El estilo de vida Leonístico

Por: C.L. PDG Dr. Tito L. Rocchetti

Argentina


Las personas que voluntariamente han abrazado la causa leonística y aceptado los principios de su filosofía asumen una actitud que los conduce a transitar por caminos que los van enriqueciendo a medida que avanzan por él practicando el bien común y la solidaridad social, porque esa vocación se va transformando en una manera de sentir y de actuar que incorporan a su personalidad como un hábito o estilo de vida que observa en las distintas instancias de su existencia. Al respecto, repasando un poco la historia de la sociedad humana recordemos que el hombre en su evolución se caracterizó por poseer un instinto gregario junto con la tendencia a alcanzar buena convivencia con quienes compartía su vida de relación.

En el estado moderno ese objetivo lo llevó a crear un conjunto de normas, principios y mecanismos con el propósito de organizar el orden público y regular la convivencia comunitaria, buscando de esa manera que el todo se desenvolviera en forma pacífica y con normalidad, de forma que permitiera gozar de libertad con justicia y equidad. Pero para lograr eso son necesarias conductas individuales y colectivas basadas en parámetros éticos y morales compatibles con tales metas a fin de que el bien común se logre con coherencia y armonía.

 

La ética refiere precisamente a la manera de ser y de conducirse de las personas dentro de la sociedad y es abordada como teoría filosófica o ciencia del comportamiento moral del ser humano. Si se la trata de caracterizar es dable imaginarla un sistema de principios que se relacionan con el criterio moral y el deber de las personas, ocupándose de lo correcto o incorrecto, de sus cualidades y acciones. Unas y otras las considera valores cuando esas actitudes encarnan un bien o un ideal que se exterioriza en las convicciones, normas y principios virtuosos presentes en la conducta del ser humano. En consecuencia, constituye una apreciación valorativa de rasgos que ponen en evidencia su modo de ser y de actuar en lo individual o en su accionar colectivo. Al respecto sabemos que el individuo reacciona conforme los estímulos y situaciones de diferente naturaleza que se presentan en su existencia, como los que surgen de las relaciones sociales y de trabajo, de la convivencia familiar, las derivadas de cuestiones de intereses o de dinero, etcétera. Esto conduce a que adopte sustentos de conducta como patrones para orientar su respuesta a tales estímulos, siendo significativo que éstos reposen en principios éticos y morales positivos, aplicables a los demás y a si mismo.

 

La presencia de estas pautas en el espíritu de los individuos es fundamental para una convivencia social donde se respete la dignidad del ser humano y el ejercicio y goce en libertad de sus derechos, porque para que esto sea posible, se debe practicar esa actitud ética y moral, tanto si se trata de un ciudadano común o de alguien a quien el pueblo eligió para conducir la cosa pública. Se piensa en éstos términos porque el individuo es un protagonista esencial en la conformación y en el funcionamiento de la sociedad, y vemos que en la comunidad la mundial existe un creciente deterioro de ciertos principios éticos y morales, una inseguridad grávida de hechos de violencia y una sensación de que a veces se manifiesta desprecio por la vida humana, realidad que reclama hacer urgentes aportes para que se respeten y apliquen pautas que caracterizan a sociedades bien avenidas, equitativas y justas, para que los derechos constitucionales tengan plena vigencia y en la cual en las relaciones interpersonales exista más respeto y consideración recíproca.

 

En una palabra, de lo que se trata es de afirmarnos en nuestro estilo de vida leonístico y en la observancia de las reglas de nuestro Código de Ëtica, y al mismo tiempo preocuparnos porque otros, aunque no se transformen en Leones, para bien de todos, también compartan esa manera de sentir y de actuar dentro de la comunidad.