Artículo V del código de Etica de los Leones

Instrucción Leonística

“PRACTICAR LA AMISTAD COMO UN FIN Y NO COMO UN MEDIO. Sostener que la verdadera amistad existe no por razón del servicio prestado, sino que se acepta con el mismo espíritu con que se realiza, sin pedir nada por ello.”

Este es al artículo que trata de uno de los puntales de la filosofía leonística.

La amistad

No hay nada más hermoso que poder contar con un amigo con quién poder hablar de todo, tan libremente como consigo mismo.

Helen Keller, aquella mujer que, sorda, muda y ciega, inició a los Leones como paladines de la ceguera decía, cuando la preguntaban si desearía ver: “Prefiero pasear con una amiga en las tinieblas, que estar sola en la luz "

Esta frase nos da idea de la consideración que la amistad puede llegar a tener cuando alguien, con las carencias que aquella mujer tenía, la prefería al preciado don de la vista.

Pero, desgraciadamente, cada día que pasa en nuestras vidas, nos va deteriorando con factores como el poder, la riqueza, la incomprensión, el egoísmo y la envidia; estos elementos van cambiando al hombre en todas sus facetas haciéndole parecer un ser irracional. La discordia producida por este deterioro deshace y disipa la amistad.

Por ello el Leonismo trata por todos los medios de promover la amistad entre sus socios para que se propague por la faz de la Tierra a través del Leonismo Internacional.

Nos indica este artículo como debemos entender y practicar la amistad, ese hermoso sentimiento, expresado por una palabra de la cual hacemos muy mal uso, por no decir abuso, en la mayoría de los casos.

¿Qué es la amistad?

El diccionario la define como: “ Afecto, aprecio, cariño personal, puro y desinteresado, que nace y se robustece con el trato”

Los romanos representaban la Amistad por medio de la efigie de una joven doncella, vestida con traje blanco, muy sencillo, coronada de mirtos, teniendo en su mano derecha dos corazones encadenados. Con la mano izquierda señalaba su pecho, abierto hasta el corazón, en el que se leía: de cerca y de lejos; sobre su frente estaba escrito: en invierno y en verano; y en la franja de su túnica, había estas palabras: en la vida y en la muerte.

Como puede observarse tanto en la definición como en la hermosa representación romana, la amistad es algo más profundo, más valioso y con más carga de compromiso mutuo que lo que, frecuentemente, sentimos por personas a las que llamamos amigos y, a veces, hasta íntimos amigos.

No debe tomarse la amistad como un medio de obtener favores, prebendas o conseguir relaciones sociales. La amistad debe ser un fin en sí misma, debe darse y tomarse de una forma desinteresada y solo podrá conseguirse con el trato continuado, con el trabajo y el esfuerzo compartido, prestando apoyo al amigo y buscando el suyo, porque la amistad verdadera es aquella que sabe de comprensión espiritual, la que sabe de renuncias a los propios derechos en favor del amigo, la que sabe de interés por sus problemas, la que sabe de pequeños detalles, la que sabe de apoyo moral en momentos de soledad o avatares desgraciados, la que sabe en fin de compartir las penas y las alegrías.

Esta es la AMISTAD que nuestro Código nos pide que profesemos, tanto con el compañero León, como con aquellas personas a las que hagamos objeto de nuestro servicio, sin esperar conseguir que esa persona deba darnos su amistad por el solo hecho de prestarle el servicio.

La amistad de un grupo debe ser sincera y mutualista, de forma simbiótica, de uno para todos y de todos para uno (como la conocida frase de Los Mosqueteros); si alguien no la siente así, deja de ser simbiótico para convertirse en parásito pues solo espera servirse de la amistad de los demás sin dar nada a cambio. Debemos trabajar intensamente porque el Leonismo sea puro, sincero y unido, consiguiendo que nuestros corazones latan al unísono con una sola mística: el de la amistad junto al servicio.