" Edificar el mañana que es hoy "

Por C.L. Iris Barboza De La Torre.
Club de Leones Maracaibo URBE
Venezuela

 

" El tiempo es el mejor aliado de la razón y la verdad. Cuando algo no  puede ser descifrado con claridad y precisión solemos dejarle las respuestas a este sabio consejero, amigo paciente, consecuente e infalible.
Hablando de verdades sobre el tiempo y del cómo adelantarnos a él, lo cual ha llamado por épocas la atención del hombre en su empeño por predecirlo y trasponerlo, vale destacar la excelente visión futurista demostrada por los fundadores del Leonismo. Ochenta y cuatro años atrás, manejaron con impresionante capacidad lo que hoy denominamos gerencia proactiva; ese estilo de visión gerencial adoptado  por líderes de las organizaciones inteligentes, quienes inteligentemente edifican el mañana partiendo del hoy, al estimar que cualquier modelo de planificación que se aplique no tiene nada que ver con las decisiones futuras sino con el futuro de las decisiones presentes.

A simple vista, parece un completo trabalenguas, pero en si representa la aventura práctica de intrépidos empresarios buscando salidas osadas  y productivas a sus negocios; porque la vida en realidad es eso, la eterna osadía del hombre en el descorrer de su valentía puesta a prueba.
Es de admirar aún más, por consiguiente, la claridad de pensamiento que acompañó a Helen Keler, para quien la vida o es una aventura osada o no es nada.
Qué sucedería entonces si adoptásemos estas premisas en nuestra vida cotidiana. De seguro capitalizaríamos dichas premisas convirtiéndonos en millonarios del saber bien administrado, sin obviar el agradable sabor que deja el éxito y la felicidad que cosecharíamos a manos llenas.
No obstante, perdemos tiempo y energías, enredando los hilos del desestimo, testarudez e inoperancia, ensordeciéndonos de excusas o razones para demostrar que algo no puede hacerse sin haberlo intentado siquiera.

"CUANDO TENEMOS MIEDO TODO CRUJE"
Al expresarse así, Sófocles supo traducir ese mundo interior que brota incontenible al sólo pensar que pudiésemos hacer algo diferente a lo que siempre hemos hecho. Nos paralizamos, enceguecemos y predisponemos.
Activamos lo que Gay Hendricks califica en su obra La Mística Empresarial -se las recomiendo- como zona de complacencia. Esa complicada maraña de pensamientos, sentimientos y convicciones ideadas para impedir que te sientas a disgusto, ya que el sentirnos incómodos frente a nuevas opciones o situaciones es inclusive razón suficiente para no hacer algo. Lo lamentable es que dichas posturas no sólo desarrollan una vida propia en nuestro interior, también las suscribimos a nuestro mundo de relaciones, imantando de negatividad a quienes nos rodean e interrumpiendo el libre descorrer de iniciativas brillantes y renovadoras, por eso de que... del dicho al hecho.
Cuántas personas conocemos que llevan la tiranía de los hechos prendida en labios. Esto no lo puedes hacer porque.... y tantos otros porqués problemáticos. Esta tiranía niega de plano cualquier posibilidad de cambio, manteniéndonos atrapados entre opciones reducidas que nos limitan y conducen al autosaboteo haciendo las veamos como algo ilusorio e inabordable lo cual, a su vez, se convierte en pasto de cultivo para quienes ejerciendo, con avasalladora pericia, la profesión de saboteadores de oficio impiden que las iniciativas surjan o sigan su curso. Por qué nos sucede ésto y permitimos a otros que nos afecten.
Sencillo. Los pensamientos de complacencia, también, producen una espesa cortina de humo en la cual intervienen sentimientos encubiertos y dañinos como el resquemor, la desconfianza, envidia, intolerancia e ingratitud. Yo lo hubiese hecho mejor; Por encima de mi cabeza mi sombrero; Quítate tu para ponerme yo, serían algunos de los tantos refranes conocidos que ilustran esta realidad. Cuanto ganaríamos si invirtiéramos tiempo y creatividad en construirnos todo lo bueno y positivo.

NADA TIENE MÁS EXITO QUE EL EXITO
Ansiamos ser exitosos. Hay quienes lo logran y quienes pasan parte de sus años productivos pescando sueños, cual solitario pescador que permanece contando horas sentado frente a su caña sin sentir en su pulso el tirón de un hermoso y jugoso trofeo, mientras ve como otros lo atrapan y regresan triunfantes a sus casas. En la noche, ese pescador solitario pescará estrellas y ensueños reflejados en el espejo oscuro del agua que meció su insolado, extenuante e infructuoso día. Qué marcaría la diferencia entre una persona exitosa y otra que no lo es."