PERSONALISMO, UNA ENFERMEDAD QUE MATA

Por: C.L.


Caerán para siempre los que se aferren al error de creer que un régimen de
personalismo y errores pueda prolongarse hasta el infinito
Lisandro de la Torre (*)


En medicina hay enfermedades, congénitas o adquiridas, que actúan de manera silenciosa, asintomáticamente, van minando, con lentitud pero continuamente, el cuerpo humano, y que cuando se advierte, la medicina no encuentra el tratamiento adecuado y pierde la batalla.


Sin pretender caer en paralelismo dramatizante, podemos decir que pasa casi lo mismo, cuando aparecen en el hombre los primeros síntomas de un proceso interior de personas con intenciones de convertirse en “hombre fuerte” entre quienes lo rodean, Poco a poco, primero demostrando algo de sus intenciones y más tarde abiertamente, poniendo de manifiesto su vocación de mando, cayendo en el error de suponer que el Club debe seguir exclusivamente sus ideas e intenciones. Así se cae en el “mandamás”, utilizando un vocablo del Ex Director Internacional Aníbal Filiberti. Este personaje dura tan poco como la armonía de la selva. El que ejerce el mando no admite otra opinión que la suya. Si no puede imponer su voluntad da un portazo y se va, dejando al club desacostumbrado a la falta de diálogo.

Es posible advertir los resultados negativos del mandamás, ya que su apogeo es efímero, para caer inexorablemente por la acción del tiempo que produce un desgaste natural. Al igual que “el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar” ( Carlos Gardel ).


Es necesario que el Presidente se adapte a sus dirigidos, tanto en su temperamento como en sus decisiones, que siempre deben tomarse por mayoría. Abrir el diálogo para recoger opiniones que enriquezcan la visión de los problemas, amar la libertad y respetar la vida como valor supremo de la humanidad.


Vale la pena aclarar los conceptos:


DIRIGIR: Guiar, mostrando dando las señas de un camino. Examinar la intención y las operaciones a determinados fines, gobernar, regir o dar reglas para el manejo de una dependencia, empresa o pretensión


MANDAR: Ordenar el superior al súbdito, imponer un precepto, regir, tener el mando. Manejarse por sí mismo, sin ayuda de otro. El mandar no requiere par, advierte que suele perder el acierto por la discordancia de los pareceres.


No escapará al ojo del buen observador los resultados negativos del autoritarismo, fuertes en su gloria de mando pero inexorablemente abatido por el esfuerzo con el correr del tiempo.
Un viraje hacia la pluralidad y la conducción por la mayoría, pareciera constituirse en la receta adecuada para la convivencia en la buena marcha de la selva.


“ Un régimen absoluto corrompe a quien lo ejerce y corrompe a quienes los sufren”
Francisco Madero
Ex Presidente de la República de México


(*) Político y parlamentario argentino