LEOS: “Encontrar el camino”

Por: C.L. María Virginia Costa Bordón

Argentina

Yo los veo abandonar el asombro.
Yo siento el día que dejan los crayones ..
Miro las frentes redondas, llenas de rulos, y sé que está a punto de detenerse el ángel de la infancia...
Y siento sus miradas, todavía niñas,- encontrándose conmigo, temerosas y también, desafiantes...Es la primera vez.
Y sé que una vehemencia casi visceral, está desplazándose hacia la rebeldía. Ganas de hacerse oír. Ganas de imponerse. Oportunidad de ser protagonistas...Y me vuelvo cómplice. y partícipe de una instancia que se inaugura día a día, sin retorno. Y comienza entonces, el ejercicio vital de la experiencia. Vamos juntos, hacia una inquietud permanente, fervorosa. Acertamos, nos equivocamos, aprendemos...Y cuando siento que con sólo mirarnos, es posible reconocernos, - sé que estamos ya en condiciones de seguir andando a la vera del mismo camino.


Vimos, muchas veces, juntos, despertarse el alba; vivimos, esperas en los andenes, cansancios en bancos de Terminales, pavimentos mojados por la lluvia, miedos de nieblas, en las rutas, fríos irrepetibles, anotaciones de último momento, horarios desencontrados...
Sentimos, juntos, las lágrimas de una despedida, las carcajadas por algunos “ bluppers”, las rabias, por algunas ausencias...
Juntos, descubrimos la vigencia del delirio; juntos, proyectamos, dibujamos, gastamos almanaques, recuperamos la energía, defendemos el derecho a las primeras alas...
robamos jazmines de los muros, escuchamos “rock”, ensayamos las palabras de los primeros discursos, cocinamos, tocamos puertas de ricos, contamos las monedas, guardamos los pasajes capicúas, inventamos abuelos en los asilos...


Y un día, sentimos,-que tenemos que prepararnos para dejar el último beso sobre una frente ya despejada, y a veces, casi grave,- porque un nuevo vuelo sobrevendrá. Ellos se irán, pero con un Pin dorado que prendieron firmemente en las solapas de su piel, el día aquél que decidieron ser protagonistas; y entendieron, junto a nosotros, que el Leoísmo iba a darles esa oportunidad. Y que entonces, ése era el camino. Y lo encontramos juntos. Y lo caminamos juntos.
Ya podrán irse. Son casi hombres. Hombres de bien, que los leones ayudamos a formar; y ellos multiplicarán esos dones como los panes del Cristo.
*
Una magia antigua, recorre todo el tiempo la vida, por donde viaja el sol, con su enorme cara amarilla, donde el último gorrión de la infancia pintó su bocaza de azúcar y chocolate.
Entonces, nos preparamos para recomenzar la ceremonia.