LA LLAMADA DE HOY A LOS LEONES


Por MELVIN JONES
Fundador del Leonismo
Gentileza de Mauro Efrain Rodríguez C. y Manuel Márquez Campos
 
Resplandores Rojos, púrpura y morados nos anuncian la llegada de una estación en este brillante día de  Otoño,  recuerdo unos versos que  cité en cierta ocasión, en mi alocución a los Leones con motivo de la primera Convención de la Asociación que tuvo lugar  en Dallas, Texas,  en Octubre de 1917. Pienso que este recuerdo  ha venido a mi mente – por ser en este mes el XXXI aniversario de esa primera Convención; y al repetirlos  me parece que son oportunos y a propósito de este tiempo, lo mismo que en la época del nacimiento de la Asociación Internacional de Clubes de Leones.  Dicen así:
 
“Vengan  hojitas, al viento un día  oímos cantar,
Vengan por sobre el arroyo conmigo a jugar!
Luzcan su vestido color rojo y morado,
Que el verano se fue y el invierno ha llegado....
Cuando el llamado del Viento las hoyas oyeron
Una y otra  en inmensa agitación cayeron
Para luego en su lecho invernal pronto dormir
Y que un manto de nieve las viniera a cubrir”
 
Después de los versos yo agregué:
 
“Así es el final de la vida de las hojas, pero antes, al
llamado, de las hojas, las actividades  en los negocios
reviven en todas partes. Al llamado de las hojas los
hombres de negocios y profesionales retornan a sus
ocupaciones y labores profesionales. Las escuelas,
colegios y asociaciones se visten  con sus ropas de
trabajo....porque las hojas se han puesto su vestido
rojo y morado”

Con la llamada de las hojas viene también la llamada del Leonismo; la asistencia a las  reuniones se estimula. La Directiva, los directores de comité y los miembros del Club, todos por igual se juntan para el pase de lista.... que el Verano se fue y el invierno ha llegado.

En esa primera alocución que hice a los Leones y que titulé “La llamada a los Leones”, comparaba la llamada del viento a las hojas a jugar,  con la llamada de los Leones a trabajar. Es esta una llamada que ha sido bien atendida, a través de los años, con el más grande entusiasmo, voluntad y energía.

¿De qué otro modo nuestra Asociación hubiera podido crecer como lo ha hecho y adquirir  tan sólo en tres cortas décadas la magnitud  sin precedente que tiene en alcance e influencia?
¿Cómo hubiera logrado tan sin igual hoja de servicio, tan notable antecedente de actividades, tan gran fama y estimación por su trabajo provechoso en  cortos años?

Si, los Leones han laborado bien y han ganado un puesto único y saliente en el campo del servicio, pero de ninguna manera debemos considerar  que hemos llegado a la cima. Nuestros más grandes servicios, nuestras más grandes oportunidades  aún están adelante. Somos jóvenes todavía, apenas hemos comenzado nuestro trabajo, apenas hemos abierto el terreno de nuestras posibilidades por cumplir. Hemos hecho mucho,  pero es necesario que hagamos mucho más. Para una organización como la nuestra siempre habrá mucho que hacer por el hombre, la mujer, la familia y la comunidad, por la Patria y el Mundo. Así yo quisiera repetir hoy la misma llamada,  la llamada a los Leones a trabajar.

El verano se habrá ido y los días  van siendo más cortos. Es ésta una indicación de que el invierno se aproxima. En Septiembre nos reuniremos  de nuevos en nuestros Clubes de Leones, descansados, listos y ansiosos de actuar.  En Septiembre  perfeccionaremos la organización de nuestros Clubes y sus planes de actividades y llevaremos a cabo las más y mejores que pudimos. Dejemos que se oiga la llamada a trabajar y mostremos nuestros colores de púrpura y oro.

Como he dicho antes al tratar este tema, la llamada de los Leones es para estimular  la dirección  y acción individuales por parte de los miembros  y una dirección y acción unidas por parte de nuestros Clubes de Leones.
Ambas son igualmente  importantes, porque es la individualidad  la que hace sobresalir al club, y es el club el que combinando y coordinando el vigor y el talento, la iniciativa y la  energía individual de sus miembros, da a cada uno de ellos un medio eficiente y organizado a través del cual  puede servir de la manera más eficiente.

Leones, hagamos que nuestro trabajo sea tal que dure como las esculturas de los maestros. Hagámoslo de tal calidad  que sea perdurable no sólo para los que nos siguen,  sino que también sea de inapreciable valor para las futuras generaciones. Dejemos que esta sea la llamada de hoy a los Leones.
Textos recopilados de la carta mensual de
MELVIN JONES – Octubre  1948