TALLER PARA PERFECCIONAR SUS HABILIDADES ORATORIAS

Recopilado por: C.L. Gonzalo Retamal Moya
Adaptado a la Web del Leonismo Argentino por CL Pedro Mario Marrello

“Cómo afrontar con éxito el miedo a hablar en público. Estrategias para mejorar la conducta de hablar en público”. 

CASO PRÁCTICO.  Necesito aprender a hablar en público. Cuando estoy en frente de un grupo de personas me petrifico, comienzo a sentir miedo, se me paraliza la lengua, me sudan las manos y olvido lo que iba a decir, termino haciendo el ridículo, sin atinar a decir algo coherente. Otras veces, lo paso mal pero acabo lanzándome a hablar. Cuando no lo logro, tiendo a sentirme culpable, al no haber sido capaz...   El miedo a hablar en público puede aparecer ante situaciones muy diferentes, como por ejemplo, dar una charla o impartir una conferencia, realizar preguntas a un conferenciante o a un profesor, expresar una opinión en un debate o en un coloquio, narrar un hecho que le ha ocurrido a uno personalmente, exponer alguna duda, mostrar desacuerdo, realizar un cumplido o valorar positiva o negativamente algo que te ha gustado o disgustado, etc.

EL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO.  Muchas personas, incluso hombres y mujeres de estado, políticos, etc., manifiestan que experimentan una gran ansiedad, falta de confianza, piensan que los demás se darán cuenta de su nerviosismo,...., cuando tienen que hablar ante un grupo numeroso de personas.

A pesar de tu juventud, seguramente hayas tenido ocasión de experimentar situaciones como las siguientes:

Te gustaría intervenir más en clase pero no eres capaz de hacerlo. Te quedas con las dudas y no preguntas.

Te pones nervioso y te sientes mal cuando te ves obligado a exponer en público.

Te asusta exponer un trabajo ante tus compañeros. Haces cualquier cosa para eludir la exposición.

Evitas los exámenes orales.

Cuando hablas en público sientes un nudo en el estómago, te tiemblan las manos, no te sale la voz, te atragantas, tartamudeas, bajas la voz,...

No es difícil detectar, incluso autodetectarse uno mismo, cuando se tiene miedo a hablar en público. Las respuestas a las siguientes cuestiones nos pueden poner en la sospecha cierta de la existencia del miedo a hablar ante el grupo:

Mientras preparo la charla estoy en constante estado de ansiedad.

Cuando hablo delante del grupo, los pensamientos se me confunden y mezclan.

Sudo y tiemblo antes de levantarme para hablar.

Tengo miedo constante a olvidar lo que voy a decir.

Mi postura parece forzada y poco natural.

Me resulta difícil encontrar las palabras adecuadas para expresarme.

¿Por qué tenemos miedo a hablar en público?

Son varias las razones por las que la gente en general presenta miedo, incluso cierto pavor, a hablar en público:

Miedo a las críticas.

Miedo al fracaso.

Miedo a ser observado por la gente.

La falta de dominio del tema a tratar.

Miedo a las posibles reacciones del auditorio.

Miedo a no articular palabra.

No está muy clara la cusa que puede generar estos miedos a hablar en público. Parece cierto, al menos están de acuerdo un grupo de expertos, que la ansiedad que genera esta situación está muy relacionada con la falta de experiencia o bien con experiencias anteriores desagradables, ya sean experiencias propias o por haber visto a otras personas tener poco éxito en sus charlas.
En cualquier caso, la ansiedad puede crear la suficiente tensión como para garantizar el fracaso de una intervención ante el público.

Si estás en esta situación debes pensar que este miedo no es algo vergonzoso, es más, muy al contrario, tienes que tomarlo como un estímulo. El miedo es un sentimiento personal e interno. El auditorio no tiene porque descubrirlo a no ser que tú mismo lo reveles.

El miedo controlado constituye un estímulo en la tarea del orador.

CÓMO HABLAR EN PÚBLICO.  Para un León, sea emergente o experimentado, está dispuesto a afrontar y superar las situaciones que se presentan de hablar en público tiene que tener claro las siguientes consideraciones iniciales:

1. El “ARTE” de hablar en público puede determinar en gran medida el éxito profesional.

2. Hablar en público es una DESTREZA.

3. Todos podemos llegar a dominar esta destreza, es simplemente una cuestión de PRÁCTICA Y TÉCNICA. Se aprende.

Con el ánimo de ayudarte tanto a superar los miedos iniciales como para mejorar tu capacidad para hablar y resolver con holgura los inconvenientes que se puedan presentar, te presento una serie de reglas, consejos, ideas básicas y asumidas por todos:

1.- Planificación y preparación.

Es necesario preparar profundamente el trabajo.

Informarse bien sobre el contenido del tema.

Valorar en su medida el contenido del tema, identificar los componentes más dificultosos.

Planificar y analizar las limitaciones del tiempo.

Familiarizarse con el lugar dónde se va a hablar (llegar unos minutos antes).

2.- Ensayar el discurso.

Es imprescindible huir de toda improvisación.

Imagínate dando la exposición delante del público con un éxito rotundo.

Practica en principio preparando charlas cortas. Practicar la exposición te dará seguridad y fluidez.

Utiliza algún método en tus ejercitaciones (ejemplo la filmación en vídeo) para corregir errores.

Practica especialmente el principio y el final. Recuerda que la audiencia realiza la primera y más importante valoración al principio).

3.- Involucrar al público.

Aunque el público es muy importante, concéntrate antes en el mensaje.

Procura familiarizarte previamente con el tipo del personas que van a formar el auditorio (profesiones, procedencia, etc).

Mientras hables, mira siempre al público.

Hacer que participe el público de alguna forma favorece la comprensión.

4.- Movimiento.

El movimiento de pies, manos, jugar con los papeles, con el bolígrafo, ..., denota falta de confianza y de competencia.

Tienes que evitar los “tics” (tocarse el pelo, quitarse y ponerse las gafas,...) o gestos pues ponen al descubierto el nerviosismo.

Procura mantener una postura cómoda, relajada y confiada.

5.- Mirada.

Mantener la mirada fija en el papel, en el suelo o en el techo es signo de inseguridad. Provoca desconfianza y falta de atención en los participantes.

Lo más adecuado es dirigir la mirada a unas cuantas personas distribuidas en la sala.

La vista la fijarás en los ojos de los asistentes.

6.- Fluidez verbal.

Existe el temor a olvidar lo que se va a decir por lo que no viene nada mal leerse varias veces el trabajo antes de su exposición y tener un resumen en una única hoja de papel con llamadas de atención (subrayados,..).

Da buenos resultados memorizar las frases iniciales y ensayarse.

Hablar despacio y con la mayor claridad.

La voz debe salir viva y agradable.

Utilizar un vocabulario sencillo.

Cuanto mas claro y conciso mejor.

7.- Entonación.

El éxito de la comunicación depende de vocalizar bien.

Modular bien la voz para reforzar ideas y evitar monótonas letanías.

No bajar la voz al final de cada frase, en ese momento hay que reforzar la idea que se está comunicando.

8.- Utilización de Audiovisuales.

Utilizar apoyos visuales (imágenes, gráficas,..) dan consistencia a la exposición.

Un buen soporte mejora el interés y la comprensión de la audiencia.

Utilizar los medios técnicos necesarios sin llegar a abrumar.

9.- Humor.

Con el humor se elimina la rigidez y la monotonía. Relaja el auditorio.

Es un recurso para mantener la atención y el interés del público.

Utilizarlo en pequeñas dosis, en forma de ocurrencias.

No pienses que tienes que ser necesariamente ingenioso o chistoso.

No utilizarlo de forma ansiosa, sería un desastre.

Utilizarlo en la medida que se ha alcanzado cierta confianza con los asistentes.

Recuerda siempre que: “es mejor tener un aspecto serio y distante que ridículo”

10.- Confianza.

Sentirse un poco superior no está de mal: el que más sabe del tema es el orador.

El pánico a hablar en público se combate con preparación y con el conocimiento de lo que se va a decir.

En un posible debate final, hablar con firmeza, ser directo.

Preparar posibles cuestiones que se pueden presentar y sus respuestas incrementa la confianza.

Leer citas apoyan nuestro discurso.

11.- Asegurarse que el público sigue la intervención.

Es necesario mantener el entusiasmo para mantener la atención del público.

Variar el ritmo del discurso, acelerar en algunas partes, más lento en otras.

Evitar la monotonía del tono.

Utilizar pausas entre frases o párrafos permite un respiro, un descanso a la audiencia.

Volver atrás, recordar si el tema es dificultoso y largo.

12.- Cuidar todos los detalles.

Cuidar la presencia física. Acudir a la cita bien vestidos.

Llegar con antelación al lugar para disponer del material necesario.

Utilizar atril si estamos de pie.

Controlar la duración, el tiempo de los demás no nos corresponde.

Sonríe, te sentirás mejor y hará que el público sea más receptivo.

En caso de debate, controla que las preguntas y respuestas no se alarguen demasiado.

Ante algún inconveniente (rotura de algo , por ejemplo), hacer alusión al hecho: “siempre que doy una conferencia ocurre algo.... “.

13.- Preparar un buen cierre.

Es el momento ideal para recordar brevemente lo más importante y para aclarar las posibles dudas que se hayan suscitado.

Si lo memorizas tendrás mejor final.

No olvidar agradecer y dar las gracias al público por los aplausos.

Cuando se presente la oportunidad de hablar en público, no lo dudes, acepta el reto. No te dejes arrastrar por tus miedos como en otras ocasiones. Olvida lo que te digan sobre éxitos y fracasos de alguno de tus compañeros o conocidos. Todo el mundo es capaz de hablar en público. Piensa que lo esencial es ser uno mismo. Es más difícil tratar de imitar o ser otro. Tendrás éxito. 

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2ª. Parte 

TALLER: PERFECCIONE SUS HABILIDADES ORATORIAS

Preparar una exposición oral delante de un grupo de personas exige una buena preparación que comienza con la recopilación de información proveniente de diversas fuentes. Una vez que este proceso se da por terminado, es el momento de redactar nuestro trabajo.

Conviene que la exposición se ajuste a estas tres partes claramente diferenciadas:

1.- INTRODUCCIÓN. 

Su duración ocupará entre un 10 y un 15% del tiempo de la intervención. Breve.

Agradecer al público su presencia y a la organización la invitación.

Realizar una breve presentación personal en el caso que no haya presentador.

Aclarar de forma general el tema del que se va a hablar.

Comenzar por una anécdota, una pregunta, etc, relacionada con el tema que ayude a romper el bloqueo inicial y despertar de esta manera la simpatía del público.

2.- NUDO Y  DESARROLLO

Su duración ocupará entre el 70 y el 80% de la intervención.

Seguir la estructura y el esquema diseñado anteriormente.

El conjunto debe dar la impresión de orden lógico.

Intercalar en su exposición anécdotas, sucedidos, curiosidades.

No se recomienda memorizar la exposición, tampoco limitarse solamente a leerla.

3.- RECAPITULACIÓN Y DESENLACE

Su duración ocupará entre el 10 y el 15% de tiempo.

Incluirá un rápido resumen del tema y alguna propuesta.

Se aprovechará para exponer la conclusión y despedirse agradecido.

Procurar que sea impactante.

Se aconseja memorizar esta parte para garantizar su brevedad y concisión.

EL MIEDO A HABLAR EN PÚBLICO

Muchas personas, incluso hombres y mujeres de estado, políticos, etc, manifiestan que experimentan una gran ansiedad, falta de confianza, piensan que los demás se darán cuenta de su nerviosismo,...., cuando tienen que hablar ante un grupo numeroso de personas.

A pesar de tu juventud, seguramente hayas tenido ocasión de experimentar situaciones como las siguientes:

Te gustaría intervenir más en clase pero no eres capaz de hacerlo. Te quedas con las dudas y no preguntas.

Te pones nervioso y te sientes mal cuando te ves obligado a exponer en público.

Te asusta exponer un trabajo ante tus compañeros. Haces cualquier cosa para eludir la exposición.

Evitas los exámenes orales.

Cuando hablas en público sientes un nudo en el estómago, te tiemblan las manos, no te sale la voz, te atragantas, tartamudeas, bajas la voz,...

No es difícil detectar, incluso autodetectarse uno mismo, cuando se tiene miedo a hablar en público. Las respuestas a las siguientes cuestiones nos pueden poner en la sospecha cierta de la existencia del miedo a hablar ante el grupo:

Mientras preparo la charla estoy en constante estado de ansiedad.

Cuando hablo delante del grupo, los pensamientos se me confunden y mezclan.

Sudo y tiemblo antes de levantarme para hablar.

Tengo miedo constante a olvidar lo que voy a decir.

Mi postura parece forzada y poco natural.

Me resulta difícil encontrar las palabras adecuadas para expresarme.

¿Por qué tenemos miedo a hablar en público?

Son varias las razones por las que la gente en general presenta miedo, incluso cierto pavor, a hablar en público:

Miedo a las críticas.

Miedo al fracaso.

Miedo a ser observado por la gente.

La falta de dominio del tema a tratar.

Miedo a las posibles reacciones del auditorio.

Miedo a no articular palabra.

No está muy clara la cusa que puede generar estos miedos a hablar en público. Parece cierto, al menos están de acuerdo un grupo de expertos, que la ansiedad que genera esta situación está muy relacionada con la falta de experiencia o bien con experiencias anteriores desagradables, ya sean experiencias propias o por haber visto a otras personas tener poco éxito en sus charlas.
En cualquier caso, la ansiedad puede crear la suficiente tensión como para garantizar el fracaso de una intervención ante el público.

Si estás en esta situación debes pensar que este miedo no es algo vergonzoso, es más, muy al contrario, tienes que tomarlo como un estímulo. El miedo es un sentimiento personal e interno. El auditorio no tiene porque descubrirlo a no ser que tú mismo lo reveles.

*********El miedo controlado constituye un estímulo en la tarea del orador.

Imagínate que un profesor te dice: “ ¡prepárate!, la próxima semana tendrás que exponer este tema ante tus compañeros”.
En ese momento te invade una sensación desagradable, te tiemblan las piernas, te confiesas incapaz de hacerlo: los nervios, que no sabes hablar en público, que no tienes tiempo para preparar nada, etc.
Es muy importante que aceptes el reto como una forma de conocerte más a ti mismo y superar las dificultades que puedas tener en estas cuestiones.

Hablar en público es habitual en innumerables profesiones y situaciones cotidianas. Tenemos que tener claro la diferencia entre hablar: decir algo; y comunicar: decir algo a alguien. Tendremos en cuenta la diferencia entre el fondo y la forma. Mientras que el fondo es lo que voy a decir; la forma es la manera de decirlo.

Hablar con elocuencia, es decir, hablar de un modo eficaz para agradar, convencer y conmover a los demás es la Oratoria. Su importancia viene dada por el volumen de información que se recuerda, en comparación con otras formas comunicativas, tras una exposición oral. En esta línea, según la British Visual Society se recuerda aproximadamente:

El 10% de lo que se lee

El 20% de lo que se oye

El 30% de lo que se ve

El 50% de lo que se ve y se oye

El 80% de lo que se dice

El 90% de lo que se dice y se hace.

Organizar la exposición.

La exposición debe tener: introducción, desarrollo y conclusión.

Introducción: la audiencia debe saber lo antes, posible de lo que se va a hablar; la audiencia debe saber el tiempo que se empleará.

Desarrollo: hacer saber a la audiencia cuándo ha terminado con un tema y se dispone a pasar a otro.

Final-conclusión: puede ser en forma de resumen o simplemente una elegante coronación de la exposición. Pero no se apague.

Relájese, el punto culminante de la tensión se produce justamente antes del momento de empezar. Respire profundamente, esto incrementa su provisión de oxígeno. Si alguien está hablando antes que usted escúchele atentamente y concéntrese en lo que dice, eso le hará olvidar sus nervios.

Establezca un contacto visual. Eche una mirada a su auditorio antes de empezar a hablar, esto atraerá la atención hacia usted. El orador tiene que ver al público, mirarle a los ojos, observar sus expresiones faciales y comunicarse directamente con él. Escoja a una persona y diríjale algunas frases, conviértala en partícipe, continúe después estableciendo el contacto visual con otras personas del auditorio.

La longitud: “cuánto rato hay que hablar y por qué no se debe hablar mucho rato”

3ª. Parte

TALLER: PERFECCIONE SUS HABILIDADES ORATORIAS

********Algunos aspectos a tener en cuenta para  “Hablar en Público” 

El principal secreto para hablar en publico es bien simple: “ser uno mismo”. Es indudablemente más fácil que tratar de imitar o tratar de ser otro.

En principio: Saber qué se va a decir.   Dijo Sócrates que todo el mundo es elocuente cuando habla de lo que sabe, y es que cuando se tienen cosas que decir la charla resulta amena, en especial si se conocen aspectos originales.

Hablar en publico no es una cualidad que se herede genéticamente, es algo que se puede aprender.

* Hable sobre un tema conocido. Prepárelo tan profundamente como pueda. Haga toda la investigaci6n que necesite hasta adquirir seguridad y confianza.

* El antídoto más eficaz contra el nerviosismo es una preparación total previa, textual y rigurosa.

* El primer paso, indispensable y primordial, para pronunciar un discurso, tanto si es largo como si se trata de un simple brindis, consiste en saber lo que se va a decir.

* Nunca se ponga de pie para “decir algo”. Siempre tenga algo que decir y luego póngase de pie.

* Planee sus primeras frases con cuidado, la buena utilización de ellas le dará confianza y relajamiento, imprescindibles para continuar con buen pie.

Serenidad y Confianza

* Cualquier persona tiene ese miedo o nerviosismo al comenzar a hablar en público, incluso hombres de estado, políticos, etc. Pero si se siguen algunos de estos consejos puede desaparecer ese miedo al poco tiempo de comenzar a hablar.

* El miedo a hablar públicamente no es algo vergonzoso, por el contrario puede llegar a ser estimulante, ya que la total tranquilidad es engañosa porque entorpece las reacciones y afloja las fibras que deberían estar tensas y a punto.

* La acción debilita y hace desaparecer el miedo.

* El miedo controlado constituye un estimulo en la tarea del orador.

* El miedo es un sentimiento personal e interno, el auditorio no tiene por que descubrirlo a no ser que nosotros se lo revelemos.

* Conozca a su auditorio. averigüe qué es lo que sus oyentes esperan oír. Indague acerca de sus intereses y el conocimiento general que tengan sobre el tema. ¿Quien es mi audiencia? ¿Cuánto saben? ¿que quiero decirles? ¿De cuánto tiempo dispongo?

PARTES DE UNA EXPOSICIÓN ORAL

  • Estructure su tiempo.

  • Aproximadamente una hoja A4 mecanografiada a doble espacio contiene unos dos minutos de alocución.

  • Si toma la palabra en una reunión empresarial, profesional 3 técnica recuerde que será usted una, entre otras muchas personas, que harán uso de la palabra, por consiguiente sea conciso y vaya al grano.

  • Por el contrario, en un seminario al que la gente ha venido a aprender, puede prolongar la sesión sin temor a que el público se aburra.

  • No se alargue demasiado: “Es difícil que un discurso breve sea un mal discurso”.

  • Cuando haya dicho todo lo que tenga que decir, siéntese: no prolongue la sesión.

Ejemplos de frases extensas (impropias) y breves (óptimas):

Extensa: “Soy de los que opinan que nuestro presupuesto de publicidad debe ser incrementado” (13 palabras).

Breve: “Debemos incrementar nuestro presupuesto de publicidad” (6 palabras).

Extensa: “Fue el año pasado cuando se formularon planes en nuestro departamento de expedición para la expansión de los servicios” (19 palabras).

Breve: “El año pasado nuestro departamento de expedición planeó extender los servicios” (11 palabras).

Extensa: “El tema de los daños causados a los empleados es un asunto muy importante y por lo tanto debe ser considerado inmediatamente” (22 palabras).

Breve: “Los daños a los empleados requieren nuestra atención inmediata” (9 palabras).

La pronunciación del discurso: Cómo hablar con notas o sin ellas

  • La máxima aspiración de un orador es crear un clima de armonía con el público.

  • El primer requisito de esa armonía es el contacto visual con los oyentes, por lo que es indispensable utilizar lo menos posible las notas.

  • Abra la boca al hablar, utilice la lengua y los labios para formar los sonidos.

  • De los labios apretados se escapa un tono sin brillo. La voz debe ser viva y agradable. La personalidad del discurso dependerá en gran medida de lo agradable que sea la voz.

  • Evite la articulación descuidada y perezosa, no mezcle los sonidos o sustituya el sonido de una vocal por otra.

  • La voz no debe reflejar duda o falta de confianza, por el contrario el tono debe mostrar entusiasmo. Hay que desarrollar la impresión de que se está disfrutando al pronunciar el discurso. La dramatización puede ser un elemento para atraer la atención.

  • Variar el ritmo del discurso, es decir, acelerar en algunas partes, y hablar más lentamente en otras, evitando la monotonía del tono.

  • Utilice pausas entre frases. La pausa agrega énfasis y permite un descanso.

  • Esfuércese en corregir los repetitivos: “este”, “ee”, “¿no?”, “eh”, “um” y vicios de expresión similares en su alocución.

  • La mayoría de la gente habla demasiado bajo. Hable más fuerte de lo que habitualmente haría para mantener una conversación con una persona situada en la última fila.

  • Pero recuerde que cuanto más hable en público mayor es la seguridad que adquiere.

El humor: “más vale caer en gracia “

  • Lo que el humor pretende es eliminar la rigidez y la monotonía.

  • Utilice el buen humor como medio para relajar a su auditorio. Una anécdota chistosa de buen gusto, ayudará. Podría ser el elemento que despierte la atención del auditorio.

  • Pero no piense que tiene que ser obligatoriamente ingenioso o chistoso para retener la atención del público. Lo que resulta cómico en boca de una persona puede no ser cosa de risa en la de otra.

  • Una regla básica, ante un auditorio al cual tiene que “enfrentarse” durante unos minutos, es la sonrisa. La sonrisa auténtica (existen otras artificiales o socarronas) atrae las simpatías de los asistentes.

El lenguaje: o la forma de que le comprendan

El primer paso en la preparación de un discurso consiste en saber lo que se propone y después planear cuidadosamente la manera de alcanzar su objetivo:

  • Trace un esbozo de lo que quiere exponer.

  • Elimine el exceso de “equipaje”. Las frases deben ser escuetas y sin demasiados adornos.

  • Utilice palabras de fácil comprensión y significado claro.

Métodos y formas para hacerse comprender:

a) Definición Negativa:

Las definiciones negativas ayudan a aclarar los errores o malentendidos que un auditorio puede tener con respecto a una palabra o concepto.

Ejemplo: “La comercialización no es un artificio, o un ardid, o un juego de engaños. No es un plan para hacerse rico rápidamente, una trampa, o un plan para engañar al público, induciéndolo a comprar cosas que realmente no quiere o no necesita. No es solamente publicidad o técnicas de ventas o de distribución...

b) Definición Positiva:

Aclaración de un concepto en forma positiva, ejemplo: “La comercialización es un vistazo a todo el proceso de los negocios como un esfuerzo integral para identificar al cliente y a sus necesidades, y para idear, promover y distribuir el producto o servicio que llene tales necesidades...”.

c) Reafirmación

Repetición de una idea con diferentes palabras en busca de una mayor claridad y énfasis.

Ejemplo: La cuarta observación es que algunos pacientes pueden padecer de una enfermedad mental y luego ponerse bien, y aún pueden ponerse más bien; quiero decir que pueden sentirse mejor de lo que se sentían antes”.

d) Comparación:

Consiste en dar un punto de referencia, relacionando una idea con algo para así identificarlo más fácilmente.

Ejemplo: “Yo no digo que no haya malos abogados. Lo que digo es que la denuncia sistemática por los medios de comunicación es mala. Usted podría también atacar al sol porque le produce quemaduras en vez de elogiarlo como fuente de vida...”.

e) Carácter especifico:

La información debe contener detalles concretos, su ausencia produce intranquilidad y escepticismo.

Ejemplo 1: “Bueno, la idea es edificar la fábrica - será una fábrica grande, con bastantes empleados - suficientemente cerca de la ciudad para proporcionar a nuestros camiones acceso a la carretera estatal.

Si todo ha ido bien, la charla será un éxito.

 

Discursos en publico 

Reglas simples y efectivas al momento de enfrentar a un público. 

Quizás usted se sienta seguro en la charla interpersonal. Probablemente el conocimiento de su producto o servicio, le permita exponer con solvencia, firmes argumentos comerciales, cuando oportunamente alguien se dispone a escucharlo.

Ahora bien, que sucede acuerdo usted tiene que enfrentar a un publico. A la mayoría de la gente le resulta imposible conducirse ante un publico, desconocido, y a muchos les produce una violenta sensación exponerse en grupos afines, aun siendo estos individuos, familiares o amigos.

Un discurso de fin de clases o una charla informativa sobre su producto o servicio, frente a una audiencia numerosa, pueden resultar en una crisis, similar a la de un prisionero condenado a las fieras en pleno coliseo romano.

La primera regla, para hacer un discurso eficaz, es el pleno manejo del tema que va a bordar. Dicho de otra forma, es preciso, saber muy bien aquello de lo que se habla. Quien mejor que usted para hablar de lo que usted mismo produce o brinda. Si usted tiene en claro lo que quiere trasmitir ya tiene el 50% de la batalla ganada.

Dale Carnegie, en su libro, Como hacer su discurso eficaz, deja en claro que no es conducente memorizar conceptos, y llena paginas de anécdotas, de disertantes que luego de memorizar, sus discurso en detalle, se vieron traicionados por los nervios,  por la memoria fallida, por el auditorio adverso, por condiciones hostiles, por cambios de circunstancias, combinaciones todas que convergieron en memorables papelones.

Por ello memorizar, no es sinónimo, de conocer o dominar un tema. Escriba 3 o 4 frases que sinteticen sus ideas centrales, y que lo guíen en su charla, para objetivar el tema, y tener un hilo conductor. Sus palabras deben fluir alrededor de esos conceptos.

Practique la modulación de la voz, de modo de manejar las atenciones y desatenciones del auditorio, y calcule el tiempo que le habrá de llevar el desarrollo de cada idea.

La espontaneidad es un atractivo poderoso. No dude en incorporar anécdotas que ilustren sus argumentos. La gente se involucra rápidamente con lo anecdótico, y esto predispone al auditorio, ya que su discurso no es una pieza de oratoria abstracta.

En el momento que usted expone, esta a merced de su publico. Por ello su imagen, su conducta, su vestimenta, sus actos, serán tan evaluados como su palabra. Sus gestos constituirán un poderoso meta mensaje, paralelo a su alocución. El continente de su contenido tiene, muchas veces,  en la comunicación una relevancia mayor que el contenido mismo. No descarte una cuota de humor en cualquier auditorio y con cualquier tema. Permítame una anécdota. Cuando era estudiante de Arquitectura, en 2do año, tuve un profesor, investigador, muy reconocido en los ámbitos académicos. El arquitecto Borgato, de quien guardo un gran recuerdo, ya que tuve la oportunidad de visitarlo varias veces en su casa del Boulevard Oroño en Rosario, para conversar, de algunos temas de estudio. Su cátedra versaba sobre el acondicionamiento de los edificios. En una oportunidad luego de una conferencia magistral sobre aislaciones acústicas y transmisión del sonido, llena de desarrollos y cálculos, que tenían al auditorio absorto, de repente puso sobre el escritorio una olla a presión, tomo un despertador, lo programó y lo colocó en su interior, tapó la olla, y en medio de un profundo silencio se sentó a esperar. Cuando calculó, pocos segundos después que el despertador, estaba sonando, levantó la válvula de descarga de la tapa, y el sonido pudo percibirse. Con esto terminó la conferencia de transmisión de sonidos y aislamiento sonoro, y fue ovacionado. Toda su investidura y seriedad había dado paso al didáctico ejemplo práctico con una gran cuota de humor. Casi 30 años después creo recordar pocos detalles de la vida universitaria, pero nunca olvide la cuota de practicidad y humor del ejemplo de transmisión de sonidos.

Volviendo a nuestros temas de hablar en público, analicemos los escenarios.

Si se trata de una conferencia donde el publico ha acudido voluntariamente, a escuchar su exposición, puede tener la certeza que ese publico, esta allí porque siente interés, o curiosidad, por lo que usted habrá de exponer. Visualice en el público a gente como usted, y no proyecte la circunstancial hostilidad de algún interlocutor como una hostilidad general o grupal.

Contrariamente  a este caso si se trata de una audiencia donde usted no resulta la figura central o convocante, trate de conquistar al público desde la simpatía, basando su discurso en misceláneas anecdóticas que le permitan introducirlos en la temática conceptual que le interesa abordar.

Evite las posturas extremadamente serias, solemnes  e inexpresivas, y no olvide que el humor, los hechos, las anécdotas, y las experiencias que vinculan gentes con historias de otras gentes, suelen ser una fantástica herramienta de seducción frente al auditorio.

Aun los actores mas avezados, sienten pánico escénico, antes de enfrentarse a un público. Ser el centro de atención, y el punto focal de las miradas, y saber que sus palabras serán desmenuzadas con atención por un público ávido, produce algún escozor, pero anímese!!!, a muchos les ha sucedido antes que a usted, y todo se supera.

PENSAMIENTOS NEGATIVOS QUE PUEDEN PERJUDICARNOS A LA HORA DE HABLAR EN PÚBLICO

Nuestra mente juega un papel fundamental en nuestra vida diaria. ¿Qué tipos de pensamientos podemos detectar cuando sentimos y padecemos este miedo a hablar en público, a intervenir en cualquier contexto cotidiano? Vamos a ir señalando algunos de estos pensamientos o imágenes, que nos pueden paralizar, asfixiar, hacernos temblar o, por el contrario, si somos capaces de dominarlos y encauzarlos, podremos dar un sentido mayor a nuestra intervención, lograremos ser más eficaces. Analízate si te encuentras en algunas de estas situaciones, pensando lo siguiente:

a)    Anticipo consecuencias desfavorables y negativas, antes de emprender la tarea de hablar en público:

- “Los demás pensarán que sólo digo tonterías, que lo que comento es muy obvio y se reirán de mí...”                                    

b)    Evalúo negativamente esta situación de hablar:

- “Odio expresarme en voz alta, es horrible y monstruoso hablar, no me gusta nada...”

c)     Realizo una valoración negativa de mí mismo, reprochándome mis escasas o nulas capacidades:

- “Nunca sabré hacerlo, no soy capaz de hablar. Otros valen pero yo no he nacido con esas cualidades y dones innatos...”

d)    Absolutizo mi fracaso:

-  “Lo hago todo mal y no podré nunca aprender; si intervengo va a salir desastroso; mejor quedarme callado y no participar, porque si meto la pata con algo, será todo un horror...”

e)    Obsesión por las reacciones fisiológicas o psicosomáticas:

- “Me estoy poniendo nervioso y los demás se van a dar cuenta. Seguro que los demás ven cómo me están temblando las piernas detrás de la mesa. Estoy convencido de que se van a reir de los tics que hago con la boca o con la ceja. Se estarán fijando constantemente en cómo me tiemblas las manos o cómo estoy sudando...”

f)      Evitación o voluntad de escapar de la situación estresante:

-  “Estoy deseando que esto termine cuanto antes. Iré más rápido para acabar pronto y pasar peor rato. ¡Quiero desaparecer, evaporarme, que nadie me mire más ni note que estoy aquí...!

g)    Generalización de las situaciones anteriores de fracaso:

- “Recuerdo la primera vez que hablé lo mal que lo pasé. Seguro que va a ser siempre así. Nunca lo voy a superar. Ahora estoy cogiendo miedo hasta ir a escuchar una conferencia. Me pongo nervioso de pensar lo mal que se pasa...”

h)    Utilización de comparaciones dañinas y destructivas.

- “ No llegaré nunca a hablar como fulanito. No podré persuadir y convencer como menganito. Si tuviese la capacidad y la habilidad de zutanito...”

i)      Agrando o disminuyo un detalle de la intervención.

- “En cuanto me trabé la lengua con aquella expresión del principio, ya no pude centrarme, me puse nervioso/a y fue todo un desastre”.

j)      Síntomas de culpabilidad que atenazan

- “Si fuese diferente a como soy, seguro que lo haría mejor”.

k)    Sometimiento a las etiquetas que el entorno social pone.

- “Siempre he sido considerado/a algo torpe para expresar bien mis ideas”.

l)      Sobreresponsabilización de fallos de otros.

-  “Fracasé con la intervención porque se oía muy mal y nadie me entendía. Los micrófonos no los supe utilizar”.

m) Inestabilidad emocional –todo lo ves oscuro o negativo- que acarrea una percepción irreal de la situación

CONCLUSIONES.  La conducta de hablar en público no es heredada ni recibida genéticamente, sino que se puede aprender y mejorar.

El público puede ser percibido como enemigo –aumentará en el orador el miedo y la ansiedad- o puede ser vivido como un grupo de personas con interés por la materia o el propio conferenciante.

Algunas pautas para aminorar la ansiedad: preparar ampliamente la documentación; establecer un guión o esquema de la intervención; tener una serie de anécdotas o ejemplos para introducirlos en el momento en el que nos podamos sentir perdidos al desarrollar el discurso; realizar ejercicios de relajación y darse instrucciones positivas.

Es fundamental detectar los posibles pensamientos negativos que pueden aumentar la ansiedad o el miedo al hablar en público. Al detectarlos, se pueden analizar. Al analizarlos, se pueden modificar.

Es normal tener cierta ansiedad al hablar, ya que de este modo esta tensión a la hora de participar aumentará la eficacia en nuestros mensajes. No es raro ni infrecuente sentir este miedo.

Evitar las situaciones que no nos gustan, como el exponernos a hablar en público, no lleva a ningún lado. Por el contrario, afrontar estas situaciones ayuda a superarlas

Nuestra imagen ante los demás.  La norma básica para presentarnos ante un auditorio de forma correcta es adecuarnos al contexto. Se trata de algo sencillo que tiene como base el sentido común, pero que tiene algunos matices a los que debemos prestar atención.

En primer lugar tenemos que, como siempre, prever el atuendo de nuestro auditorio. Si se trata de una reunión de trabajo entre colegas que suelen vernos cada día, es aconsejable que no se note que nos hemos vestido para hablar. Las personas que tienen grabada una imagen habitual de nosotros no se sorprenderán si les hablamos vestidos como cada día; de otro modo, si nos engalanamos de una forma distinta, puede interpretarse como un signo de ‘novato’, es lo mismo que decir «esta presentación me impone y por esto me he vestido así».

En el caso de que el auditorio no nos conozca, la norma es la misma: no llamar la atención en exceso. Aunque lo importante es transmitir presencia y un estilo propio, no debemos caer en los excesos: vestirse como para ir a una boda o como para ir a la playa es totalmente inadecuado en todos los casos; nuestro atuendo tiene que oscilar entre estos dos extremos adecuándose al contexto.

Nuestra posición ante el auditorio también es importante. Si por ejemplo vemos a un ponente que no se levanta para hablar, cuando los demás lo han hecho, podemos interpretar que se ‘esconde’, que no tiene seguridad en sí mismo y que su mensaje es apagado y le importa poco. Si los demás lo han hecho, nos guste o no, tenemos que levantarnos para hablar, con ello daremos presencia a nuestro discurso y podremos utilizar con más comodidad el lenguaje corporal. Si se trata de una reunión pequeña, y los demás han hablado desde sus puestos, sin levantarse, podemos hacer lo mismo aunque, eso sí, asegurándonos de que se nos oye en toda la sala con claridad.

Como ya hemos apuntado, una de las herramientas útiles que marcará nuestra imagen ante los demás es nuestro lenguaje corporal. Podemos utilizar nuestra cara (que marca la expresión) y el resto de nuestro cuerpo (que llamará la atención cuando sea oportuno, que acompañará nuestro mensaje y que puede dar una imagen desenvuelta que nos ayude a mostrarnos con naturalidad). En los dos casos, es imprescindible no exagerar los gestos para mantener la sana imagen de naturalidad que queremos dar. En nuestro ensayo previo ante el espejo, veremos que, según hablamos, nuestras expresiones cambian: aseverando, negando, sorprendiéndonos, dudando... Los registros faciales son múltiples y agradecidos en el sentido en que subrayan nuestro mensaje. Nuestro cuerpo también se puede mover: no se trata de que tengamos que pasearnos por la sala, pero sí de que nuestros brazos no se queden colgados, y que nuestras manos nos acompañen decididas cuando señalamos. Además tenemos que vigilar con los gestos recurrentes, si son ‘tics’ irremediables no podremos hacer nada, pero si los podemos evitar (por ejemplo un balanceo continuo, un giro de muñeca o retorcernos las manos continuamente) mejor. Tenemos que aparecer lo más neutros posibles, sin aspavientos, pero destacando y modulando con nuestro gesto nuestro discurso.

El Cuidado de la Expresión Corporal: Otra Faceta del Lenguaje Corporativo

El lenguaje de un vocero que representa a una organización de voluntariado, debe cuidarse al máximo, su forma de comunicación no es solamente hablada o escrita, se comunica también por medio de expresiones corporales y hasta con los silencios.
Es importante entonces que se esté consciente de cómo una expresión puede ser interpretada por la audiencia para bien o mal del ejecutivo en cuestión. La comunicación no verbal es parte importante del sistema de comunicación humano, genera percepciones y puede resultar una herramienta que bien utilizada será de gran ayuda.
Los estados de ánimo se expresan por medio de gestos que muchas veces se descuidan y hablan a la Audiencia por nosotros. En cualquier entrevista que se sostiene hay aspectos que deben cuidarse como los gestos, la forma de vestirse y hasta el olor.
La comunicación no verbal es un terreno poco explorado que no se puede ni se pretende analizar con el presente texto, sin embargo enumerar algunos consejos útiles y el porqué de ellos es una guía de utilidad para cualquiera.
La comunicación no verbal puede dar o restar credibilidad al vocero en cuestión, tiene la facilidad de sustituir, apoyar o u oponerse al mensaje que se quiere dar.

El Vocero   El vocero debe ponerse en el lugar de la audiencia, si el vocero se siente incómodo, nervioso o no le presta demasiada importancia a la audiencia, la audiencia se sentirá de la misma manera, es decir se dará cuenta que no es importante para el vocero y por la misma razón se desanimará y no se encontrará en disposición de participar. En cambio cuando un vocero habla con ánimo, entusiasmo y conocimiento del tema la audiencia replica el estado de ánimo y será participativa. Sin embargo también una actitud petulante y despectiva habla mal no solamente del vocero sino de la empresa que éste representa.
Es de suma importancia poner enfásis en que hasta una presentación excelente puede ser mal percibida cuando no se prepara el vocero de manera correcta. El vocero debe estar motivado y gustar de su rol, debe también ser una persona creíble lo cual depende en un alto grado del conocimiento que tenga del tema en torno al cual está hablando.
Cuando el vocero no tiene pleno conocimiento de lo que va a hablar, esto es visible para la audiencia, por ello se recomienda la comprensión de lo que se hablará ante el auditorio. El ensayo también es recomendable, preparar una guía de la plática con frases generales y ensayarlas de manera constante sin aprendérselas de memoria.

La Cara
La cara debe reflejar confianza y sencillez, el abuso en los gestos puede llevar a ser percibido como actor. No se debe gesticular o poner cara de “x” o “y” lo más recomendable es una gesticulación normal y se sugiere también una sonrisa cuando la situación o el comentario lo amerite, esto debido a que si se abusa de la sonrisa puede verse fingida, con medida el recurso de la sonrisa puede llegar a ser de mucha utilidad para relajar un ambiente.

La Vista
La vista tiene un papel preponderante en la comunicación humana. Lo principal es establecer contacto visual con los miembros de la audiencia o con su entrevistador, buscar un punto fijo en el fondo del salón o bajar la mirada para leer el discurso o ver la mesa o escritorio es un recurso muy utilizado para evadir el nerviosismo, sin embargo para su audiencia este acto puede llegar a denotar desinterés o poco conocimiento del tema abordado. Asimismo mirar al auditorio le puede ayudar a detectar el grado de interés del mismo.

La Postura
Al pararse frente a un auditorio o presentarnos a una entrevista la sugerencia es mostrarse relajado y natural. Actitudes acartonadas o demasiado estudiadas pueden resultar excesivas para la audiencia y podrían arruinar la espontaneidad del mensaje que se quiere brindar. Para una audiencia pequeña, relajada o muy informal lo mejor es permanecer sentado. Para una audiencia numerosa o seria es más recomendable permanecer de pie.
Para romper con la inercia de una plática extensa o prolongada frente a un auditorio numeroso lo mejor es moverse sin mostrar nerviosismo y tratando de que los movimientos sean para enfatizar el mensaje que se quiere dar. Una opción es brindar ejemplos y moverse para ello del podio designado.

PERFECCIONE SUS HABILIDADES ORADORAS  

OBJETIVOS:

·             Aplicar las técnicas de expresión oral a situaciones profesionales concretas tales como negociaciones interpersonales, trato con personas difíciles, manejo de situaciones complicadas, exposiciones ante un auditorio, etc.

·             Profundizar en el conocimiento de las características psicológicas de nuestros interlocutores con el objeto de maximizar la efectividad de nuestras presentaciones.

·             Profundizar en el propio autoconocimiento para perfeccionar el autocontrol y las habilidades que implican las situaciones de hablar en público.

·             Controlar los parámetros vocales y la velocidad/rapidez de dicción en función de las diferentes situaciones de relación interpersonal  o intergrupal.

·             Conseguir una coordinación corporal, léxica y respiratoria adecuada a las condiciones personales y sociales de nuestro entorno.

PROGRAMA:

1)       CONOZCA LAS HABILIDADES ORADORAS NECESARIAS PARA PASAR DE INFORMAR A CONVENCER.

2)       PÓNGALO EN PRÁCTICA EN LOS ENTORNOS EMPRESARIALES EN LOS QUE NECESITA HABLAR ANTE UN AUDITORIO, NEGOCIAR, CONVENCER Y MANEJAR SITUACIONES COMPLICADAS.

3)       HERRAMIENTAS PARA INCREMENTAR LA EFECTIVIDAD DE NUESTRAS PALABRAS EN EL AUDITORIO.

4)       EVALUACIÓN Y PERFECCIONAMINETO DE NUESTRAS CAPACIDADES DE ORATORIA Y DE DICCIÓN.

5)       DESARROLLO DE NUESTRAS HABILIDADES SOCIALES Y PERSONALES.

6)       PERFECCIÓN DE LAS ESTRATEGIAS DE AUTOCONTROL Y DE MANEJO DE LA COMUNICACIÓN NO VERBAL.

7)       EJERCICIOS PRÁCTICOS DE APLICACIÓN DE LOS CONCEPTOS TRATADOS EN LOS APARTADOS ANTERIORES

La oratoria en los Clubes y Distritos

Es mejor dejar las improvisaciones para los casos de emergencias en las que careces de tiempo para preparar el discurso, o para practicar o ejercitar tu habilidad para improvisar. En todos los demás casos, es mejor prepararse. Ahora bien, la preparación puede ser meticulosa o somera. Lo importante es prever tantos sucesos imprevistos como sea posible, sobre todo, qué preguntas podrían hacer tus oyentes.

Al comenzar las exposiciones u oratorias se puede hacer uso de refranes o reflecciones de gente importante, para que la oratoria no esté tensa y aburrida

En caso de que decidas redactar el discurso palabra por palabra, siempre sugiero que cada persona prepare su propio discurso, por sencillo que sea. Pienso que conviene más hablar con algunos pequeños defectos que hablar perfectamente y que todos se den cuenta de que alguien te preparó el discurso (como la mamita que le prepara la tarea a su hijito). De todos modos, la decisión es tuya.

Leer un discurso te restará la imagen de seguridad que es esencial para inspirar confianza. Si lees el discursos, tus oyentes estarían justificados a abrigar una duda de tu sinceridad, porque podrían creer que son palabras de un redactor profesional. En cambio, si lo dices de corazón, sin leerlo, difícilmente creerán que otra persona lo preparó. Por supuesto, hablar sin leer significará hacerlo con la naturalidad del habla cotidiana. Siempre recomiendo hablar sin leer, o a lo mucho, usando un bosquejo sencillo.

En la mayoría de los casos los organizadores te dirán cuanto tiempo disponible tienes. También puede suceder que te den tiempo libre. En este caso, tu criterio personal es muy importante. Sería inadecuado explayarte demasiado cuando se trata de una cena en la que todos están hambrientos desde antes de llegar al lugar. En tal caso, es mejor ser breve. Pocos tolerarán más de 5 ó 10 minutos. Y sería muy inapropiado tener el discurso central de una celebración importante, y hablar solo 30 ó 60 segundos.

Nadie puede decirte cuánto hablar en tal o cual ocasión. Lo importante es tener presente que la gente difícilmente tolera más de 30 minutos, sobre todo cuando el tema o la presentación son aburridos. Por otro lado, les parecerá corto si la presentación y el tema son interesantísimos y entretenidos. Por ejemplo, hay conferencias motivadoras que pueden durar varias horas sin que la gente note siquiera el paso del tiempo. Tu criterio es importante. 

Hablar de pie o sentado causa diferentes efectos en cada persona. Si se trata de un discurso breve o una conferencia de prensa en la que solo se responderán pocas preguntas, tal vez sea mejora hacerlo de pie; si se trata de una reunión de trabajo o conferencia de prensa en la que se responderán muchas preguntas, o asesores participarán en responder, tal vez sea mejor que todos tomen asiento. 

Un atril siempre confiere más seriedad que hablar desde una mesa. Además, el atril permite que el auditorio se concentre más en el tema y el orador, porque cuando uno habla desde una mesa en la que otras personas están sentadas, la vista se distrae mucho. Si quieres máxima concentración, opino que sería mejor usar el atril o ser la única persona en la mesa.

Hablar sin atril y sin mesa requiere una gran seguridad personal, porque uno se expone de cuerpo entero ante la mirada del público. En algunos casos es lo más conveniente. Por ejemplo, en una boda, celebración o funeral donde todos están alrededor, de pie. También cuando se dicta una clase o conferencia de capacitación en la que será necesario un roce constante con el auditorio. En tal caso, te sugiero evitar juntar o sobar las manos constantemente, esconderlas u ocuparlas innecesariamente, porque comunicarías inseguridad. Simplemente úsalas para ademanes o déjalas quietas a los lados, como en una postura natural. 

Si se olvida parte del discurso o tema a tratar. Olvidar es una cualidad de la memoria. El problema es cuando olvidamos algo que necesitamos recordar. Por eso, lo ideal es tener las ideas muy claras. Divide tus ideas en tres bloques y usa la segunda idea como un puente para pasar a la tercera, y reemplázalas con figuras relacionadas. Por ejemplo, imagina un mapa en el que Sudamérica representa el capital, Centroamérica, los sistemas de comercialización, y Norteamérica, el mercado; o imagina un automóvil patrullero, que representa la estrategia, un camión de bomberos, que representa a los ejecutivos, y una ambulancia, que representa el marketing; o imagina una cabeza de toro, que representa la directiva de la institución, el tronco, que representa la institución, y las extremidades, que representan los canales de comunicación y servicios.  

Te sugiero usar apoyos visuales solamente si tienes habilidad para usarlos o has ensayado meticulosamente con ellos. Puedes usar uno o dos ayudantes que destaquen por ser personas con un alto sentido de responsabilidad, para que escriban en la pizarra o manipulen los objetos por ti. Solo una advertencia: Olvídate de contar con personas poco despiertas o poco colaboradoras. Echarán a perder el impacto. Contrata a personas detallistas que les guste cooperar y les interese hacer bien las cosas.

Para presentar escenificaciones te sugiero contar solamente con personas responsables, colaboradoras, obedientes y despiertas que den realce a la presentación. Eso también te permitirá ensayar en poco tiempo y con la máxima eficiencia. Contar con personas tercas que se resistan a seguir tus instrucciones te dará problemas... ¡hasta podrían colgarte en el último momento diciéndote que las disculpes, que tienen que atender otro asunto!

Si quieres causar un gran impacto con tu puntualidad, te sugiero presentarte a la hora exacta. Muchos mirarán su reloj y notarán la exactitud. En todo caso, te sugiero llegar a más tardar unos 15 ó 20 minutos antes y quedarte en los alrededores hasta el momento de ingresar. Lógicamente, sería muy apropiado avisarle al organizador o al presidente de la reunión acerca de tu intención de ingresar a la hora exacta. Una persona responsable siempre procura llegar al lugar antes de la hora. Eso da suficiente tiempo para solucionar cualquier imprevisto.

Si quieres sentir más tranquilidad, te sugiero llegar antes que tus oyentes y darles la bienvenida, recorrer el lugar y saludar a cuantos sea posible, conversar con ellos y oír sus inquietudes.