"Leonismo e Integración"

Por: CL.PDG Rafael Risco Boado
Trujillo - Perú

"Demostrar que el Leonismo es una fuerza capaz de promover la comprensión entre los pueblos y lograr la integración de las nacionalidades", es el Primer Objetivo del Foro Leonístico de América Latina y del Caribe (FOLAC).

La Integración Latinoamericana ha sido un buen deseo desde los días de la Independencia. No ha podido lograrse por dos principales razones; primero, porque al emanciparnos de España, pasamos a depender de otras hegemonías; y segundo, porque casi todo el Siglo XIX fue de luchas internas de oligarquías y caudillismo, en el Siglo XX, de luchas fronterizas y, en presente Siglo XXI, de hegemonías económicas y caudillistas.

No obstante estas distensiones internas y conflictos, todos los pensadores y políticos de largo alcance, clamaron constantemente por la unidad continental. Hubo siempre obstáculos, especialmente externos, para esta conquista. Son los mismos que existen ahora. Lo que entorpecían antes las hegemonías, lo siguen siendo ahora los imperialismos: divide y vencerás.

Se han dado pasos importantes para la Integración Latinoamericana. Hay innegables avances. Existe mucha mayor comunicación entre nuestros países; se ha aumentado nuestro comercio interno, estamos estrechamente unidos en los organismos internacionales y nuestra voz y nuestros planteamientos tienen ya una resonancia mundial. La preservación de la paz, la lucha por los derechos humanos, el asentamiento de la libertad y de la democracia nos da un carácter muy especial ante los pueblos del mundo.

Y es que esta unidad es un mandato de la historia, una exigencia de nuestra tradición racial, cultural, social y política. Nos une el idioma: "Sangre de nuestra alma", como decía Unamuno. Nos une la religión, nos une un legado histórico común y, especialmente, nos unen ahora un mismo estado de desarrollo con los mismos problemas y aspiraciones.

Fuimos además unidos en las horas heroicas de nuestra Independencia, cuando existían fronteras en la lucha por la Libertad. Fuimos y estamos siempre unidos, cuando se ventilan en el mundo, problemas de libertad y democracia y somos siempre unidos cuando se trata de defender los altos valores del espíritu y de la dignidad del hombre.

Tenemos una misma concepción del mundo, de los valores, hablamos el mismo idioma y rezamos al mismo Dios; dos cosas soberanas y eternas.

Pero ahora esta Integración es algo más que un buen deseo, es una necesidad, una urgencia. Si no nos unimos, ni estará segura nuestra libertad, ni se consolidará nuestra democracia, ni podremos lograr el grado de desarrollo que aspiramos. A nuestra unidad y comunidad espiritual se añade ahora una exigencia económica. Si antes hubiéramos realizado esta Integración, no estuviéramos ahora incómodamente ubicados en el Tercer Mundo, entre los países sub-desarrollados y fuéramos, mediante los recursos naturales que poseemos, un polo de desarrollo.

En un mundo tan convulsionado como el nuestro, de tensiones tan violentas y de inquietudes tan profundas, los leones no tenemos otra alternativa que servir a los ideales de nuestro tiempo o quedar marginados y ser, incluso, arrollados por ellos. Si algo quiere ser el Leonismo, a todo podrá parecerse menos a una guardia celosa del status quo.

En los albores del Leonismo, constituimos una respuesta positiva a los problemas del mundo. Sigue el, mundo interrogándonos y tenemos que hallar respuestas, siempre positivas, aunque en apariencia tengamos que cambiar de voz y tengamos que hacer cosas que no hemos hecho antes.

La integración es un ideal que puede redimir a los Clubes de Leones, en los países sub-desarrollados, de la lánguida vida administrativa que llevan y de su viejo carácter paternal y benefícente a que han estado limitados. La religión ha pretendido siempre en vano, unificar el mundo. En ciertos aspectos, hoy lo ha unificado la ciencia y la técnica.

Falta unir los espíritus, acercar a los hombres, estrechar a los pueblos.
Los países latinoamericanos, que son nuestra inmediata tarea ofrecen el siguiente panorama: Unidos físicamente, sin cuerpo; animados de las mismas esperanzas, y puestas en el olvido las reyertas familiares de años pasados, ya sin un alma; todavía inmaduros y un tanto anárquicos, no son todavía una conciencia.

Es necesario reforzar todos los organismos existentes, crear otros é institucionalizar los principios de Integración en todos los países. Esta ha de ser la mentalidad operante y resuelta del Leonismo, para que sin mención de países, se hable de una nacionalidad latinoamericana; 26 países y una sola nación.

He ahí nuestra labor eficaz y trascendente: Que el Leonismo sea una fuerza que impulse la integración de las nacionalidades, sin distinción de razas, color, idioma, religión o estructura social, para resolver los problemas económicos sociales y culturales y que promueve el respeto a la dignidad y a los derechos fundamentales de la persona humana.