Leonismo: Escuela de perfeccionamiento humano

Por: C.L. PDG Dr. Tito L. Rocchetti

Argentina

 

Desde siempre he sostenido que el Leonismo es una Escuela de Perfeccionamiento Humano porque ello surge de las cuestiones que se ha fijado como objetivos, por lo que sostiene a través de su filosofía y por las pautas del Código de Ëtica de los Leones. Eso es comprensible si razonamos que con mejores Leones, más capaces, con más conocimiento leonístico y calidad humana se tendrán más Clubes de Leones de Calidad, contribuyendo a lograr un Leonismo de más calidad. Es así de simple.


Alzando la mirada y mirando a nuestro alrededor observamos que el comportamiento de las empresas lucrativas y de las entidades de bien público está determinado especialmente por las decisiones de quienes las conducen y la integran. Lo mismo ocurre a nivel político ya que el comportamiento de los gobiernos es el resultado de las decisiones de sus gobernantes, porque en todos estos casos de personas jurídicas o ideales ellas funcionan a través de las personas físicas que tienen la responsabilidad de conducirlas y de darle vida a su accionar. Por tanto se advierte que su conducta es el reflejo de las acciones y forma de actuar de esas personas físicas, que son las que inciden sobre sus aspectos funcionales, éticos, económicos y sociales. Lo mencionado sirve para estimar la importancia que tiene avanzar en la formación y crecimiento en lo ético y funcional de sus miembros para que el logro de los propósitos inherentes a los objetivos de los entes a los que pertenecen se construya sobre los sólidos pilares que proporciona la capacitación, el conocimiento y la calidad humana que posean los mismos.


Considerando el caso particular del Leonismo y de sus Clubes de Leones es indudable que no es posible alcanzar esos propósitos con una sola receta ni dar soluciones a los variados problemas que deben enfrentar para alcanzar con éxito sus metas. Debe tenerse en cuenta que aún dentro de una misma problemática es dable esperar encontrar matices diferentes en virtud de que el medio o ámbito donde se desenvuelven los Clubes y los Distritos generalmente no las mismas características ni la composición de sus Selvas resultan similares. En consecuencia, viven y actúan conforme su propia realidad, y es dentro de ella que debe buscarse la forma más conveniente de resolver sus problemas y mejorar su desenvolvimiento.


Por eso la Web del Leonismo Argentino a través de sus artículos está aportando una amplia gama de propuestas con el respaldo de abundantes fundamentos para facilitar que se comprenda la razonabilidad de ellas y de los variados cursos de acción procurando que ellas resulten accesibles a la mayor cantidad de destinatarios, a fin de ayudar en forma concreta a que puedan alcanzar optimizar sus objetivos. En lo personal, la experiencia de muchos años de vida leonística me ha demostrado la conveniencia de que las metas a fijarse sean realistas y alcanzables pero ambiciosas o de máxima, aunque eso exija más esfuerzo, capacidad y dedicación, porque si luego en los hechos no puede alcanzarse todo lo proyectado lo que se logre concretar siempre tendrá indudable importancia. En cambio si las metas son fáciles pero mediocres, si se logran en un 100% siempre serán solo mediocres, y si el resultado solo se alcanzara parcialmente todo concluirá en un pobre fracaso.


Sabemos que, indudablemente, hacerse eco de los consejos y sugerencias que se están proporcionando es algo que corre por exclusiva cuenta de quienes los reciben, ya que son ellos quienes -con voluntad de cambiar para mejorar-, deben hacer lo indicado para que tengan éxito. Estudios realizados en la materia señalan que hay personas que son reacias a cambiar y naturalmente ofrecen resistencia a hacerlo, como si tuvieran en su interior una especie de puerta que los separara del cambio. Y esas son puertas que solo pueden abrirse desde dentro, porque si no hay voluntad de hacerlos en quienes deben ser protagonistas de los procesos destinados a modificar actitudes perfectibles, todo lo demás resultará inútil. Ocurre también que a veces, por abulia o inercia, se siguen rutinas obsoletas para no asumir el esfuerzo de renovarlas, sin prestar atención a las razones que aconsejan hacer el cambio, porque no se valora la importancia de perfeccionarse a través de la capacitación, el conocimiento y diferentes formas de creatividad enfocadas con sentido positivo. No se advierte que ese progreso individual y conjunto es muy útil para darle mayor consistencia y vitalidad al entramado de la propia vida con actitudes que los pueden enriquecer y perfeccionar con valores humanos relevantes y con los principios que los sustentan.


Muchos nos inspiramos en la sabiduría de la Madre Teresa de Calcuta, y en ese sentido vale la pena volver a citar las reflexiones que les dirigió en una oportunidad a Padres y Maestros, cuando les expresó:


Enseñarás a volar, pero no volarán tu vuelo. / Enseñarás a soñar, pero no soñarán tu sueño.

Enseñarás a vivir, pero no vivirán tu vida. / Sin embargo en cada vuelo, en cada vida,

en cada sueño, perdurará siempre la huella del camino enseñado.