LEOÍSMO, un compromiso con los sentimientos.

Por: C.L. María Virginia Costa Bordón

Argentina
 

El leonismo abrió sus puertas a la juventud, tal vez con la esperanza de que los principios que inspiraron su creación, fueran conocidos tempranamente por aquellos a quienes compete una acción futura similar, digna de los más nobles sentimientos del ser. Esa juventud que nosotros ayudamos a formar, esa juventud con fuerza realizadora, creativa, elocuente, revitalizadora. Nosotros los iniciamos en el orden, en el trabajo en equipo, en el aprendizaje de las normas, en el disenso respetuoso, en la conmiseración.

 

Nosotros, con ellos, recomenzamos cada día un camino de nuevas experiencias, de nuevas posibilidades; nosotros les ofrecemos el ejercicio vital de la experiencia como base para acciones positivas.

Y ese ejercicio, tiene innegables derivaciones que culminan cuando el tiempo se va agotando; cuando ese tiempo de experiencia juntos, se acaba, y los vemos partir, con la seguridad de haber cumplido, no sólo con un Programa, sino con el compromiso por el que un día juramos como leones.

 

¿Cómo es posible arribar, a un entendimiento con los jóvenes? ¿Cómo, en un mundo convulsionado, materialista, agresivo, e individualista? El camino no es fácil. Pero hay un misterio interior que nos anima, cuando arribamos al contacto, cuando se produce la íntima acción de la ternura...Ellos están ahí, pendientes de nosotros, preguntándonos, escuchándonos, pidiéndonos opinión, preguntando por nosotros cuando no estamos cerca, llamándonos cuando necesitan nuestra aprobación...Ellos están por todos lados: en nuestra casa, en el teléfono, en nuestros vehículos, en nuestras computadoras, en nuestras mesas de trabajo, en el asiento de al lado del micro en que viajamos...Están, cuando les ayudamos a prolijar la corbata, el cuello de la camisa, el vestido de fiesta...Están, cuando se enamoran y tienen la mirada llenas de estrellas, y las bocas rojas como ciruelas, y la garganta llena de palabras que todavía les cuesta pronunciar...Están, cuando compartimos el dolor y la tristeza por los niños descalzos y con frío, cuando los abuelos de los Hogares están sin nietos, cuando el agua se lleva las pequeñas casas de los pobres...


Toda vez que asumí la Asesoría Leo, me propuse Talleres de capacitación ; fórmulas para una mejor comunicación, oratoria, improvisaciones, innovaciones, protocolo y ceremonial, evolución del concepto de liderazgo, compromiso, sentido de pertenencia, procesos de cambio, motivaciones, asistencia a todas las reuniones...
Y fue posible cumplir con la mayoría de estos objetivos y obligaciones. Asistimos, organizamos, viajamos, participamos, visitamos clubes, dimos Talleres, activamos clubes ...Y, en medio de nuestra tarea infinita, debo decir que tengo estrellas bajo la lengua, y un día con ellas, escribiré una canción de maravillas, inspirada en los logros obtenidos. Y si de algo soy consciente,. absolutamente consciente, es que para llevarla adelante , sólo es necesario hacer una fuerte inversión de nuestra ternura. Porque este es el tiempo de las rebeldías, es el tiempo de la desprolijidad, es el tiempo de las voces nuevas, el de las inseguridades...Tiempo de adolescer...Ya no habrá otro, porque después vendrá la furia de los días adultos, y se habrá fugado casi inadvertidamente, la inocencia...

 

Hay una magia en este Programa, cuando en el trabajo de cada día, uno descubre el encuentro de las miradas, y sabe, entonces, que podríamos seguir haciendo proyectos indefinidamente, y cumpliendo objetivos; ellos son la frescura, nosotros debemos ser la fuerza ; ellos deben confiar en nosotros, y nosotros, en ellos; yo les doy el espacio necesario para una libertad creadora e inteligente; y ellos me sorprenden con su crecimiento espiritual y una disciplina que logramos con el tiempo, y sin imposiciones...

Nosotros no somos sus padres; pero sí somos sus maestros; somos quienes los orientan, les enseñan, los esperan, los escuchan...

Por todo esto que conmueve mi espíritu, sé que invierto muy bien, este tiempo de vida que hace mucho, decidí destinar para la juventud de mi patria a través del Leoísmo. Si tuviera que formular un brindis íntimo por estos logros, extendería mis dos brazos para contener a todos los leo, y los haría partícipes de la mesa de los frutos, donde un día nos sentamos juntos, y fortalecimos vínculos, para poder compartir un camino de juegos y responsabilidades, de aprendizaje y experiencias.

 

Mi objetivo son ellos, y mi corazón les pertenece!!.