REFLEXIONES SOBRE INVOCACIONES LEONÍSTICAS

Por: León Eloy Sánchez
Club Montevideo-Sayago

Uruguay
 
             En ocasiones, al escuchar en actos trascendentes, una invocación leonística, vienen al pensamiento reflexiones sobre las características que deben tener las mismas.  Por otra parte, es natural que, al escucharlas, meditemos y razonemos sobre su contenido, así como evaluamos el mérito del invocante.
 
            Todos sabemos que, para designar al León o Dama Leona que tendrá a su cargo la lectura de la invocación, los encargados de esa designación toman en cuenta la natural capacidad de esa persona para escribirla y leerla con la emoción misma que ha sentido su espíritu.  En una palabra, se hace el nombramiento en mérito a esa capacidad que le atribuimos para expresar por medio de la palabra, su pensamiento íntimo, ya sea religioso, filosófico o intelectual.
 
            Desde este punto de vista, es exigible que la creación de la invocación sea realizada por la misma persona designada, ya que si así no fuera, se desvirtuarían las condicionantes que ameritaron la designación.  Le atribuiríamos al invocador virtudes que le son ajenas.
 
            Es preferible que la persona designada, si cree que no tiene la capacidad indicada o siente que su estado de ánimo no es el adecuado, exprese francamente a los designantes los motivos que le impiden cumplir con la tarea.  Ello no menoscaba su calidad de excelente león, sino simplemente reconoce que no es una tarea afín a sus cualidades.  Concretando: de los expuesto, y si bien nada le prohíbe leer la que escribió otro CL, está dando una imagen al respecto, que no es la suya.
 
            Equivocadamente, algunos incluyen en la llamada invocación una resumida historia de su club, para terminar invocando.  Tampoco debería hacerse así, ya que, si analizamos el término "invocación", etimológicamente hablando, nos desautoriza a proceder de esa manera.  En efecto, si consultamos los diccionarios importantes del idioma español, dicen lo siguiente: ACCIÓN Y EFECTO DE INVOCAR/ MOMENTO DEL POEMA EN QUE SE INVOCA A UNA DIVINIDAD.  Otro, el Pequeño Larousse dice: ACCIÓN Y EFECTO DE INVOCAR/ DIRIGIR INVOCACIONES A LOS SANTOS.  Como vemos, es una oración, es un rezo, es un pedido, y debemos darle su verdadero significado, ya que ésa es la intención que manejamos al proceder a la lectura de ella.
 
            Por intermedio de ella, pedimos, solicitamos en ruego o súplica, algo que entendemos necesario para lograr algo para el Ideal Leonístico.  No importa la religión, no importan filosofía, siempre que, naturalmente, estén de acuerdo con nuestra manera leonística de obrar y pensar.  Dada la libertad de cultos religiosos y filosóficos que reina en el Leonismo, ese Ser Superior puede ser cristiano, mahometano, budista, judío, etc., o destinar su ruego a espíritus filosóficos que, a su paso por la vida, han dejado ejemplos de virtudes morales en sus concepciones, que han ameritado el reconocimiento del mundo entero.
 
            Es conveniente que quien invoca manifieste en la lectura que dirige su invocación a determinado Ser Superior, porque es su fe, pero dejando en libertad de que cada uno dirija esas palabras al Ser de su elección o fe.
            Al proceder a la lectura de su invocación, cuidará de darle a sus palabras, el énfasis necesario para trasladas a los oyentes, la misma emoción que sintió su espíritu al concebirla.
 
            Y por último, repetir, aunque todos lo sabemos, detalles de la ceremonia muy importantes: deberemos escucharla de pie, debemos aplaudir cuando se da a conocer el nombre de la persona designada, guardar silencio absoluto durante y después de la lectura, silencio que sólo cesará al escucharse el tañido de la campana de la Mesa, indicando la terminación del silencio de recogimiento.  De acuerdo con lo antedicho, no se debe aplaudir al terminar la lectura.
 
            No se debe invocar a los presentes en sala, porque eso es convocar a adoptar determinadas aptitudes y, por otra parte, se les confiere un carácter de Ser Supremo, lo que es evidente que no corresponde.
 
            Sí se puede invocar para los presentes, a fin de que ese Ser Superior les conceda determinadas virtudes necesarias para volcar al Leonismo, en una campaña, en una obra, en un servicio.
 
            La invocación no deberá ser muy extensa, que canse, ni tan breve que no diga nada expresivo.  No olvidemos que es una especie de rezo, de oración, de ruego, por medio del cual, pedimos rogando a seres espirituales, la fortaleza necesaria para llevar adelante nuestros proyectos y nos iluminen para crear sistemas que nos permitan avanzar por el camino de fraternidad y servicio que es el Leonismo.
 
Resumiendo este artículo, estableceremos los siguientes puntos:
 
a- La invocación debe ser escrita por el mismo invocador.


b- Deberá ser dirigida a espíritus superiores que representen a toda religión o filosofía que, a juicio del invocador, sea la más adecuada y que, naturalmente, esté de acuerdo con el Leonismo, en cuanto a servicio, fraternidad y solidaridad.


c- Es un ruego, una oración, un pedido de ayuda y sostén de nuestra fe en el maravilloso movimiento leonístico, en pro de un mundo mejor y más feliz.


d- No se debe historiar, porque la invocación NO es eso.


e- El invocador tendrá en cuenta que debe dar a sus palabras, el énfasis necesario a fin de transmitir a los oyentes, la misma emoción que sintió al escribirla.


f- Se aplaudirá solamente al darse el nombre de la persona que leerá la invocación, nunca al terminar la lectura.


g- Se escuchará de pie y en silencio absoluto, silencio que se guardará hasta que el tañido de la campana de la mesa indique que el momento de recogimiento ha terminado.