Comienza un nuevo año

Por CL Dr. Salvador Pugliese

Las Directivas pasan. Los Clubes de Leones perduran porque sus integrantes tienen conciencia de la importante obra social que realizan en sus comunidades.

Pero no siempre la inserción de un Club de Leones en su entorno comunitario, se realiza con sus máximas capacidades.

Las señales éticas y objetivos perduran, pero los integrantes de las Directivas que se renueva, no siempre dejan sus huellas de perfectibilidad en el seno de las misma, porque la constitución – formación – educación y desarrollo social de los Leones siempre es disímil, porque sus méritos y sus virtudes son diferentes y no siempre las voluntades son suficientes para el desarrollo de una tarea como la leonística, considerada en todas sus facetas, ya sean estas organizaciones, directrices, o meramente ejecutivas de acciones decididas por los elegidos.

La voluntad tiene que ver con la formación psicofísica de cada León, lo que permite que las cosas se hagan.

Está claro que lo importante es “el hacer”, por ello se debe capacitar a los Leones, para motivarlos.

Existen muchos Clubes que por diferentes razones son estáticos con poco desarrollo tanto en cuanto a su constitución y crecimiento interno, como a su desarrollo y crecimiento hacia su entorno social. Sus Directivas pasan de unas a otras, sin que se produzcan los cambios necesarios para el progreso de sus relaciones internas en la capacitación efectiva de sus Leones, como para el progreso y proyección del leonismo hacia fuera, en lo que concierne a la relación con el medio social donde se actúa.

Lo importante entonces es despertar la inquietud de mejorar, porque a pesar del avance tecnológico, el elemento humano sigue siendo el factor determinante para el éxito de una organización.

Generalmente no es así; porque el aumento creciente de las comunicaciones sin una específica discriminación, no logra crear los espacios de fertilidad necesarios para un progreso adecuado, y por ende, no se produce una formación correcta hacia la conservación de la vigencia de los derechos humanos que conlleve una acción positiva a favor de la conciencia del hombre, de su responsabilidad frente a otros y frente a su ambiente natural.

Los Leones en la medida que utilicemos nuestros haceres y en la medida que logremos en los medios, la difusión de nuestras ideas y comportamientos, seguramente lograremos lo que queremos: construir una sociedad mejor, basada en nuestro amor y nuestro esfuerzo solidario.

Lo más importante es el cultivo de nuestra mística, que genera las motivaciones y  las voluntades que nos vienen de lo más profundo de nuestros espíritus, de nuestra propia alma, de nuestro propio corazón.

Desarrollar esos caminos es conservar los valores que son eternos y son la base de nuestra conducta, hacia el próximo León de nuestra institución, y hacia los integrantes de esta sociedad inestable que carece de ellos.

Nosotros estamos creando nuestro propio espacio, no lo desaprovechemos.

Determinemos lo que nos conviene, y lo que nosotros merecemos.

Tenemos la libertad de elegir, deliberar, orientar y realizar todo aquello que creemos necesario.

Desarrollaremos nuestras capacidades, inculquemos nuestros valores, formemos seres con amor, que es comprensión, tolerancia y humildad, para convivir con armonía con los demás seres humanos que nos rodean.

Seamos su ejemplo y su esperanza. Seguramente así encontraremos la felicidad.

Que así sea.