HACIA EL FUTURO

Por PDI Dr. Luis Murad

Club de Leones de Pilar

Argentina

 

Los países serán realmente fuertes cuando apoyándose en su pasado Se proyecten hacia el futuro.

(Nicolás Avellaneda)

 

Para enfocar nuestro futuro no podemos ignorar nuestro presente. Hay un hecho real, la disminución evidente de las actividades de los Clubes de Leones, producto de una sensible baja de afiliados y la incapacidad para reponer los miembros perdidos, apenas dos factores entre muchos. No es éste el tema principal de esta nota. Pero la realidad, no puede negarse, una caída en calidad y cantidad, en medio de una sociedad en precipitoso descenso moral que la desgarra insensiblemente llevándola a un descalabro social.

 

El primer proceso educativo comienza en el ámbito familiar. La desintegración del grupo hogareño básico, es sin dudas, uno de los factores que llevan a nutridos contingentes de jóvenes a la marginalidad moral y al desamparo material, dos fenómenos que, con frecuencia marchan juntos.

 

Pero vayamos a la esencia del leonismo: el servicio. La evolución de la sociedad moderna nos lleva a observar el escenario en el cual se desenvuelva. Muy atrás quedaron las rifas artesanales, los Festivales benéficos, bailes de matrimonios, etc., como una manera de recaudar fondos para volcarlos al servicio comunitario, que algunos nostálgicos pretenden reivindicar. Este método ya cumplió su ciclo, dejando, por supuesto, la imagen de haber producido el alimento que nutrió al leonismo y lo llevó a crecer estrepitosamente. Por entonces el leonismo y el Rotary Club eran las instituciones de vanguardia, casi las únicas, que monopolizaban las actividades serviciales. Hoy el cuadro es muy diferente, por el afortunado advenimiento de muchas voluntades comprometidas con el bien público. En instituciones, individualmente, miles de personas en el mundo se trazan objetivos comunes para mejorar las condiciones de vida en las comunidades. Y en los últimos tiempos son empresas (lo advirtió Melvin Jones en 1917), que a través de sus recursos humanos se constituyen en el principal agente del capital social. Esta actividad de involucrarse con la problemática realidad cotidiana tiene uno de sus exponentes más poderoso en el desarrollo del voluntariado empresarial. Esta actividad ya se realiza con éxito en Brasil, exaltando el voluntarismo. Las mismas, Naciones Unidas, consagraron el año 2001, como el Año Internacional del Voluntarismo, en cuya Reunión final, deliberaron sobre este gran movimiento social, considerado por muchos un tercer sector de la sociedad civil, junto con el Estado y el mercado. Este es el caso, al igual que el leonismo, los voluntarios no buscan retribución material alguna; obran, pues, libremente procurando beneficios con su acción a su propia comunidad.

 

¿Y el Leonismo, donde está? Apabullado por el crecimiento espectacular del voluntariado, luchando con sus propios errores, es apenas una agrupación más. Da pena, pero no se puede negar.

 

Para salir de esta postergada situación, pensamos lo siguiente:

1.- Dejar de lado las actitudes personalistas para dedicarse de lleno al sentido colectivista.

2.- Remarcar las buenas actitudes y destacar los buenos ejemplos.

3.- Intensificar la política aliancista, como nos indica la Asociación, al recomendar la realización de obras conjuntas entre clubes, distritos y otras instituciones de servicio. Acercarnos a sociedades con gran convocatoria y trabajar juntos. Utilizando las modernas formas de recaudación de fondos a través de la televisión, internet, y todo o que nos alcanza las comunicaciones en alza.

4.- Fuerte incremento de las Relaciones Públicas e intersocietarias, estableciendo contactos para estar presentes en los Congresos de diversos órdenes, especialmente científicos, relacionados con nuestros programas Internacionales, tales como Oftalmología, diabetes, drogadicción, etc. La presencia en estos eventos resulta indispensable.

5.- Un cambio para la polémica. El Concejo de Gobernadores, además de su actual esquema puramente administrativo, deberá asumir la conducción de los programas y alianzas, ejerciendo una acción de arriba hacia abajo, orientando, estimulando a los clubes en una actitud de presencia que éstos están esperando. En esto habrá que discutir con leones tradicionales, aferrados al esquema absolutamente administrativo del máximo organismo distrital, cuya exclusividad ha sido superada en el tiempo. Habrá que hacerles comprender que el progreso está pidiendo borrar las actuales fronteras distritales, para elaborar juntos, un leonismo de avanzada.

 

En las condiciones actuales será inútil el esfuerzo para producir un servicio visible por su magnitud y crecer en membresía.