Radiografía del Leonismo

Por: C.L. PDG Dr. Tito L. Rocchetti

Argentina

1. Aspectos introductorios
Hacer una radiografía del Leonismo significa desentrañar la esencia del contenido filosófico de los principios sobre los que se sustenta y su misión en el mundo contemporáneo, y por ello debemos analizar las conductas y la realidad de su propia circunstancia Es indudable que la vida del hombre en su tránsito temporal sobre tierra debe tener un sentido, y él lo sabe, y por eso sus actividades, actitudes y acciones responden al mandato de sus sentimientos y a la vos de su inteligencia. Pero también sabemos que en el campo de lo ético y lo moral donde se exteriorizan y desarrollan las fuerzas del espíritu, éstas se encuentran en permanente movimiento y evolución, sufriendo la influencia encontrada de elementos y factores que pugnan entre si, algunos que pretenden sumergirlas en una degradación negativa, y otros que luchan por el perfeccionamiento enaltecedor de los valores del alma.

 
Esta situación no es reciente sino que responde a la constante histórica de la lucha convergente entre el bien y el mal, en la que cada uno presiona persistentemente para impulsar el pensamiento y la acción del ser humano dentro de este planeta convulsionado y caótico en que vivimos. Tampoco sería lícito ignorar que el avance tecnológico y en acrecentamiento incesante del progreso material han alcanzado niveles insospechados, al punto que el ritmo vertiginoso de este proceso viene superando el acomodamiento consiguiente de la conciencia individual y colectiva, tan necesario para enfrentar adecuadamente esta nueva e inquietante realidad que nos rodea.


La pérdida de un visión prospectiva de esta extraordinaria capacidad creativa y fecunda ha conducido incluso a que algunas de sus realizaciones de esta febril actividad se haya vuelto en contra de la propia Humanidad, como ocurre con la alarmante y progresiva destrucción ecológica, que importa un irracional atentado a la vida en todas sus manifestaciones. Dentro de ese heterogéneo marco de referencia donde nos encontramos inmersos, resulta altamente preocupante que la civilización actual exhiba en forma cada vez más descarada, un perfil esencialmente materialista, con olvido de los valores trascendentes del espíritu que constituyen también signos auténticos e inequívocos de la grandeza del hombre. Lamentablemente, esta desigual evolución empaña la bondad de los progresos alcanzados, y lleva implícita una advertencia y un requerimiento imperativo que no podemos desoír.
Somos conscientes que el mundo contemporánea plantea exigencias de orden moral, de justicia y, por sobre todas las cosas, de amor social. Y dentro de este clamor resulta a todas luces inadmisible que el ser humano, en su condición de persona, se lo relegue a ser un mero esclavo de las cosas, de los sistemas económicos o de los bienes materiales. Es por eso que resulta tan necesario ocuparnos de las conductas y actividades humanas, porque de ellas trata precisamente el Leonismo como escuela de perfeccionamiento humano, y son ellas las que conforman aspectos importantes de la personalidad de los individuos y se identifican en la idiosincrasia de los pueblos, Son elementos esenciales de los que se deriva la jerarquía de su cultura y el nivel del aporte de que son capaces para contribuir a la evolución y el progreso de la civilización.


2. Radiografía del Leonismo
El Leonismo, creado sobre la base de principios de gran contenido social, pertenece al mundo de la moral y forma parte de los caminos relevantes que conducen al progreso y cultura de todos aquellos que procuran su perfección espiritual. La expresión de sus nobles fundamentos éticos y todo lo que hace a su filosofía de bien común y solidaridad social alientan la esperanza de un mundo mejor, más bueno y más justo, donde se cultive con sinceridad la paz, la dignidad humana y la mutua comprensión de hombres y pueblos. Pero si nosotros aspiramos a que el mañana brinde a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos, un mundo mejor, debemos convertirnos en protagonistas en esta hora en que vive la Humanidad, adoptando una posición activa en el tiempo de nuestra generación para alcanzar esa meta apetecida. Y en ese sentido el Leonismo ofrece a todos los que abracen con vocación sus principios y se identifiquen con sus objetivos, una magnífica oportunidad para enriquecer su figura psicológica y moral por obra de sus propias acciones, sumando su esfuerzo y su voluntad para edificar esa sociedad que todos loas hombres de bien anhelamos.


Sabemos que si bien necesitamos de bienes materiales para subsistir no cabe ninguna duda que asimismo necesitamos imperiosamente nutrir y desarrollar los valores del espíritu para poder concretar nuestra propia realización integral. Y es aquí donde el Leonismo debe asumir un papel trascendente motivando a los individuos para que se eleven ante si y frente a la consideración de sus semejantes por la alta significación de sus valores humanos y su auténtica solidaridad social. Nuestro Movimiento nos incita a que ampliemos el horizonte de nuestro interés particular a fin de que dentro de él también tengan cabida los problemas, inquietudes y aspiraciones que existen en nuestras comunidades para que hagamos nuestro aporte con el sello característico de la generosidad y el desinterés.


La extraordinaria sabiduría Leonística nos enseña también que para concretar ese futuro venturoso es indispensable que vivamos en libertad, porque es allí donde el hombre puede desarrollar en plenitud su capacidad creadora, las potencialidades de su espíritu y cultivar los valores del alma y de la propia cultura tanto como la de sus semejantes. Sus ideales propugnan la comprensión y el entendimiento entre los hombres y entre los pueblos, y la paz como una forma efectiva de unir a las naciones, y de esta manera hacer desaparecer paulatinamente la violencia y la incomprensión, verdaderas rémoras que siguen quemando en las hogueras del odio y del dolor, los derechos del hombre, el amor y la alegría de vivir.


Meditando profundamente las metas del Leonismo, la amplitud de su ámbito de actuación, el carácter esencialmente democrático de su organización y la extraordinaria tarea cumplida, concluimos que él es en si mismo, una firme esperanza de un futuro más promisorio. Su patria es el mundo, la Humanidad su pueblo, y en él, el Leonismo, la familia, como célula vital de todo ese conjunto. En la grandeza de sus postulados pretende crear una conciencia solidaria de amor social en la cual todos los hombres sean considerados como hermanos y como tales se los trate, y que ese sentimiento de hermandad no sea determinado por ningún concepto político o territorial sino que nazca de manera natural y desinteresada. Aspira a que la Humanidad esté sustentada en el respeto mutuo, en el reconocimiento de la dignidad humana como sistema generalizado de vida, y la solidaridad social como el marco de referencia regulador de conductas de individuos y naciones. Eso es lo que el Leonismo quiere y por ello trabaja.