La razón de los que se van

Por: C.L. PDI Luis Murad

Argentina


"Todo lo que sucede, sucede por alguna razón."


En alguna oportunidad he recurrido a una expresión del Ex Gobernador argentino Leopoldo Bernard, "las personas que se retiran del leonismo no son Leones, sino socios de un club que no llegaron a ser Leones". Es muy cierto en la mayoría de los casos, pero no es absoluto, ya que toda regla tiene su excepción. A veces, verdaderos Leones con causa justificada, abandonan nuestras filas. No son pocos, lamentablemente, y a ellos nos referiremos.


Cuando un funcionario tiene contacto con la selva, casi siempre a través de su Presidente, éste justifica una renuncia cargando las culpas de la baja al socio, falta de asistencia, morosidad, elemento disociante, no integración al grupo. Pero ¿Por que no asistía? ¿Por que no pagaba? ¿ Por qué no se integraba? ¿Es toda suya la culpa?. Siempre se escucha solamente la voz oficial. Sería bueno alguna vez acudir al desertor y es probable que en algunas ocasiones nos encontremos con causas valederas que responsabilizan directamente al club, con fallas importantes que terminan con el León. ¿Y si el hombre tiene razón y los errores son de la Selva?. No siempre el renunciante es totalmente responsable. Se hace necesario una revisión de los hechos y procedimientos, y si se encuentran errores, corregirlos para evitar que se repitan determinando bajas que después lamentamos.


Reuniones aburridas, falta de participación en los temas que resuelven el Presidente y algunos de sus allegados.

Es imprescindible que el líder se adapte a sus Leones, tanto en su temperamento como en sus decisiones por mayoría. Dirigir y no mandar, teniendo en cuenta que los socios son personas mayores, ya formadas, responsables, mucho más acostumbradas a dirigir que a ser mandados. Esta situación los disminuyen. Si el León no tiene acceso al tratamiento de los temas, se considera un extraño dentro de su selva y su opinión no es tenida en cuenta, o lo que es peor si no encuentra oportunidad de participar, se siente desconsiderado y de poca importancia. Es entonces cuando se pregunta ¿Qué estoy haciendo aquí? ¿No sería mejor no venir? Y de aquí a la renuncia hay una pequeña distancia. No debemos olvidarlo y vale la pena su reiteración, que el León es una persona formada. Si no se le dá lugar a su participación, se siente incómodo y no tenido en cuenta, no lo merece.


Para que el socio se convierta en León es fundamental la permanente Instrucción Leonística en cada reunión y la selva tiene la obligación de brindársela, si no se conoce a fondo la filosofía leonística no podrá ser un verdadero León, aquí es cierto la sentencia del Ex Gobernador Bernard, porque los leones en serio, asisten a las reuniones, pagan sus cuotas, se integran al grupo y contribuyen a ser más placenteras las reuniones. El hombre es un ser social que se debe a la sociedad. Hacerlo León, es responsabilidad nuestra. No es difícil ver el alma en el rostro del hombre.


Resumiendo. Cuando el León se retira del leonismo por los considerandos antes enunciados, no toda la culpa es suya. Por eso es interesante preguntarle al desertor las razones de su alejamiento. Si es por algo de lo enunciado se hace un deber corregir los errores para que, evitando que vuelvan a ocurrir, no produzcan la renuncia de verdaderos Leones, que no abundan demasiado en el mercado. También los Leones se pueden ir y eso es lamentable. El error hasta puede ser negativo, pero enseña.
Nada proviene de la nada.