"Líderes de Papel"

Recopilado por: CL Licdo. Ricaurte E. Saval R.

Panamá

 

Por: Fernando Vigorena Pérez.
Autor.

 

Muchos creen que ser un líder es una cuestión de ir primero en una competencia, ser gerente, dirigente, destacar en una actividad, ser jefe ó manejar un proceso.

Incluso otros incluyen a estadistas, jefes de bandadas políticas, jefes de organismos gremiales y deportistas destacados.

Muchas veces escuchamos que tal ó cual equipo de fútbol lidera el campeonato, ó que un jugador ha liderado la delantera del mismo.

Si aceptásemos que ser un líder es ir primero ó destacarse en algo productivo, ó en su defecto dirigir ó gerenciar una organización, estaríamos con un tremendo superávit de líderes en Latinoamérica.

Hasta podríamos exportarlos a los países desarrollados que están ávidos por estos.

Además estamos llenos de artículos de prensa que recomiendan acciones para ser un líder, con cursos y capacitación efectiva de todo tipo para transformarlo a uno en un auténtico líder.

Algunas organizaciones publican sus avisos de reclutamiento señalando tácitamente que son líderes en sus áreas de actuación.

Lo que en realidad parece existir es gente capaz de dirigir, gerenciar, gobernar, ó supervisar a un grupo de personas frente a un objetivo.

«¿Qué hace la diferencia en un verdadero líder?»

No es la cantidad de cursos y títulos que posea, su posición jerárquica, sus orígenes ó sus redes de contacto.

No es su edad, sexo u ocupación, sino su preocupación por las necesidades de otros, su forma de encarar los desafíos con los cuales se enfrenta todos los días, y a los cuales da una solución factible y lógica.

Es su entusiasmo interno en mejorar las cosas existentes, en crear verdaderamente nuevas oportunidades.

El líder tiene pasión por una causa, y desea dar algo de entorno para la sociedad.

Este obtiene su anhelada recompensa por servir a otras personas, dentro de su área de labor social.

Para lograr dar esperanza el líder debe ser capaz de vender una visión exacta y positiva del porvenir, que sirva de puente entre el presente incierto y un futuro esperanzador.

Los líderes auténticos son constructores de puentes, no de murallas altas.

El liderazgo efectivo es básicamente un diálogo, y no un monólogo.

Lo cual implica básicamente en desarrollar una acción cada vez mejor en las habilidades de comunicación efectiva y real, que las técnicas, en donde escuchar es lo básico, y no lo real.

Difícil, en un continente donde es costumbre no devolver las llamadas de teléfono, y menos un e-mail.

La gente apasionada que desea liderar, generando empleo, desarrollando nuevos emprendimientos ó cumpliendo funciones sociales, conforma una generación pujante, que crece vertiginosamente, en forma rebelde y contestataria, como una reacción natural al rechazo a una sociedad que se sustenta en la racionalidad, en las normas, en las regulaciones y en el poder del Estado.

Personas como las descritas anteriormente arriesgan su reputación, sus posiciones y su situación económica al seguir el camino de una nueva solución fundamentada en una decisión no racional, desde un territorio iluminado y conocido a uno desconocido y sin ninguna claridad, sin saber como en el caso de Colón, si están al borde de un continente ó en una pequeña isla.

«"EN SÍNTESIS, ACTUAR MÁS CON EL CORAZÓN QUE CON LA CABEZA"»

Por el momento, ser líder no se enseña en ninguna Universidad local.

Hay que buscarlo intensamente dentro de nosotros mismos, quizás en las células adomercidas de nuestro cerebro, ó quizás en nuestro propio corazón humano.

Creo que es hora de no condenarse a un destino gris ó oscuro, en empleos que lejos de apasionarnos nos hacen morir de a poco, en grageas de ocho horas diarias.

¿Podría entonces alguien decirme quién reúne estos requisitos indispensables para denominarse como un auténtico líder?

Yo no conozco ninguno en especial, pero si a muchos líderes de papel.