"CREATIVIDAD: EL PRIMER PASO DEL LEÓN LÍDER"

Por: CL. PPCG Ricardo Rebolledo Barrós

Perú

"Nuestros hábitos nos condicionan a seguir repitiendo de forma permanente las mismas conductas, aunque las condiciones en las cuales se establecieron hayan cambiado".

Cuentan que en la India, a los elefantes se los amarra desde pequeños a un árbol con una cadena para que no puedan escapar. Tratan de hacerlo, pero la cadena y el árbol son más fuertes que ellos. Cuando crecen a su tamaño y adquieren la fuerza de los adultos, basta con amarrarlos a un pequeño arbusto para que no se escapen. Con la fuerza que tiene, el elefante podría sacar el arbusto de raíz, pero no lo hace porque tiene grabado el esquema de que es imposible escapar. Lo mismo nos ocurre a los seres humanos una vez que aprendemos un esquema. Por ejemplo, la forma en que hacemos nuestro trabajo o conducimos nuestra vida. Nos es muy difícil cambiar aun si las condiciones del mundo, el mercado y la competencia cambian.

No cabe duda que el primer paso para ser un líder es romper lo establecido, cambiar e innovar la forma en que hacemos las cosas. La historia es testigo de cómo los verdaderos líderes rompiendo esquemas, Ghandi consiguió la independencia de la India rompiendo el esquema de la lucha con armas y la violencia: usó la paz como arma y cambió la forma de hacer revoluciones. Miguel Grau rompió el esquema de que al enemigo hay que maltratarlo y aniquilarlo: rescató del mar a los chilenos caídos en la guerra, y de alguna manera, la dignificó. La Madre Teresa de Calcuta rompió lo establecido al atender y ayudar a personas de pobreza extrema en la India.

Entiendo que la más grande manifestación de la naturaleza humana es la creatividad. Los orígenes del ser humano a la luz de la teología es que fue concebido a imagen y semejanza de Dios, y Dios es el Ser por excelencia, el Ser creativo, quien hizo la creación de la nada. El hombre tiene la opción de asemejarse a Dios todos los días a través de su talento creador, renunciar a este don es renunciar a nuestra propia naturaleza y es precisamente el trabajo diario la opción que tenemos para ser creativos. Desafortunadamente para muchos el peor castigo es tener que trabajar, cuando es un verdadero privilegio el tener la oportunidad de ser útiles.

En un encuentro empresarial Perú-Japón se le preguntaba a los japoneses cuál era la diferencia entre un trabajador peruano y un trabajador japonés. Después de mucho deliberar contestaron que solamente encontraban una sola diferencia: "La actitud hacia el trabajo". Para algunos peruanos trabajar es una dolorosa carga, en cambio para el trabajador japonés es un auténtico privilegio. Los orígenes de esta deformación hacia el trabajo es que tradicionalmente lo hemos considerado algo doloroso y pesado, cuando es un privilegio el tener todos los días la oportunidad de hacer cosas útiles para sí mismo y para los demás.

Pero romper lo establecido no es fácil; no sólo por los hábitos, sino también por nuestra percepción. La percepción humana barre el mundo y trata de ubicar lo que ve en esquemas previamente conocidos, imagínese, por ejemplo, que está en una cola esperando su turno y pasa un tipo muy bien vestido con un temo oscuro y lentes oscuros y lo empuja por atrás- Usted se cae y. al voltear, lo ve. Furioso, se para, lo enfrenta y empuja, pero, con el movimiento, a esa persona se le caen los lentes y usted se da cuenta de que es ciega. Nuestra percepción interpretó la situación como sí se tratase de una persona elegante, prepotente, creída y abusiva. Nos hizo pensar y sentir sobre la base de este esquema. La realidad era diferente. La percepción nos ancla a esquemas conocidos en la mente y nos dificulta ser flexible para crear.

Cuenta Anthony de Mello que un hombre se sentó en el autobús al lado de una persona con apariencia desarreglada. Al ver que le faltaba un zapato, le dijo: "Disculpe, ¿se le ha perdido un zapato?". La persona respondió No, me he encontrado uno". Para ser innovadores tenemos que luchar contra nuestra percepción que nos obliga a mantenemos en lo ya conocido.

Cuando vea el amanecer de cada día piense en la interesante aventura que está a punto de iniciar. Todos los días son diferentes, y si logramos incorporar a nuestra filosofía el deseo de vivir el día de hoy intensamente, dando lo mejor de nosotros mismos, le aseguro que será para usted un placer trabajar, y está usted en camino cierto de lograr expresar lo mejor de su ser. Ahí está la dirección para alcanzar la excelencia, A Miguel Ángel Buonarrotti el mismo día de su muerte le encontraron el cincel entre sus manos, porque seguramente estaba convencido de que ese día lograría la excelencia en la escultura que iba a iniciar.

Un requisito indispensable y obvio para descansar es estar cansado. Regrese cada día a su casa con la satisfacción de haber dado su mejor esfuerzo en todo lo que realizó y habrá descubierto el secreto de los seres excelentes: que en el privilegio diario de nuestra labor Leonística está la opción para nuestra realización.