descanso merecido. A veces nos reclama nuestra compañera domadora y nuestros cachorros para disfrutar de nuestra compañía. Muchas razones lógicas no hay para alejarse un poco de las reuniones y las actividades de nuestra organización.

Un momento en la reunión o la actividad, borra el agotamiento del trabajo, y crea nuevas energías y nuevos entusiasmos. Se comparte, se coopera y se disfruta de la fraternidad de uno entre todos. En el hogar nuestra domadora y cachorros sienten la serenidad de saber donde esta uno, y el orgullo de saber que el jefe del hogar participa,, coopera, y se envuelve en actividades de grandes méritos. ¿No son estas, razones poderosas para que el compañero que se rezaga, piense? Y luego diga: Debo asistir puntualmente a reuniones y actividades. Es alentador y estimulante para todos, cuando en las reuniones y en las actividades.

Cada León dice Presente