El Leonismo: Una mística

Por: C.L. PGD. Marcelo Terceros Banzer
Distrito S-1 - Bolivia

Si la mística, estrictamente, es aquella parte de la ciencia teológica que trata de la vida espiritual, de las relaciones del alma y el creador, la flexibilidad del idioma nos hace posible hablar de la mística de las acciones humanas, cuando en ellas se pone el fervor, la dedicación y el deseo de servir que inspira todas las obras del Leonismo.

Por eso podemos decir, los Leones , que poseemos una mística en nuestro constante deseo de servir a la comunidad. Reunidos bajo los postulados que creara Melvin Jones y que extendieran cual reguero de pólvora por todo el mundo, hasta hacernos la mas grande Institución Internacional de servicio desinteresado, somos gentes que dedicamos parte de nuestro quehacer diario a atender las necesidades de nuestro prójimo, vecinos, ciudadanos, niños, ancianos enfermos, necesitados o las de la propia comunidad, dotándola con nuestro esfuerzo de escuelas, puestos sanitarios, albergues de tránsito o parques.

Nada de eso podría ser hecho con el simple acumulo de fondos o con el elemental deseo de alejar de nuestra cercanía las cosas negativas de la sociedad. Para que nuestra obra alcance los frutos que, en el mundo y en Bolivia , ha alcanzado, es preciso que todo ese accionar esté imbuido de un espíritu de servicio, un genuino amor al prójimo, una mística.

Una vez cada mes, cada quincena, a veces semanalmente, según las costumbres de cada Club, los miembros del Leonismo se juntan en reunión que puede ser vista desde afuera como un simple juntarse a comer y a divertirse; allí, se renuevan los vínculos entre los Leones, se inyecta optimismo para la tarea pendiente o se recurre a la mística de servicio para programar una nueva obra para la comunidad. Ahí es donde, previa la invocación a Dios y a la Patria, pleno el corazón de bondad y de amor, el club se realiza y se entrega, se dedica a los demás y se hace digno de los principios de Lions Internacional.
Todo ello en base a un espíritu insuperable, a una mística sin palabras, que es el principal sostén de su acción y su labor.