MUCHO RUIDO, POCAS NUECES (*)
( Dicho popular )

Por: C.L. PDI Luis Murad

Argentina

Es sorprenderte la brecha abierta entre las permanentes declaraciones de legisladores y políticos en torno al parecer olvidado “Derechos del niño” garantizados por Convenciones Internacionales, frente a una realidad de humillación y abandono de la niñez. Pareciera que la función de gobernar consistiera en la frecuente declaración, como lo manifiesta la crónica diaria.
Así se llega a la prostitución de niños en el mercado de verdura o fruta, a la aspiración de pegamento o los que delinquen por conseguir una droga o asaltan o matan por unos pocos pesos. En los últimos tiempos se ha agregado la delincuente escolaridad infantil. A todo esto debemos agregar a los padres que prefieren la dádiva política a un trabajo honorable.


La autoridad moral ha desaparecido y el niño no encuentra guías ni parámetros de orientación. ¿Dónde están los derechos del niño? ¿Dónde el estado que los debe garantizar? ¿El Derecho del niño dice “todo ser humano hasta la edad de los 18 años, algo desactualizado con la realidad, pero en la última parte de los derechos, de los 14 a los 18 años, está la adolescencia, que es buena para la sociedad de consumo, la que se constituye en el principal consumidor de los placeres, drogas y violencia.


Volviendo a la niñez podemos manifestar que hay un incremento de trabajo, con altos registros de los índices que puedan agravar la situación social. La respuesta adecuada la tiene la educación, comenzando por los padres que, al alcanzar cierto nivel podrían obtener un trabajo decente, de manera que no necesiten enviar a trabajar a sus hijos para así enderezar la economía del hogar.
Todo esto se acentúa en las ciudades, aunque también está llegando a las zonas rurales, donde la escuela lucha contra el ausentismo y la deserción escolar. A veces , la necesidad de los padres de utilizar a sus hijos en épocas de cosechas, se convierten en la primera causal. En ocasiones “ para atender a la población escolar proveniente de hijos de braceros” denominándose Escuelas para hijos de braceros que funciona en tiempos que no se levanta la cosecha” ( Aniseto Chapero).


Si por todo lo enunciado se ha logrado magros resultados, debemos recurrir a las entidades no gubernamentales que afortunadamente las hay, entre las que se encuentra el Leonismo, aunque todavía no consigan una aceptable aceptación.

EL ROL DEL LEONISMO
Ya se ha consignado. Un considerable empuje lo produce el Presidente Internacional Agustín Soliva, ubicando a los niños de la calle entre uno de sus Programas Internacionales, después llegaron tibios apoyos para erradicar esta plaga social, milagro de la pobreza. Las madres envían a sus hijos al colegio solamente para comer y mantenerse, Buena parte de las escuelas actualmente son comedores escolares principalmente, secundariamente se enseña a leer algo. Pero ya no se trata solamente de darles de comer. Una sana niñez se apoya en un enfoque integral y un adecuado vínculo familiar.


En casi todas las poblaciones del mundo hay un Club de Leones y es de desear que cada uno de ellos tomen conciencia que hay una niñez desorientada y desprotegida. El manto del Leonismo puede abrigar a las inocentes víctimas de una sociedad que proclama mucho y hace poco. Si lográramos que los Clubes de Leones emprendan un programa para combatir los males de los niños, que los tienen a la vuelta de cada esquina, produciríamos un beneficio , que aunque parezca pequeño, resulta significativo. No podemos ser indiferente ante la desconsideración que la sociedad en general tiene para con los inocentes. La sensibilidad de los Leones es campo fértil para elaborar y ejecutar planes que nos conduzcan a erradicar este aspecto que tanto duele. La responsabilidad, aunque parezca pequeña, es de todos, para que la única tarea de los niños es ir a la escuela.
Muchos poquitos hacen un muchito.
De paso, haremos algo para atender el sueño de Soliva.

Se habla mucho, se hace poco ( x )
Aniseto Chapero.
Gobernador del Distrito 0-2 1980-8 - Maestro Rural.