EVOLUCION DE LA MUJER EN EL LEONISMO

Por: León Luis Lucho Murad

Ex Director Internacional

Club de Leones Fátima - Pilar. Argentina

 

"LA MANO QUE MUEVE LA CUNA ES LA MANO QUE MUEVE AL MUNDO"

                                                                        Carlos Núñez Gaona

 

Enero de l977. Salón de Actos del Club de Leones de Ñuñoa, en el aristocrático barrio de Santiago de Chile. El entonces Presidente Internacional Joao Fernando Sobral deja mudo al auditorio pronunciando una  premonición, casi una sentencia, que consigue un silencio sepulcral cuando dice: "No pasará mucho tiempo para que la mujer alcance la Presidencia de la Asociación Internacional de Clubes de Leones." 

Fue y es tanto el poder de convicción del destacado brasileño, tanto es su autoridad  y dominio del auditorio, que solo él no recibió la reprobación unánime de un público ubicado en la antípoda de su pensamiento.

 

A 25 años del sorprendente anuncio, podemos apreciar el lugar que ocupa la mujer en nuestro movimiento de buena voluntad. Pero no fue fácil. En los primeros tiempos fueron las encargadas de los arreglos florales y otros adornos de la mesa, hacer las relaciones públicas y naturalmente, su presencias realzaba la reunión. Formaba tímidamente parte de la comisión de Damas, en función de auxiliares, sin participación directa de las resoluciones, aunque a veces sí, indirectamente a través de su León y esto no siempre era beneficioso. En caso de conflictos internos, este método no aportaba mucho, por el contrario, arreciaban los enfrentamientos.

 

La Asociación interpretó que la mujer ya merecía un mayor espacio de acción, se lo había ganado por méritos propios y además estaba más en concordancia con una sociedad con una mujer cada vez más participativa y con señalado éxito. No obstante en el leonismo se la miraba con recelo, desconfiando a su verdadero valor al asociarlas a factores de conflictos.

 

En la página 18 de mi libro Recopilaciones (1975) el capítulo dice " la leona, injustificada postergación", lo que me valió  muchos rechazos, que me lo manifestaban hasta con vehemencia, especialmente de los clásicos del leonismo. Claro, yo no  tenía la autoridad de Sobral.

 

En el camino hacia la actualidad se creó el Comité de Damas Auxiliares, institucionalizada en el año l972, en la Reunión de la Junta Internacional, en París, bajo la presidencia de George Friederich, luego los Clubes de Leonas en la Convención Internacional de Dallas (l975), para ponerse en marcha a partir de la Reunión de la Junta Directiva presidida por Harry J. Aslan de ese mismo año. Hasta aquí, sin ningún derecho institucional. Como argumento principal de rechazo, se la ubicó como separatista. Hasta que por fin y pese a los varios años de oposición, especialmente de los Leones de Oriente, pudo aprobarse, con el 77% de los convencionales en la Convención Internacional celebrada en la ciudad de Taipei (1987) la oficialización directa de la mujer, pasando los Clubes de Leones a ser mixtos, optativamente.

 

Y se hizo justicia, permitiendo al sexo femenino participar directamente en la vida del Club, del Distrito, de la Junta Directiva Internacional, hasta ahora en calidad de Director Internacional. Aquí cabe la pregunta ¿ Está lejos de cumplirse el vaticinio del PIP Sobral, que produjo un escalofrío en el auditorio que llenaba el salón de Acto del Club de Leones de Ñuñoa? Personalmente, ahí nomás, a la vuelta de la esquina.

 

Casi nada.