CALIDAD: LA LLAVE DEL FUTURO PARA EL LEONISMO

Por PDG Francisco Roberto Fettarappa  

Ex Presidente Consejo Distrito Múltiple "O" - ARGENTINA

TRUJILLO - PERÚ 2001

             A sabiendas que el preámbulo inicial tiene límites, y siendo ya hora de ponerle fin dado que ustedes, quienes conforman un calificado auditorium, están sin dudas, a la espera del  desarrollo del tema asignado, por ello: consiente que al llevarlo a cabo, con seguridad quedaría inmerso en el balance del debe y el haber;  y quien no! en cuanto a las actividades que llevamos adelante, tanto en el accionar leonístico, como en las tareas diarias de nuestras  vidas, equivocamos  el camino alguna vez y más precisamente en el tema que nos ocupa, que es la "Calidad". Cuántas veces las urgencias tienen supremacía por sobre las importancias, llevando con ello implícito el posible camino del conformismo ante la verdadera calidad, siendo aquí, donde buscando soluciones inmediatas, no reparamos en observar si las mismas serán pasajeras, por no haber advertido la necesidad de priorizar la calidad y continuidad por sobre la transitoriedad de lo resuelto, no intuyendo la posibilidad de caer en la mediocridad.

           En la búsqueda de  calidad, que revierta los valores trastocados,  y actitudes equívocas de nuestros días que nos presentan un mundo en el marco de decadencia y pérdida de valores éticos y morales, disociado, desafiante y belicoso, inseguro, indiferente e injusto, pensé por un instante, en imaginar  un mundo ideal, quizás un mundo donde reine y se vislumbre la calidad, la calidad de sus seres, la calidad de sus cosas, la calidad de sus dirigentes, un mundo que casi con seguridad  todos alguna vez soñamos, y que no es precisamente el que nos toca en el diario vivir.

           Ese mundo, que en alguna medida, marca  diferencias que denotan sus grandes falencias, dejando a su paso, una importante deuda hacia aquellos que esperan de sus conductores, sus dirigentes, sus gobernantes, de sus líderes, y es aquí, donde me detengo a analizar, sobre los hombres y mujeres, que en alguna medida, tienen o tenemos la responsabilidad de regir en toma de decisiones y las que no siempre vienen convalidadas por la garantía de la calidad, lo que implica  actos de cuyos no siempre óptimos resultados, causan lamentables efectos que recaen en forma directa sobre el semejante, y ante la realidad de aquel mundo idealizado, que es sólo eso, un efímero sueño y de él debemos despertar, nos cabe el deber de  reaccionar y preguntarnos:

           Hay un análisis sincero y real de cuales son las falencias, quiénes los causantes y la responsabilidad que nos cabe? 

Los desaciertos son motivos de estudios y toma de medidas que acierten  en procura de revertirlos mas allá de lo cerca que nos rocen? 

Ejercemos el liderazgo con la convicción de la necesidad de sincerar nuestras falencias mejorando la calidad de membresías?

A la falta de calidad en incorporaciones y hasta en fundaciones de Clubes, somos capaces de oponernos o nos conviene ser complacientes por crecer a cualquier precio?

Ante tantos yerros, que dañan por igual a personas e instituciones, existe conciencia de la responsabilidad que significa y determinar la necesidad de actuar sin exclusiones?

           Estos y muchos otros interrogantes, si no se convierten en motivo excluyente, para recapacitar sobre las metas a fijarnos y ser responsables de los cambios y las propuestas que apunten a ser transformadoras, ante el desafío que representa la necesidad de encontrar que el único camino superador, sin dudas será la calidad. Tengamos la certeza de que nos encontrará doblegados ante el sendero de la mediocridad y conformismo propio de quienes temen a enfrentar dificultades o encuentran más cómodo mantenerse al margen de los compromisos.

             O es que acaso  nos da igual más de lo mismo, estar impávidos ante la decadencia, aceptar la chatura como una realidad de la situación del momento, el facilismo como el medio de no comprometerse; el hoy porqué es más simple mirar hacia el costado, pensando que no nos caben responsabilidades de  este presente, como así tampoco  el de no proyectar, ni planificar, total el futuro seguramente no será nuestro,  etc.

           El no tener en cuenta, la idoneidad necesaria, para orientar un mejor curso del camino a trazar, por quienes comprendemos la obligación y el deber de guiar a través de la muestra de una generosidad, que apunte a la calidad del desprendimiento total, pensando en generar un futuro promisorio, para aquellas generaciones que, seguramente ya no pensarán que fuimos la de las transiciones sino decididamente, harán cargos concretos a quienes no tuvimos la valentía de enfrentar los tiempos y decir basta, a las remanidas improvisaciones  y  llevar adelante los cambios con calidad y sacrificio.

           Estoy convencido, de que la dirigencia del leonismo, tiene plena conciencia de la necesidad de cambios. Amigos, hace poco más de tres años en un Foro del Cono Sur nos planteábamos la proyección del leonismo hacia el siglo XXI, pues éste ya llegó, por entonces un tema era "Un nuevo desafío: crecer con calidad y métodos para lograrlo"; ocupando la tribuna me planteaba si existen dos formas de crecer  porqué yo me preguntaba si a una le llamo "crecer con calidad" alguien puede responder ética y leonísticamente que exista otra forma de crecer y como se llame......

           Ha pasado el tiempo y en muchos acontecimientos se siente la sensación de que se ha barrido hacia debajo de la alfombra, habrá remanente de espacio para continuar disimulando realidades que nos afectan y corroen.

            Estoy persuadido, de que han perimido los tiempos de excusas, que la globalización, que la economía, la inseguridad, y hasta el envejecimiento del otrora leonismo que hizo grande a este movimiento, ya es anécdota, puede servir para la retórica, el desafío es ya, la responsabilidad y actores, nosotros, y esa responsabilidad, no es ni más ni menos que practicar el ejercicio de la libertad, siendo responsables de lo que el cada uno elige, todos elegimos, y por ello en nuestra vida, somos todo lo que dijimos sí y todo lo que dijimos no, está en cada decisión, saber si optamos por lo correcto y tener claro en lo correcto cuáles son las premisas para calificar nuestras decisiones, estar convencidos si en cada sí o en cada no, tuvimos presente como elemento cualitativo a la calidad, ser honestos y analizar si estamos en el lugar correcto y en el momento oportuno.

            Esto es sin dudas materia y motivo del diario vivir, nosotros que desde tribunas como estas, o desde la sede Internacional en cualquier función, pasando por los Consejos Múltiples, Distritos y hasta la directiva del último club fundado, o aquel más pequeño ya existente, es inexcusable el deber de los líderes responsables, o sea aquellos que ejercen la responsabilidad de elegir en libertad como antes aludíamos, a estar imbuidos de CALIDAD, pues debemos procurar que con nuestros actos y ejemplos, junto a la premisa inalterable de  nuestra divisa o la férrea convicción de nuestro lema, adoptar como un objetivo permanente que siempre el " cenit " de todo emprendimiento, provenga  de la calidad.

           Será sin dudas la calidad primaria, aquella premisa del dirigente, la del líder, la que es indiscutible, puesto que esa calidad será la que posibilitará luego encontrar a los individuos con las aptitudes y cualidades  necesarias para sumarlo a nuestras filas, siendo este principio básico, y seguramente la célula indiscutible que a no dudar significará el cambio, la renovación y si se quiere la recuperación del legado que nos dejaron aquellos que engrandecieron a este movimiento, con indiscutida calidad convirtiéndolo en el más grande e importante del orbe, fijarnos como meta la transformación del leonismo de nuestros días, que si bien cumple con su cometido, y aún entre sumas y restas conserva su membresía, cuando analizamos su no verdadero crecimiento no debemos engañarnos, tenemos que aceptar nuestras falencias, que estamos decadentes.

 Decadentes, porque a nuestro alrededor advertimos la falta de más  líderes, la necesidad de más compromiso de quienes tienen capacidad, capacidad con calidad, calidad  en acción, sin titubeos y con la firmeza que cuando se elige, propone o apoya a alguien para promoverlo a la dirigencia, debe ser con el criterio de la responsabilidad, lo que implica reconocer la capacidad como la consigna virtual del acierto, no dudando en la calidad de la elección y no la de quienes optan por el no te metas y les resulta mas cómodo o sencillo para eludir el compromiso aceptar o avalar con conformismo, a aquellos que a sabiendas no reúnen condiciones que excedan a la mera voluntad.

             Siendo así como desde la geografía leonística y vaya a saber desde cuantas más latitudes dirigenciales en donde se necesitarían  de los verdaderos líderes, hacedores del cambio, de los convencidos motivadores de la fe y compromiso con calidad y convicciones; se cae en el simplismo, en la denostación o convalidando la no generación de ideas y planificación que permitan la superación y el verdadero despegue para el crecimiento, y hasta a veces ser cultores de la hipocresía  y los siempre históricos críticos diagnosticadores de las falencias, impotencia,  e intuitivos del derrotismo, faltos de esperanza y calidad de autocrítica.

           Debemos advertir entonces, que es una responsabilidad de todos, bases que apoyan y dirigentes desde los más noveles hasta los más encumbrados, o sean todos aquellos que a la hora de definir y puedan orientar con ecuanimidad, que ante la propuesta y elección de líderes, se debe tener como primacía a la CALIDAD por ante el compromiso, la CALIDAD por ante el amiguismo, la CALIDAD por encima de los contubernios.

No podemos hacernos los distraídos, no debemos actuar como desentendidos, el problema es de todos, los males los conocemos y sabemos que existen, e inclusive en muchos casos, combatir los flagelos que nos corroe está a nuestro alcance, pero a veces pensamos que porqué esto es un voluntariado, la profesionalidad con que actuaríamos en los intereses privados, aquí puede quedar soslayada, es como si en esto se pudiera ser permisivo, que porque todo aquello que uno da sin medir o pedir a cambio es motivo real  para permitimos que se mezcle el concepto del  verdadero servicio activo  con el simple dar por caridad ó dádiva.

           No fue nunca la CALIDAD el adjetivo elegido como vocablo o hábito en trasmitir pensamientos en mi diario que hacer, siempre he sostenido que ante lo humano se debían convocar a quienes estuviesen impelidos de  ser personas de buena madera, he tenido la convicción de repetir que cuando el ser está bien formado con sólidas bases morales y constituido de convicciones férreas que enaltecen a personas de bien, no será difícil encontrar en ese humano a un buen león, a un buen vecino, a un solidario en cualquier menester, a un integrante conductor de cualquier entidad que se precie de brindarse al semejante, a un dirigente con calidad y cualidades suficientes para liderar, o bien acompañar, servir, aconsejar y estimular con la buena intención de todo aquél que se precie de ser de buena madera, que no es ni más ni menos que ser de CALIDAD.

Conclusión:

 Si adoptamos al leonismo, con nuestro lema como objetivo de acción, y su código de ética como custodio de nuestros actos, abrazando esta filosofía de vida convencidos de su CALIDAD, que no es más ni menos que la filosofía del servicio, de la solidaridad, de la benevolencia activa y realizadora, estaremos frente a la maravillosa posición de que la

" CALIDAD no sólo será la llave del futuro en el leonismo" como es el tema de este FOLAC, sino que será y a no dudarlo la llave de un mejor anhelo del bienestar de nuestros pueblos, un mejor destino de dignidad, que sin dudas con CALIDAD, todos debemos luchar por sostenerlas y en caso como leones, preciados de la ética ser custodios de las garantías, que a todo ser del planeta le llegue la equidad, la justicia, la seguridad, la salud, la educación y la alimentación que será la CALIDAD de vida que un ciudadano de cualquier raza o credo merece.