Antioxidantes

*3ª. Edad Los antioxidantes benefician al cerebro. Por: Ignacio F. Bayo


Es improbable que las espinacas que come Popeye le confieran la fuerza que muestra en sus historietas, pero lo que sí podría hacer es mantenerle en perfecta forma mental. Estudios realizados con ratas de laboratorio parecen indicar que el consumo de sustancias antioxidantes protege al cerebro de los efectos de la edad sobre el cerebro, y las espinacas son especialmente ricas en estas sustancias, que también se encuentran en otras verduras y frutas frescas.

"Si estos hallazgos preclínicos se trasladaran a humanos, sugerirían que una dieta rica en frutas y vegetales puede ayudar a revertir la disminución de la capacidad de aprendizaje y de memoria que acompaña a la edad", dice Paula Bickford, directora de los dos estudios, publicados en la revista Journal of Neuroscience, y profesora del Centro para la Vejez y la Reparación Cerebral de la Universidad de Florida del Sur.

En el primero de los estudios, ratas de edad avanzada fueron alimentadas con una dieta rica en espinacas durante seis semanas, mostrando una clara recuperación de sus deterioradas facultades de aprendizaje. Los animales que ingirieron comida enriquecida con un 2 por 100 de espinacas aprendieron a asociar el sonido de una campana con mayor rapidez que los que tomaron una dieta normal. El experimento midió la rapidez con que las ratas aprendían a esquivar una ráfaga de aire que se inducía inmediatamente después del sonido, una respuesta condicionada que se pierde con la edad tanto en roedores como en humanos.

Las espinacas son ricas en antioxidantes, sustancias que los científicos dicen que inactivan los radicales libres generados en el organismo durante el metabolismo y por la exposición a los contaminantes ambientales. Un exceso de radicales libres puede dañar los lípidos celulares, las proteínas y el DNA. Algunos estudios sugieren que su acumulación enlentece los procesos mentales y puede ser un factor que contribuya al desarrollo de enfermedades como el Parkinson o el Alzheimer, según Bickford.

El segundo estudio demuestra que los beneficios de una dieta rica en frutas y vegetales depende de los niveles de antioxidantes contenidos en ellas. Los investigadores compararon tres grupos de ratas de edada avanzada. Uno con un suplemento en la dieta de espirulina, un alga verde-azul con alta actividad antioxidante. El segundo grupo recibió suplementos nutritivos de manzana, un alimento con una actividad antioxidante moderada, y el tercer grupo recibió una dieta enriquecida con pepino, de baja actividad antioxidante. Al cabo de dos semanas, los dos primeros grupos mostrabas una mejora en las funciones mentales y una supresión de sustancias inflamatorias en el cerebro, así como un descenso en malondialdehido, un marcador del daño oxidativo, mientras que las alimentadas con pepino no mostraban mejora alguna.
  
Esta investigación tiene prometedoras implicaciones en la prevención de enfermedades neurodegenerativas, cuya importancia está creciendo por el envejecimiento de la población, aunque aún deberán realizarse pruebas en humanos para llegar a una conclusión definitiva, según Bickford. Los científicos recomiendan en cualquier caso aumentar el consumo de productos con antioxidantes, destacando que la presencia de antioxidantes suele estar ligada al color de los alimentos: cuanto más coloridos y brillantes más antioxidantes contienen.

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya

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