"El Arte de Afrontar los Cambios"

Recopilado por: C.L. Ricaurte Saval

Panamá

 

Por: Fredrica R. Halligan.
Autora.

INICIOS

Todo cambio es a la vez estresante, por definición. Aún cuando sea bien recibido, altera la estabilidad de un individuo. Para afrontar cualquier cambio drástico, debemos entender ante todo el cambio, y manejar eficazmente el estrés que inevitablemente se va a presentar en nuestra vida cotidiana.

Todos debemos de alguna manera regular de forma eficiente el grado de estrés que experimentamos en nuestra vida cotidiana, manejando a la vez una gran cantidad de cambios que estamos dispuestos a tolerar.

Es muy importante, que nosotros entendamos que cualquier cambio puede producir grandes consecuencias, tanto deseables como indeseables.

Tratando con personas que están viviendo circunstancias traumáticas, como un gran incendio ó un desastre natural, los profesionales que han aprendido que las crisis pueden tener consecuencias positivas ó negativas, saben de antemano como resolver estas situaciones análogas.

Cuando atravesamos una terrible crisis, la consecuencia final puede ser posiblemente el deterioro en nuestra capacidad de funcionar eficazmente, dentro del medio.

Por el contrario, puede tener un mejor funcionamiento y un mayor desarrollo funcional de nuestras potencialidades humanas. En toda crisis, va a implicar desequilibrio y un cambio. Todo depende de la forma como lo afrontemos, y a la vez nos sobrepongamos a ella.

Hay incluso crisis, que se pueden percibir a larga distancia, como ataques directos a nuestra misma esencia psicológica humana.

Lo que en ese momento oportuno nos exige, es simplemente una redefinición exacta de nosotros mismos, un redescubrimiento de nuestro significado humano, y una renovación de nuesto compromiso formal, con lo que hayamos elegido como lo más importante de nuestra vida cotidiana.

LAS DIMENSIONES INTERNA Y EXTERNA DEL AFRONTAMIENTO

Las fuentes internas de estrés, se originan principalmente en los grandes esfuerzos psicológicos tendientes a manejar sistemáticamente las grandes dificultades.

Los estilos conflictivos de pensamiento, pueden ser la causa probable de una enorme agitación interna en el individuo, disparando gravemente su autoconflicto interno.

Diariamente, todos alguna vez experimentamos conflictos menores que consumen buena parte de nuestra energía y de nuestra fortaleza psíquica.

Los conflictos sencillos, relacionados con nuestras metas a largo y a corto plazo, y como decidir sabiamente entre ir al mercado ó quedarnos en nuestra casa, lavando la ropa, cocinando, viendo TV, se cuentan entre los estresores de menor intensidad psíquica, que no obstante, tienen la capacidad de perturbarnos.

Todas las decisiones importantes, crean de alguna manera conflictos internos, hasta que se resuelven ellos mismos. Pero todos también experimentamos constantemente conflictos, como los relativos a la crianza de nuestros hijos en el futuro inmediato.

¿Cuán estrictos ó permisivos debemos ser en ese momento oportuno? ¿ Cómo expresarles afecto directo a nuestros hijos? ¿ Cómo reaccionar cuando otra persona está en desacuerdo ó tiene otras necesidades básicas y distintas a las nuestras?

Muchos de estos conflictos surgen de la lucha diaria entre aquella parte de nosotros mismos, que quiere ser recta en sus asuntos, honesta, respetada, y diligente (aspectos que Freud llamó super ego), y la que desea divertirse plenamente, descansar, estar muy cómoda, y a la vez lograr sin demora alguna lo que realmente desea ( el llamado id por Freud ).

Además de los conflictos internos, las emociones indeseables constituyen otra fuente interna de estrés, A veces, sentimos en nuestro ser ansiedad extrema ó ira, por algún acontecimiento del medio externo, pero a veces no les permitimos a esas emociones fuertes expresarse individualmente, y siguen mortificándonos, convirtiéndose en una fuente interna de estrés humano. Cuando no podemos serenar nuestra mente ó sencillamente liberarnos de ciertas emociones humanas, quedamos atrapados en un patrón de estrés interno.

Hemos visto claramente que el estrés se puede originar en el medio externo del individuo, y que los grandes conflictos ó emociones de nuestra psique, pueden a la vez perpetuarlo internamente.

La fuente del estrés, que es un guía y en parte, la elección del estilo de afrontamiento. Cuando identificamos plenamente y claramente la fuente del estrés que sentimos en ese momento oportuno, quedamos mucho más libres para entonces elegir libremente la manera eficaz de combatirlo.

Conocernos a nosotros mismos, nos ayuda a elegir cual es el mejor camino a seguir para lograr nuestros objetivos. Podemos dirigir nuestros grades esfuerzos primordialmente hacia el mundo externo, ó a la vez podemos trabajar en el mundo interno de nuestra psique.

Los dos aspectos del afrontamiento, el interno y el externo, son igualmente muy importantes. Cuando reconocemos nuestro interno estrés, y sus fuentes alternas, aumenta nuestra capacidad de elegir sabiamente la forma correcta de sobreponernos a lo inevitable.

Las personas extrovertidas, ó que tienen una gran personalidad directiva, se inclinan primero hacia la solución de los problemas externos, ,mucho antes del interno.

Las personas introvertidas, ó de una naturaleza contemplativa, tienden de alguna manera a observar primero en su interior, y tratar de solucionar los problemas del mundo intra psíquico del pensamiento humano, la imaginación, y el espíritu, antes de intentar de alguna manera siquiera actuar sobre el entorno.

Sin embargo, es muy importante anotar que todos los humanos tenemos la gran capacidad de utilizar sabiamente los mecanismos de afrontamiento internos y externos, y en realidad ambos son necesarios para crear el balance ideal dentro del ser humano.