Momentos de la retención

Por: C.L. PDG Dr. Tito L. Rocchetti

Argentina

La experiencia indica que, así como ocurre con los ciclos económicos, con el transcurso del tiempo por diferentes causales en la vida de las instituciones se producen variaciones significativas en las que pueden sucederse períodos brillantes de auge y expansión con otros de desaceleración, contracción, estancamiento y crisis.

Por tal razón en la dinámica interna de los Clubes se aconseja que, para prevenir dificultades y prolongar los momentos de bonanza siempre es prudente atender el cuidado de la Selva, tanto cuando las cosas van bien como saber superar con tiempo la aparición de situaciones negativas. Esto requiere estar atento a que, si a pesar de tales medidas aparece el estancamiento o señales que advierten sobre la existencia de problemas, entre los que se puede mencionar el desinterés y la indiferencia, que son cosas que además de ser muy lamentables los preanuncia.


Eso ocurre muchas veces cuando no se cumple adecuadamente con la función de informar, motivar y capacitar a la Selva u otras falencias que son comunes, más tarde o más temprano eso trae como consecuencia que se resienta la salud de la entidad y se produzca un deterioro progresivo en su accionar. La chatura de miras, una convivencia aburrida e inoperante y falta de motivación lleva a que su desenvolvimiento se vuelva mediocre y los socios vayan perdiendo paulatinamente su interés en participar en actividades que se han transformado en algo de escasa significación y distinto a lo que encontraron cuando con íntima emoción prestaron su juramento de incorporación. Lamentablemente esta es una espada que pende sobre la cabeza de la Selva y siempre hay que estar advertidos y tenerla presente para evitar sus consecuencias negativas, sobre todo por parte de la dirigencia, porque si no hacen lo necesario para asegurar la buena vida interna del grupo humano del Club ni una buena actividad de servicio, pronto anidará el retraimiento de quienes colaboran y aportan para la buena marcha de la entidad, obscureciendo su futuro. Si eso ocurre se advertirá de inmediato que de ninguna manera ya será posible llevar adelante la relevante, significativa y plausible acción de servicio que esperaba el conjunto de sus miembros y la propia comunidad..Como consecuencia de ese panorama el Club ya no funcionará bien y comenzarán a tomar forma los problemas de la retención de socios, como ser las reiteradas ausencias a las reuniones, las llegadas tardías sistemáticas, el retaceo de colaboración, el atraso en el pago de las cuotas sociales y la indiferencia, anticipando la posibilidad concreta de que se produzcan deserciones. Es importante comprender que cuando se va detrás de los problemas antes de preverlos es más fácil que las situaciones que se planteen sean de más difícil solución.


Por otra parte cuando el mal se ha profundizado en el socio y éste plantea su intención de abandonar el Club, si no se logra que el mismo desista luego de una gestión seria destinada a recuperarlo y el mismo insiste en que quiere hacerlo no hay que tratar de retenerlo en contra de su voluntad, porque lo único que se logrará será demorar un alejamiento producto de una decisión personal que debe merecer respeto. Si lo que realmente preocupa es no disminuir el número de socios y retenerlo a toda costa se incurre en un error que luego se pagará con dificultades administrativas y de funcionamiento, con el bolsillo de los otros socios y con pérdida de tiempo valioso que puede ser destinado a cosas más útiles. Lo verdaderamente importante es la cantidad de Leones dispuestos a hacer Leonismo que tenga el Club y no el número de socios.


A veces se piensa que la solución es intentar fortalecer la institución con nuevas incorporaciones pero eso por si solo tampoco será suficiente, sobre todo cuando se pierden Leones ya formados y se los debe reemplazar con nuevos adherentes, porque estos todavía deben pasar por su natural proceso formativo antes de ser verdaderamente Leones. Además si bien es cierto que siempre es momento para incorporar socios, en este caso no es un momento favorable porque las posibilidades de hacerlo se ven disminuidas porque, como dice el refrán, "la casa no está presentable", lo que implica una desventaja cuando se piensa invitar a personas, conocidas o no. pero bien posicionadas en la comunidad. para salir adelante. Si el Club no muestra una imagen apetecible sino que tiene problemas tal situación muchas veces cohíbe a más de uno a comprometer al amigo para que se sume a la Selva. Tampoco se puede ser grandilocuente cuando hable de Leonismo si la imagen del propio Club no es coherente con lo que se dice.


En su oportunidad para graficar la cuestión de la retención de socios desarrollaré una breve parábola en la cual alguien que necesita disponer de agua para atender sus necesidades productivas construye un tonel de madera con la capacidad requerida. Cuando lo hace con despreocupación no pone la debida atención a lo que hace y su accionar no es el más conveniente, razón por la cual el recipiente puede que no resulte hermético o sea susceptible de fallas. Sin perjuicio de ello lo habilita de inmediato y junto con amigos trae agua de una pequeña cascada y lo llena. Como consumía diariamente una cantidad determinada se había hecho una rutina de reponerla una vez por semana transportando el líquido elemento desde la citada cascada, pero pasado un tiempo advirtió que en el tonel habían aparecido algunas grietas y por ellas goteaba agua. Como a simple vista la pérdida no parecía grave no le prestó mayor atención. y siguió con su rutina. De reponer semanalmente lo que él consumía, hasta que un buen día se percató que se había quedado sin agua y, sorprendido, se asomó al borde del tonel para mirar su contenido comprobó que su interior estaba seco. Había ocurrido lo que era previsible: ocupado solo en sus tareas y sin prestarle mayor atención a las grietas del tonel, la suma de las pérdidas que a él le parecieron sin importancia en poco tiempo condujeron a que el recipiente quedara vacío e inútil para la finalidad para la que lo había construido. Y en el caso de los Clubes de Leones ocurre algo semejante, porque si no se lo funda correctamente o no se le prestamos debida atención al cuidado de su Selva, irán apareciendo grietas por donde se perderán Leones por falta de integración. Si el Club no se interesa por corregir a tiempo las causas de su deterioro las pérdidas se agravarán y se concluirá de la misma manera, es decir, la entidad ya no servirá para el fin para el que fue creada.


Por eso se debe hacer lo necesario y en el momento oportuno a fin de que no ocurra lo mismo que muestra la parábola del tonel, hecho que irá afectando los esfuerzos que se realicen para cumplir exitosamente con sus fines y al mismo tiempo crecer por medio del aumento de la afiliación y la extensión.