Formando grupos y equipos

Recopilación por: CL Gonzalo Retamal Moya

Chile

Autor: P. Edronkin.

 

"Formar un grupo que pueda definirse como un verdadero equipo lleva bastante tiempo.

La diferencia entre contar simplemente con integrantes de un grupo, y con aquellos que constituyen un equipo, es que por definición, en el segundo caso los integrantes son funcionales en su totalidad.

Es decir, todos aportan su habilidad, conocimientos, experiencia, etc. en pos de lograr los objetivos del grupo.
En cambio, en un grupo a secas existe una relación mayor de desigualdad entre dos sub-grupos que pueden definirse como el de los expertos y el de los inexpertos.
En un grupo tal, los expertos deben hacerse cargo de los que no lo son. Su carga de trabajo aumenta, y también el riesgo de que estos expertos cometan errores. Estos errores son de por sí inevitables y entendibles, aunque no necesariamente admisibles, y mucho menos deseables, en el contexto de la organización.


Lo interesante de los grupos y equipos es que en ellos podemos observar conductas individuales que de otro modo resultan muy difíciles de detectar.
En un grupo reducido, las personas interactúan de modo diferente a como lo hacen tanto en los grupos grandes como así también, como en la privacidad de sus casas.
Es en estos grupos, vistos casi como una sociedad simplificada, donde aparecen las características personales no observables de manera individual, pues se relacionan con la capacidad de interacción del individuo con los demás, y que tampoco se observa en los grupos grandes en razón de la masificación que implican y las inhibiciones, tabúes, etc. que se relacionan con ellos."
"Un caso interesante lo constituyen las personas que se integran a un grupo por primera vez, o que empiezan a actuar como bisoños en un equipo.


Todos los grupos, incluyendo aquellos que pueden ser considerados como equipos puros, deben comportarse como grupos de vez en cuando, pues es necesario renovar los integrantes y obtener algunos nuevos cuando ello haga falta.
Los grupos, y los equipos, vistos como una subclase de los primeros, son entidades dinámicas, que requieren de la reposición y entrenamiento de sus integrantes. En algunos casos, estas organizaciones también requieren del incremento en el número de dichos integrantes.
Sin embargo, por lo general la selección de nuevos integrantes de un grupo o equipo se realiza bajo condiciones controladas que impiden que los errores que se cometan en tal sentido puedan afectar al equipo o grupo de manera significativa.


En un equipo de fútbol, por ejemplo, no se prueba a los nuevos jugadores en las competencias, sino durante los entrenamientos, y aún así, hay un proceso de selección largo y laborioso antes de que siquiera se llegue al banco de suplentes. Obviamente, en casos como estos existen limitaciones permanentes en cuanto a al número de integrantes.
Resulta evidente que frente a requerimientos tales como enfrentar a otro equipo importante en un torneo de relevancia, los directores técnicos de los equipos no colocarán en el juego de manera determinante a los nuevos jugadores que podrían sentirse nerviosos o cometer errores."


"Toda selección es laboriosa, y debe tenerse en cuenta que aún así, en la primera o las primeras ocasiones en las que un nuevo integrante del grupo o equipo enfrente una situación "real" en la que deba poner en práctica sus capacidades, es probable que ocurran problemas.
Esto es por demás interesante, pues habla de las cosas que nos imponemos a nosotros mismos, de las limitaciones que creemos y quizás queremos tener.
Incluso si tales personas pueden observar en esos momentos que hay otras personas en condiciones similares a las que ellos enfrentan, no cambian de parecer y se limitan a pensar que "no pueden más".
Si persisten en una actitud así, simplemente no subirán la montaña; si la superan, pocas horas después obtienen su recompensa en forma de un maravilloso paisaje, e incluso hasta pueden descubrir en ellos mismos un nuevo hobby o pasión.


Las limitaciones que muchas veces sufrimos son auto-impuestas, son propias y surgidas nada más que de nuestras propias mentes.
Cuando nos decimos a nosotros mismos que podríamos ser millonarios alguna vez, nos quedamos únicamente con la idea de que es muy difícil ganar la lotería.


Cuando alguna vez pensamos que podríamos ser actores o personajes célebres, lo que principalmente se nos ocurre es que nos resultaría vergonzoso aparecer en público.
Cabe preguntarse cuantas veces nosotros mismos actuamos así en nuestra vida diaria, cuales son las limitaciones que nosotros mismos nos imponemos sin necesidad alguna, y cuantas montañas de nuestras vidas dejamos de trepar por pensar que no podemos más."