Antes de hablar, ...conectar el cerebro

Editorial del Periódico Leonismo Español

Por: PDG Manuel Márquez Campos

España

"¡Cuidado!

Cerciórese que el cerebro esté conectado 

antes de poner la "lengua" a funcionar."

Verdaderamente en infinidad de ocasiones ponemos la lengua a funcionar, sin que nos hayamos cerciorado de que el cerebro esté conectado, de ahí la serie de tonterías e imbecilidades que se escuchan por doquier.

Más nos obliga a nosotros los Leones el tener que, cuidar al máximo la palabra, "que la lengua funcione" sin tener prevista una revisión de las "conexiones" que son necesarias para que estas palabras no suenen mal al oído de a quienes se dirigen ni sean huecas y vacías en un contenido que fructifiquen en el resultado que podamos perseguir.

¿Cuántos ponen su lengua a funcionar sin la previa conexión del cerebro? Cada día escuchamos cosas incomprensibles, irrealizables, no válidas para la razón humana como si esas charlas fueran dirigidas a subnormales o simplemente como florituras orales sin un resultado final. No sólo es la lengua, también la pluma funciona a veces sin razón de ser, sin que se haya comprobado que el cerebro esté conectado, y por tanto el emborronado de cuartillas sin contenido real, escribir por escribir, nos está llevando a un vacío de ideas y contenidos que deberemos analizar con serenidad, tranquilidad y sobre todo, con seriedad.

Sin embargo el hablar por hablar, el decir por decir o el escribir por escribir, es tema serio a estudiar. Es cierto también que la culpa no puede ser jamás del oyente o del lector; siempre será del "hablador" o del "escritor" que no han tenido presente el que el contenido de su charla o de su escrito salió de su boca o pluma sin que la máquina perfecta del cerebro , que es el que debe hacerle razonar para pensar el contenido de cuanto digan, esté conectado y sea capaz de llevarles a que lo que digan o escriban se razone buscando un contenido en la charla o el escrito. El aviso aparece como ¡Peligro! Y ello supone un toque de atención para los que andamos en esto de hablar para los demás o en escribir que al fin de cuentas es igual.

Es un recordatorio, verdaderamente serio para nosotros, para muchos, que se lanzan a la práctica de este difícil arte de la oratoria o la escritura, sin cuidar ni mucho ni poco si aquello que están diciendo tiene contenido alguno o son palabras incomprensibles salidas de una "máquina desconectada" de la delicadeza y sensibilidad que debe tener el "cerebro" del que más que instruir destruye con su oratoria o escritura.

Repetimos:

"¡Peligro! 

Cerciórese que el cerebro esté conectado antes de poner la "lengua" a funcionar."