Los Clubes de Leones (Tema de reflexión)

Por: C.L. Edgar Arébalo P.

Bolivia

 

La mayoría de los Clubes de Leones, desde el momento en que fueron creados sostienen una política que conjuga el respeto de sus principios, Código de Etica, y las reglamentaciones, tratando de adecuarse a la dinámica y cambio que sufre cada día la sociedad.

Estos Principios y Normas Reglamentarias no han sido construidas solo para leerlas o escucharlas de vez en cuando, es necesario ponerlas en práctica, buscando los mecanismos necesarios para poder cumplir, de lo contrario nos ubicamos al lado de la apatía y la falta de interés, incluso en el progreso personal como futuros Líderes, lamentablemente todo se refleja en la pérdida de actividad y fortaleza de nuestros Clubes, llegando a convertirnos en personas que dejan hacer y dejan pasar todo, sin un espíritu positivo y constructivo, olvidando que debemos vivir para servir y no vivir para servirnos.

Es cierto que los Clubes de Leones no son ajenos a los embates del tiempo, de la crisis moral, la pobreza, la indiferencia, entre otros aspectos, los cuales obligan a cambios notables y modificaciones estructurales, tecnológicas, e incluso de orden familiar y social, para lo cual debemos individualmente y colectivamente a estar permanentemente activos.

Estos cambios, en nuestras Sociedades han influido afectando principalmente en algo que se va perdiendo continuamente, uno de los pilares morales más nobles, como es el "Servicio". Fuerza interior que supera cualquier obstáculo, "Servicio" que nos impulsa a conseguir mayores lauros, con mayor pujanza. "Servicio" que es el enamorarse de nuestro Club, al que hemos ingresado sin ninguna clase de presión, somos socios por nuestra propia voluntad, para servir en ella sin claudicaciones y sin excusas de falta de tiempo.

En el presente, estamos viviendo momentos difíciles, se presentan muchas bajas, se ha creado un ámbito de inmadurez, la mediocridad está superando al entendimiento, todos nos quejamos de que las cosas no son como deben ser, el incumplimiento parece ser lo común, la intolerancia supera a los comentarios reales o infundados, no asumimos la responsabilidad de líderes cuando aceptamos un cargo y casi siempre no ofrecemos un espacio de tiempo para cooperar con las actividades que son propias de nuestra institución.

Conocemos todo eso, pero nadie empieza a ser como debe ser, no queremos darnos cuenta de que el mal esta en nuestro propio interior, vemos con absoluta tranquilidad que se incrementa en nuestros socios la indiferencia, somos más pasivos, si en los Clubes se busca un beneficio personal, nos olvidamos que primero hay que dar para recibir.

Aquellos Leones que no están en los Directorios solo critican desde fuera, ellos no conocen la palabra "compromiso", son personas que no han roto un plato, porque jamás se han puesto a lavarlos.

En la actualidad todos necesitamos menos palabras y más obras, debemos comprender que los Leones tenemos un rol que cumplir con la comunidad, siempre se tiene algo que dar de sí. Todos queremos que los demás cambien pero casi nadie se preocupa cuanto tiene que cambiar él.

Estamos viviendo lamentablemente en un mundo donde poco o nada estamos aportando, el egoísmo hace que otros hagan, aún a sabiendas que nosotros podemos hacerlo mejor, no queremos comprometernos porque es más fácil contemplar que ejecutar algo.

Creo firmemente que esa no es la posición que debe adoptar un León, eso es vegetar, es vivir sin imaginación, sin audacia, sin aspiraciones, sin voluntad para superarse, ese es el camino del indefinido. El León con ese perfil, no puede ser parte de una Club en una realidad que es continuamente cambiante.

Pero no es menos cierto que la Asociación Internacional de Clubes de Leones en gran manera vive porque los Clubes existen, y contribuyen a su desarrollo. Es esta matriz que también debe reflexionar y esforzarse para dar su mayor respaldo sin exigir mayores contribuciones económicas.

La nueva cultura que asumen los propios dirigentes, con una respuesta del silencio o de medias verdades, sin dar un verdadero ejemplo personal, está llevando al sitial que tiene hoy el Leonismo, con una pretendida masificación injustificada, sin una concientización y capacitación previa, para luego obtener una situación poco honorable, donde la convocatoria es lo que menos se tiene., y el respaldo ofrecido termina cuando las obligaciones comienzan creándose un ausentismo muy marcado en las actividades.

Tengo la certeza y mucha fe que pronto habrán cambios verdaderos, podremos manifestar con orgullo y en voz alta que en los Clubes de Leones están presentes mujeres y hombres capacitados, con una férrea personalidad, imbuidos del más alto espíritu de amistad, infatigables defensores de la verdad, las normas, la justicia, preocupados por superarse, Leones que valoran su tiempo y por ello están prestos a brindar su trabajo en servicio de los demás, mujeres y hombres ordenados en todos los actos de su vida, con una mente abierta y llenos de una alegría contagiosa.