Hacia una dinámica

Por: CL PDI Luis Murad

Argentina


Para lograr una buena dinámica en la marcha del Club de Leones, debemos comenzar por una buena constitución, desde su inicio. Los problemas congénitos, que vienen desde la fundación, suelen formar espinas imitativas que conspiran con la armonía necesaria para el buen funcionamiento. Es por ello que debemos prestar mucha atención a la formación del Club, buscando gente de un alto nivel moral, con un intelecto parejo, si es alto, mejor, haciéndole conocer los aspectos fundamentales del Leonismo, sintiéndose formando parte de una institución mundial, que va más allá de la circunscripción que marca su accionar.

Es necesario que las reuniones sean lo más breve posible y concretas, dejando para después a las tertulias caseras. Las decisiones se deben tomar entre todos y por consenso, La distribución de las tareas es una decisión inteligente. Para ello se constituyen las sub comisiones o comités que primero deliberan en sus jurisdicciones para luego llevar su punto de vista al plenario para su aprobación o no.

Las Relaciones Públicas, externas e internas, son una buena costumbre y una necesidad. Las primeras son con las instituciones, oficiales y privadas, que conviven en las misma comunidad, para así lograr el interés de la población y las segundas, no menos importante, dentro mismo del seno de la selva, para compartir las diferentes vivencias de cada socio, en las situaciones buenas y en las malas, de manera que el León se sienta acompañado por todos, en una buena expresión de amistad, esencia misma del leonismo.

Buena parte de la dinámica pretendida es la participación en las reuniones leonísticas fuera del Club propiamente dicho, tales como Aniversarios, Comité Asesor del Gobernador, Imposición de insignias a los funcionarios distritales, Convenciones y toda otra manifestación leonística a la que la selva fuera invitada.

La comunicación con otros clubes resultan interesante porque del cambio de ideas, surgen los buenos proyectos. Una buena conducción, lleva a un accionar armónico y productivo, comprendiendo que el Club está constituido por hombres y mujeres ya formados, que aportan su cultura, que les agrada que sean respetados y sus ideas tenidas en cuenta, por lo que no admiten el personalismo, les gusta que los dirijan, no que los manden,

Son estas sólo algunas apreciaciones de las múltiples circunstancias que cubren el manto del club, pero vale la pena tenerlas en cuenta.