El orgullo de ser un León integrado

Por: C.L. PDG Dr. Tito L. Rocchetti

Argentina


La fórmula del éxito en las organizaciones modernas está relacionada directamente con el esfuerzo de su gente y que cada uno ponga lo mejor de sí para cumplir con sus metas y enfrentar las adversidades si estas se hacen presente.

Como ya he señalado las relaciones humanas son uno de los pilares que inciden para que la Selva esté a gusto en su Club y colaborando para que no se suspendan actividades por falta de motivación y validación de su Selva, que son elementos esenciales para generar el espíritu de equipo que toda institución necesita. Por eso se sostiene con acierto que el Club debe confiar en su gente, capacitarla, integrarla y hacer una adecuada selección de las personas que se desea incorporar a fin de sumar recursos humanos que estén dispuestos a compartir amistad, esfuerzos y compañerismo en la común vocación de servicio.

Es muy difícil lograr productividad con calidad sin una convivencia caracterizada por lo mencionado, ya que la falta de armonía y empuje compartido llevará a que se cometan errores que podrían evitarse y esto, medido por la acción de servicio y por el tiempo perdido tienen un costo elevado.


Investigaciones en la materia muestran que las entidades que cuentan con buen nivel de capital humano son las que gozan del predominio de confianza en las relaciones que entablan sus integrantes y la motivación para compartir objetivos cuando en ella existe un comportamiento amistoso y cooperativo, basado en normas de convivencia compartidas por todos sus miembros, tal como debe ocurrir en el Leonismo, que necesita para gozar de las ventajas de un buen trabajo en equipo. Vale la pena mencionar que no faltan algunos que con ironía sostienen que el ejercicio del liderazgo puede ser fácil ejercer si el mandato de dirigir se hace sin esfuerzo y con comodidad, pero que, naturalmente, eso entraña estar conforme de navegar en la mediocridad y sin hacer honor a la confianza de quienes se lo confiaron no se persiguen metas de valía.
Respecto de los que se disculpan para seguir ese camino y sostienen muy sueltos de cuerpo que no pueden encarar cuestiones difíciles porque escapa a sus posibilidades de resolverlas, generalmente no arriesgan ni se esfuerzan para hacer cosas importantes porque la más de las veces ni se preocupan por intentarlo. Tales justificaciones o disculpas suele ser verdades a medias porque quienes no se esfuerzan por cumplir con lo que entraña el ejercicio de su cargo y su compromiso con el Leonismo defraudan las expectativas de quienes le reconocían méritos que demuestra no tener.
En cambio, si se trata de un León integrado el mismo sentirá que constituye un honor las responsabilidades que le confiaran y asume la obligación de buscar el apoyo que necesita para resolver las dificultades que pudieran presentarse sin claudicar antes de conocer sus posibilidades reales de éxito. Por eso, para contar con ayuda de su Selva la motiva haciéndoles comprender a sus integrantes que también gozarán legítimamente el honor de pertenecer al Leonismo si trabaja con vocación para lograr sus objetivos.


En consecuencia, desde el punto de vista de la vocación de ayudar al necesitado es conveniente hacer un alto en el camino del servicio -(al que los Leones se han adherido en forma voluntaria)-, y reflexionar con la mente y el corazón sobre el compromiso que asumieran en su oportunidad, volviendo a vivir la emoción y el sentimiento de bienvenida que gozaron en el momento de prestar su juramento al incorporarse al Leonismo. Recordar esas vivencias le ayudara a hacer reverdecer el gozo personal por la amistad y el esfuerzo en pro del bien común compartido en el tiempo que se lleva revistando como León y recordar también la extraordinaria obra que realiza el Leonismo para experimentar en su interior la fuerza espiritual de sentirse parte de la ayuda que se brinda a los menos privilegiados de la Humanidad sin pedir nada a cambio.


Los Leones somos necesarios en el mundo para que el Leonismo sea lo que es, y tenemos la sensación de que si en forma decidida ponemos voluntad para participar y compartir responsabilidades en forma más dedicada, juntos se podrán solucionar muchos de los problemas que padecen los Clubes, porque la suma de esfuerzos es fundamental para alcanzar más metas ambiciosas. Es lo que la sabiduría popular resume cuando sentencia que "muchas veces basta querer para poder".


En síntesis, de lo que se trata es de que así como para construir un rascacielos se necesitan buenos cimientos, para lograr un Leonismo de calidad con firme crecimiento son indispensables Clubes y Leones de calidad, porque ambos constituyen la sólida base para lograrlo. Y ello será posible si se siente orgullo en ser un León integrado y actuar con la voluntad y vocación de servicio que es características de ellos.