La Mujer en el Leonismo: VIGENCIA DEL COMITE DE DAMAS

Por: PDG Ricardo Rosas Sanguinetti

Uruguay


En el año 1987, en la Convención Internacional de Taipei, se aprueba el ingreso de la mujer como socia activa, con derechos y obligaciones iguales a los que tienen los socios varones. Este acto de estricta justicia, posibilita que la mujer no solo desarrolle la vocación de servicio, sino que además participe en las decisiones y escalar todos los puestos que el leonismo ofrece en sus diversos niveles. Ya no es sólo la esposa del León que participa estrechamente ligada a su marido, sino que permite que una cantidad de mujeres, que sin tener vínculos conyugales con un León, se unan a nuestra obra como miembros activos, aportando la riqueza de su vocación solidaria y de su talento.

¿Pero qué sucede con los Comités de Damas? Sin duda cuando en el año 1972 la Junta Directiva Internacional, reunida en París, alienta la creación de este Comité, da un paso gigantesco en la valoración de la mujer dentro del leonismo.  Suponemos que tal decisión fue el fruto de la observación y de los resultados experimentados por la presencia de la mujer en el actuar leonístico. Superada la rigidez machista, sobrados méritos en la obra de los clubes, jerarquías importantes en el ámbito profesional, artístico, empresarial, gubernamental, tornaba absurdo pensar en la mujer como mera acompañante social de su marido. El Comité de Damas surge así abriendo todas esas posibilidades a la mujer.

En 1975 se avanza aún más. La Convención Internacional celebrada en Dallas, recomienda a los Clubes de Leones que den plena libertad a los Comités de Damas para llevar a cabo sus propios proyectos, ampliando el alcance del Comité también en su composición, al autorizar el ingreso de Damas colaboradoras,  sin necesidad de un vínculo familiar con el socio León. De tal modo, la dirigencia leonística vislumbró la existencia de una capacidad organizativa y de un potencial de liderato en la mujer, y a tal objetivo la proveyó de un ámbito apropiado para hacer conforme a su propia iniciativa y de acuerdo a su propio proyecto, quedando siempre a salvo el poder de supervisión ejercido por la Junta Directiva.

Cabe ahora preguntarse que inspiró la reforma estatutaria de 1987 y reflexionar en cuanto a la labor que se imaginó realizaría de allí en más la Dama Leona. No parece lógico pensar que la Matriz desconozca el hecho indudable de que no todas las mujeres vinculadas al leonismo habrían de decidir su ingreso como socias, abandonando el rol que como Dama Leona el leonismo les reconoce. Diferentes razones como aquellas que atañen al convencimiento de que su vocación servicial encuentra suficiente cauce en el Comité de Damas; falta de interés de someterse a estructuras rígidas y por qué no, razones económicas, justifican que la Dama Leona permanezca en la ubicación leonística que hasta el presente ocupó.

En definitiva, creemos que toda mujer que lo desee, hoy tiene una posibilidad magnífica para ejercer un liderazgo dentro del leonismo como León, lo que abre un nuevo horizonte para el futuro de nuestro movimiento. Sin embargo nada de ello modifica la expectativa, que el leonismo tiene en la actuación del Comité de Damas. Aquella vía abierta para la mujer, no clausura este otro camino solidario que la Asociación Internacional, en acto de inteligencia y justicia, brindó a la mujer.
Bienvenida la mujer al leonismo institucional. Su vocación de servicio encontrará como socia león, nuevos cauces para su desarrollo leonístico. Igual respeto a la tarea del Comité de Damas, porque en esa labor tesonera, el leonismo ha cimentado una tarea de servicio, tan vigente hoy como antes de la  reforma estatutaria de 1987.