A PROPÓSITO DEL LEMA

Por PDCC Eduardo T. Ojeda Suñén

Club de Leones Los Lapachos

Tucumán - Argentina

 

Varias veces me habrán escuchado referirme a principios filosóficos elementales, como aquel que sostiene que el hombre es un ser sociable por naturaleza, que no puede vivir aislado, que necesita siempre de otros, necesita del intercambio entre semejantes, en otras palabras que para el hombre es requerimiento imperioso y natural el compartir, el darse los unos a los otros. 

 

El hombre tiene necesidad continua, permanente de ello: de darse.

 

La vida de relación en contacto con nuestros semejantes, proporciona a cada paso elementos que van nutriendo nuestro ser, que van conformando nuestra personalidad, en una palabra que nos van haciendo hombres.

 

Y allí está la clave, en el hacernos hombres, en el ser hombres.

 

De que nos sirven todas las cosas que nos rodean, todo aquello de que estamos si al momento de la VERDAD (así con mayúsculas) no podemos responder a una simple pregunta: Para qué sirve el hombre, o para qué es el hombre ?

 

El hombre es para el comercio: NO . El hombre es para la guerra: NO; acaso el hombre es para matar: NO; o quizá para odiar: TAMPOCO.

 

Sencillamente el hombre es para el AMOR.

 

Porque afirmo esto ?

 

En el libro del Génesis encontramos que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza.

 

Y en qué consiste pués la imagen y semejanza ?

 

Todas las religiones serias del mundo, no la charlatanería de las sectas; las religiones serias que tienen un Dios que puede llamarse ya sea Buda, Jehová, Alá etc. contienen enseñanzas buenas, correctas y todas nos presentan un Dios salvífico; no un Dios castigador, sino un Dios que siendo justo, nos ama y quiere la salvación del hombre brindándole para ello todas las posibilidades existentes.

 

Entonces: si Dios es amor y el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, se concluye fácilmente en que el hombre está hecho para el Amor.

 

Así de sencillo y simple.

 

Y si el hombre está hecho para el Amor: qué cantidad de amor puede contener ? Qué cantidad de amor puede brindar ? Hasta donde puede o debe amar ? y en qué forma ? de qué manera?

 

Las pautas están claramente señaladas. En el Evangelio encontramos la máxima muestra de amor.

 

Hasta dónde nos ama Dios ? Hasta el extremo de haber enviado a la segunda persona trinitaria: el Hijo, a dar su vida por nuestra salvación.

 

Dios demostró su amor con el sacrificio máximo que podía ofrecer al hombre: la muerte de su Hijo.

 

Recordemos el pasaje donde Dios le pide a Abraham que ofrezca el sacrificio de su único hijo. Dios estaba exigiéndole una prueba de amor. Ya le había prometido a Abraham que su descendencia sería mayor que las arenas del mar, que de esa descendencia vendría el pueblo elegido, de donde nacería el Salvador del mundo.

 

Y Dios le estaba pidiendo nada más ni nada amenos que sacrifique a su UNICO HIJO. Y lo prometido ? Quedaría todo en la nada ?

 

Cómo es esto ? Dios estaba probando a Abraham en su fidelidad, en su amor a Dios. Abraham en el fondo de su corazón sabía que su Dios no podía fallarle, no podía haberle hecho falsas promesas. Creía ciegamente en él y así estaba dispuesto a cumplir lo que su Dios le pedía.

 

Por qué ? Sencillamente porque lo amaba.

 

Ambos se amaban. Este bello pasaje bíblico nos coloca frente a una situación de amor recíproco.

 

Piensen en sus novias, en sus esposas. Por qué creen lo que ellas dicen ? simplemente por que las aman. Cuando yo amo a una persona, creo lo que esa persona hace o dice.

 

Repito como conclusión: el Hombre está hecho para el Amor.

 

Y a quién debe amar ? Y . . . a quién más que al hombre. Amarlo por esa cualidad. Por ser hombre. Así de simple.

 

De esa manera cuando amamos al hombre por el hombre, nos damos cuenta de cuanto necesitamos de los demás y cuanto ellos necesitan de cada uno de nosotros.

 

Ahora bien: cómo demostraremos ese amor: sencillamente brindándonos.

 

Si me doy a ellos, estoy haciendo algo útil por mis semejantes; en otras palabras estoy sirviendo a mi prójimo para lo que sea menester. Estoy diciendo a los 4 vientos: YO SIRVO.

 

Y cuando esa necesidad, ese amor, me hace notar que mi esfuerzo individual no es lo suficiente para abarcar un mayor número de necesidades de los hombres, entonces es cuando busco a otros para que juntos ellos y yo suplamos la finita individualidad y surgirá claro y definido el NOSOTROS SERVIMOS.

 

De una manera u otra todo lo que vengo sosteniendo está contenido en el CODIGO DE ETICA, no estoy inventando términos y conceptos filosóficos propios, no es más que una conclusión a la que me llevan nuestros principios enunciados en su momento por Melvin Jones.

 

Mi antecesor en la Gobernación tuvo como lema: Vivamos la alegría de servir.

 

Cuanta verdad había en esas palabras . . . Acaso el que sirve a sus semejantes por amor, puede estar triste ?

 

La prueba de lo que sostengo está aquí presente, en todos Uds. Basta mirarlos, verles el rostro, para encontrar allí el reflejo de la alegría interior que están viviendo, una alegría que los inunda, que los trasciende de una manera u otra. Hay camaradería, amistad,

 

Hay alguien triste en esta reunión; claro que no.

 

Ello así porque estamos reunidos por algo que nos es común a todos: el amor a nuestros semejantes, el servicio a los demás, la necesidad que sentimos de acudir en ayuda de aquel que nos requiere.

 

Por eso es que entre nosotros nos entendemos perfectamente, hablamos el mismo idioma del amor por el prójimo y nos sentimos los unos a los otros verdaderos amigos y por ser amigos compartimos todo.

 

Hay un pensamiento de un autor desconocido que quiero compartirlo con Uds. y que viene muy bien al caso y que dice así:

 

"No camines delante de mí: puedo no seguirte.

No camines detrás de mí: puedo no guiarte.

Camina al lado mío y simplemente, sé mi amigo"

 

Respecto a este pensamiento el R.P. José Ceschi acotó en una oportunidad: "Ante todo caminar, porque la amistad no puede ser estática. Lleva en su misma esencia la necesidad de mirar hacia delante y recorrer senderos . . . para agregar " No camines delante de mí, puedo no seguirte. Cuando los tiempo de los amigos van a ritmo diferente, alguien se adelanta demasiado y alguien permanece siempre a la zaga . . . es propio de los amigos el esperarse, cuando al otro se le hace difícil caminar. No camines detrás de mí: puedo no guiarte. Peligro a la inversa del anterior, cuando hay ritmos diferentes. Se debe procurar el acercamiento, para que las distancias personales no terminen malogrando la amistad."

 

Este sacerdote arrimó también en una oportunidad y referido a la problemática de la amistad, algo que constituye un muy bella paginita  que dice así: "Cuando en el sendero florido de tu vida una flor se marchite, recuerda: No curaré tu herida, pero aliviaré tu dolor. No impediré tu llanto, pero compartiré tu pena. No lograré que te levantes, pero tenderé mi mano para intentarlo. Y en ese intento, en esa mi mano, hallarás el calor permanente. Y seguirás andando"

 

Durante este período fiscal, los invito a servir; a servir con amor; a servir con amor en amistad, porque sin este elemento vamos a estar negando la esencia mismo del servir: el amor.

 

Leones, a ello los exhorto.

 

Uds. tienen la palabra.

   

“No permitas que alguien venga a ti y se aleje sin ser mejor y más feliz.”

 

Madre Teresa de Calcuta