RECUPERAR VALORES

Por PDI Dr. Luis Murad

Club de Leones de Pilar

Argentina

 

Los Leones asistimos atónitos a una devastadora baja de números que las estadísticas nos marcan implacablemente, mostrando una tendencia nada fácil de revertir. Esto se desprende de la mera lectura, pero a medida que nos introducimos en la intimidad de nuestro movimiento, advertimos que la pérdida de valores, por razones que no es el momento de analizar, constituyen el mejor ingrediente que alimenta a ahuyentar socios, por motivaciones negativas y lo que es peor, por la falta de modelos que los verdaderos valores generan. Aquí está la verdadera causa de este cuadro, que en cierto modo no conoce precedentes en la historia del leonismo.

 

Hoy confluyen en el tiempo varias circunstancias críticas que, consideradas separadas e individualmente, serían por si solas de inocultable gravedad. El hecho de que haya esas circunstancias que nos está afectando todas juntas, explican el preocupante grado de

deterioro que exhiben, prácticamente sin excepción, las diferentes estructuras del Leonismo.

 

La actual situación económica, no desechable por cierto, paradójicamente viene siendo invocada desde hace tiempo como bandera para ser aplicada a la constante deserción de la membresía. Esta se manifiesta especialmente a aquellos socios de una selva que a pesar del tiempo, en muchas ocasiones, no llegaron a constituirse en Leones. No obstante, tengamos en cuenta que la economía destruye números, los errores, valores.

 

Las estadísticas registran niveles de bajas inéditas en el Leonismo. Es imperioso detener esta preocupante declinación, que seguramente llevará tiempo revertir. Ante, esta situación la pregunta es inevitable, ¿por donde empezamos?, ¿cuál de los errores será prioritario para poner en marcha la reconstrucción?. Antes de responder a las innumerables preguntas que puedan hacerse, es fundamentalmente identificar los valores fundantes que resultan imprescindible recuperar, basados en el respeto común y a las normas vigentes, conductas claras para tejer la trama de una convivencia que no sepa de escondites políticos ni de la "viveza criolla", practicando la ética reflejada en nuestro sobrio código, para reconstruir los valores perdidos en la crisis de valores que refleja también la Sociedad actual, pródiga en ejemplos deplorables.

 

A partir de la reivindicación de esos valores será posible erradicar los vicios que han enturbiado la vida de nuestro movimiento de buena voluntad y eliminar todo resabio de clientelismo , que solo consigue el acceso a cargos de los menos idóneos.

 

El Leonismo, como la Sociedad moderna, volverán a su mejor momento con la recuperación de los valores humanos, "utilizando". la moral de los idealistas, como lo describe José Ingenieros. Debemos tener conciencia de esta simple verdad para empezar a revertir la tendencia que amenaza llevarnos al exterminio.

La tarea es ardua, lenta y larga. Pero es necesario empezar a hacerla. Sin ella, un futuro plan a largo alcance, que podrá ser excelente, no es aplicable en las condiciones actuales. Sería como levantar un edificio en un terreno pantanoso. El Leonismo de nuestros días es un pantano que pide una reparación total para acondicionarlo y sobre él, hacer el futuro. Es imposible obviarlo.

 

La velocidad de los tiempos nos lleva a encarar ambos proyectos juntos, no es fácil. Para ello, un grupo de gente, en varios años, deberían tomar parte en esa tarea.

 

Ahora, nunca es nunca.