Crecimiento por fundación de Clubes

Por: C.L. PDG Dr. Tito L. Rocchetti

Argentina
 

El Leonismo como actividad social y humana trasciende lo personal de cada León porque busca entre sus objetivos profesar fe en el servicio comunitario desinteresado que persigue acrecentar el bien común y para ello busca expandirse en todas direcciones para cumplir mejor con tales fines.. En tal virtud, si los Leones creemos y compartimos esa filosofía y la practicamos para hacer realidad ese ideal, debemos esforzarnos por la difusión del mismo a fin de que un mayor número de comunidades gocen el privilegio de contar con un Club de Leones. Por ello la extensión leonística no debe ser considerada como una rutina más dentro de nuestra Organización sino como un imperativo espiritual que nos impulsa a compartir con otros las bondades de nuestros ideales humanitarios, y por ello todo Club debe intentar por lo menos la creación de otro Club de Leones para que más personas puedan decir con orgullo el “Nosotros también servimos” Al respecto debe advertirse que esta es una tarea muy importante para el Leonismo y reclama un gran sentido de responsabilidad para no caer en la tentación de hacer fundaciones a la ligera o por el solo hecho de recibir distinciones para el Club y los socios patrocinadores. Por ello es necesario considerar las principales pautas que merecen ser tenidas en cuenta para la fundación de un nuevo Club, tal como lo está promoviendo el Instituto de Capacitación Leonística de CIRCLE

Nuestra Asociación desde siempre se ha preocupado en desarrollar programas para fomentar la expansión del Movimiento y dar oportunidad a otros de servir a la comunidad a través del Leonismo. El más importante de ellos es el procedimiento de fundación de Clubes a la manera tradicional pero también se han desarrollado otras formas como variantes que contemplan otras maneras de alcanzar los mismos objetivos como son los programas de Clubes Filiales y de Clubes Universitarios. Con respecto a los llamados “filiales” se los puede describir como núcleos de Leones que se agregan a un Club de Leones tradicional y que éste puede organizar dentro de su mismo Distrito en una zona próxima a su sede. Los integrantes de este núcleo forman parte del Club organizador (que se llama Club Matriz) y pasan a revistar en él como socios en pleno goce de sus derechos leonísticos. Se destaca que en la relación entre el Club Matriz y el Club Filial, el primero designa un León que cumple las funciones de enlace y participa en el accionar del Club Filial pero sin obligación de pertenecer a su Junta Directiva. A su vez el Club Filial debía contar con un Coordinador que en ese carácter integraba la Junta Directiva del Club Matriz para así establecer la relación funcional entre ambas entidades. Este programa tenía el propósito de desarrollar las posibilidades de extender los servicios de un Club de Leones tradicional a otros lugares distintos del de su sede invitando a personas residentes en ellos donde no se contara todavía con un número de socios que permitiera fundar un nuevo Club tradicional, estimándose que se tenía en vista poblaciones pequeñas, zonas industriales o regiones rurales, etc., que no eran atendidas por Leones. Esta iniciativa no arrojó el resultado esperado por dificultades en llevar a la práctica la relación funcional entre “matriz” y “filial”, aunque desde el punto de vista teórico parecía más sencillo.

Con respecto a los Clubes universitarios los mismos responden a un enfoque totalmente distinto porque apunta a la comunidad universitaria y a la riqueza intelectual que ella contiene. En la medida que dicha iniciativa avance la Selva leonística local, regional y mundial sumará esos significativos valores a su vocación de elevar la calidad pensante y dirigencial del conjunto sin demérito para nadie, sino como una forma de enriquecer el capital humano del Leonismo, por lo que esos nuevos Leones pueden aportar para hacer más productivos y provechosos los esfuerzos en servir a la comunidad. No obstante, la experiencia indica que la fundación de estos Clubes no resulta fácil y el crecimiento de la membresía leonística mundial por esta vía se muestra lento, por lo que sus reales beneficios se considera que se capitalizarán a futuro. Hace poco, en 2oo7, en la Convención Internacional de Chicago se aprobó el nuevo Programa Socio Estudiante a fin de que la afiliación de los universitarios resultara más conveniente desde el punto de vista económico. La iniciativa de los Clubes Universitarios se estima que es buena y deberá nutrirse de los distintos sectores que componen la comunidad universitaria, es decir, docentes, no docentes y jóvenes estudiantes con edad suficiente para revistar en el Leonismo, pero merece advertirse que quienes los organicen deben contar con la habilidad suficiente para integrarlos en los aspectos teóricos y prácticos. Es decir, no solo que comprendan, acepten y compartan la filosofía leonística sino también todo lo que hace a los aspectos funcionales y operativos de nuestro Movimiento para que puedan cumplir en plenitud con los objetivos leonísticos..

Finalmente, volviendo a nuestros Clubes de Leones tradicionales, en mi opinión pueden seguir siendo el mejor camino para crecer por medio de la extensión, pero para ello sería sumamente conveniente que se los encare con una óptica modernizada y debidamente actualizada a fin de adecuarse a lo que requieren las profundas modificaciones sufridas por la sociedad en su conjunto, haciéndolos con los ajustes operacionales y funcionales pertinentes que van desde lo administrativo a la acción de servicio y a la adecuada inserción en la comunidad en la que servirán.. Sin perjuicio de las mencionadas variantes que se han llevado a cabo no debemos olvidar que la extraordinaria obra cumplida por el Leonismo en el Siglo pasado fue concretada por estos Clubes y ellos, si están actualizados, serán la fuerza vigorosa que abrirá como entonces la marcha hacia el real y vigoroso crecimiento de nuestro Movimiento.