Ayudándose en las charlas leonísticas

Por PDG Tony Pérez Lázarus

Costa Rica

Cuántas veces no le ha pasado, amigo Compañero León, que de repente al llegar a un club, a una sesión de Jefatura de Zona, se le solicita que ya que se encuentra ahí brinde una "pequeña charlita" ?. Y por supuesto que nunca uno se va a atrever a decir que no, que por los momentos prefiere no hacerlo porque no "tiene nada preparado", o que no lo acompañan las musas para hacerlo como se merecen. Es muy probable que cause una decepción inmediata tanto para la persona que se lo pidió, que tiene fe absoluta en sus conocimientos y trayectoria, como principalmente para los miembros presentes de una región lejana, donde casi nunca llegan "Leones de melena larga" a visitarlos.

Definitivamente que hay que complacerlos. Hay muchos recursos de qué valerse. De todo lo que le ha sucedido y visto en su años de carrera leonística, de todo lo que ha leído y escrito a lo mejor, del ambiente que lo rodea, sobre lo que usted sabe de ese club o una situación particular que atraviesen, de su experiencia en solucionar conflictos, de éxitos y fracasos que se han presentado sobre hechos leonísticos, sobre lo que has estudiado del leonismo, de los Estatutos y Reglamentos, algo de la vida real que puedas convertir a tu charla, de los eventos leonísticos que se aproximan (Sesión de Gabinete, Jefatura de Zona, próximas Convenciones, el Folac, etc), sobre libros, revistas que has leído, sobre historia del leonismo, la historia de tu Distrito y tantas otras cosas que ayudan.

Decidí escribir esta nota acordándome de una invitación que me hiciera el domingo pasado,  un Jefe de Zona de Costa Rica, C.L. Eladio Arias, quien comanda 5 clubes de las regiones más alejadas en el sur de Costa Rica. Cuando salí de mi casa no tenía la menor idea de lo que podría decir. Llevaba en mi maletín un libro que me había comprado el día anterior en una barata, "La Ley de Murphy del 2000" de Arthur Block. Tiene citas muy interesantes que se dicen de humor, pero que tienen mucho de realidad. Leí varias pero no había pensado que eso podría servirme para la charla, pero guardé algunas en el subconsciente. En el camino y al llegar al pueblo (antigua población de una compañía bananera) fui adicionando cosas del ambiente, las necesidades sociales, la gente, la condición económica. Al llegar al sitio, saludé a los amigos que conocía desde hace tiempo, pero principalmente me interesó los que no conocía. Antes de la sesión apliqué un sistema de encuesta rápida: para conocer sobre membresía, problemas que afrontaban, proyectos que realizan, participación de los asociados, interés por el club, cómo estaba su liderazgo, etc. Todo esto hay que hacerlo en minutos e irlo almacenando, pero rápidamente ir "montando" las ideas para que tengan coherencia al expresarlas y principalmente que puedan tener un impacto. Todavía aquí uno no tiene una idea de cómo va a ser su discurso, pero ya conoce a quien se lo va dirigir.

La reunión era en una casa, con presencia al entorno, los árboles, los animales, los pájaros, montañas a lo lejos con parches amarillos de árboles característicos de esa región, a unos metros, un ancho y caudaloso rio, la mesa de la sesión, nítida,  con los elementos leonísticos, el mazo, la campana, a un lado la bandera de Costa Rica y orgullosamente el Estandarte del Club. Uno debe ir integrando más de estas vivencias.

Conocí a dos niños de 7 años, Juan José y otro Antonio al cual le dije que era mi "tocayo". Ellos me explicaron en segundos tantas cosas, tan interesantes, que me brindaron otro elemento más para mi "discurso". Todo esto sucede sin que uno lo piense o busque. Pero todavía no tenía un punto central. Agarré de nuevo el libro de Ley de Murphy y en la página 17 de esa edición barata apareció la "Ley de Campbell" "Cuanto menos cosas haga, menos se equivocará". Lo metí a la memoria. Cuando el Jefe de Zona me invitó a decir unas "palabritas", yo un ex gobernador que venía de lejos y que el club se quejaba que no lo visitaba nadie, tenía un gran compromiso porque se habían creado expectativas. Me aplauden, me levanto y en diez segundos me acuerdo de otro libro ¿"Quien se ha llevado mi queso? de Spencer Johnson, que recientemente había leído y me causó tan buena impresión. Bien, ya tengo algo más. 

 

Ya estoy de pie frente a unos 30 asociados y llegó el momento: Llega el momento de unir todo lo que has almacenado en tu memoria: Agradecí el Jefe de Zona su invitación, le señalé que para mi él era muy importante porque siempre estaba cerca de los clubes a su cargo, de sus problemas y de sus éxitos. Lo valoré más que un Presidente Internacional, Director Internacional o Gobernador, que aunque más elevados en rango, tenían muchos compromisos y que a él recurrían por su consejo. Introduje parte de lo hablado con los niños, les dije que los envidiaba por el ambiente tan agradable en que vivían y se desarrollaban. Y metí a Murphy con la frase "Cuanto menos hagas, menos te equivocarás" e introduje la encuesta al grupo (hay que involucrarlo), recogí reacciones y las analizamos entre todos. Usé esto para significar que uno tiene que arriesgar, tiene que comprometerse, tiene que ir más allá de los límites para poder conseguir cosas que uno nunca se había imaginado. La superación como socio dentro del club. Cuánto menos hagas y menos te equivoques, es muy probable que tu producción leonística sea muy baja y pobre. Luego incluí los elementos de la comunidad que había visto, su gente, su pobreza y riqueza, la salud. De nuevo unir las respuestas que dieron a la primera pregunta y entonces se personaliza: "Como dice la compañera", tenemos que ir a tocar puertas, a conocer a la comunidad, a ver sus problemas, a presentar soluciones,  a hacer valer la imagen de nuestro leonismo representado por nuestro chaleco. 

 

Todo ello para buscar la confianza en ese pueblo y lograr su cooperación. Finalmente, salió de mi subconsciente, algo del libro de ¿Quien se ha llevado mi queso? para señalar que nunca hay que ceder, ni quedarse con lo antiguo que hemos hecho y que como muchos clubes dicen: "Ya hemos hecho de todo", "Ya estamos cansados". En ese libro un ratoncito cuando se acabaron los quesos en la casa, buscó nuevos rincones y se sorprendió de la calidad de quesos que encontró, mientras el otro ratón y los liliputienses casi se habían rendido. Todo para señalar que si se busca, se encuentran nuevos proyectos y nuevas oportunidades y se contribuye así a que el club nunca muera, se renueve, se energice y principalmente, aquí terminé mi charla, SE PRESERVE, la filosofía leonística del Servicio del cual "Ustedes" tienen la misión de realizarla, no importa en qué comunidad estés afincado. Siempre hay oportunidad de servir.

En síntesis, siempre hay que estar preparado y hagan mano del análisis del medio ambiente, de lo que saben y traten de unirlo con coherencia.