ARTROSCOPÍA

La técnica.

 

La cirugía artroscópica o artroscopía es una técnica de microcirugía que aborda articulaciones como la rodilla, el hombro, etc., sin realizar grandes incisiones, tal como lo hacía la cirugía tradicional, sino a través de una incisión no mayor a los 4 mm. Por ella se introduce una óptica dotada de iluminación, lo cual permite ver el interior de la articulación, y los instrumentos que servirán para la concreción de la intervención: pinzas, tijeras, y un instrumento motorizado llamado shaver, cuyo extremo permite el uso de diferentes "puntas" de acuerdo a la acción que se requiera realizar. Todos ellos presentan características especiales y son de pequeño tamaño. El instrumental incluye también un equipo de radiofrecuencia, que trabaja en base a la temperatura, provocando efectos especiales sobre los tejidos, permitiendo coagular vasos, hacer resección de tejidos, etc.

La técnica puede realizarse con anestesia local, regional o general. En el caso de la rodilla se aplica generalmente anestesia peridural. Una vez dentro de la articulación, el cirujano puede realizar el diagnóstico de la afección y en el mismo acto tomar las determinaciones quirúrgicas adecuadas.

Las ventajas de la artroscopía sobre la cirugía tradicional es que se trata de una técnica mucho menos invasiva o agresiva. Esto se traduce en un perfil de seguridad mucho mayor, lo cual está demostrado por las estadísticas. Las infecciones en este tipo de técnica son bajísimas, debiendo medirse ya no en %, sino en ?. Por lo tanto, el uso de antibióticos es significativamente menor.

El postoperatorio artroscópico es mucho más breve. El paciente regresa a su hogar en el mismo día de la intervención, lo cual resulta mucho más confortable y significativamente más económico. En cuanto al dolor, éste se reduce considerablemente. En el caso de la rodilla, puede usarse una máquina de frío que evita el dolor, por lo cual el paciente prácticamente no consume analgésicos en las primeras seis horas.

Rodilla.

Es la articulación que más frecuentemente se aborda por vía artroscópica, como lo demuestran las estadísticas a nivel mundial.

Las lesiones más comunes en esta articulación son las que involucran a los meniscos. Algunas lesiones meniscales pequeñas sólo requieren resecar una pequeña parte del menisco, pudiendo conservarlo. Esto es un gran avance con respecto a la cirugía tradicional, que usualmente resecaba todo el menisco (menisectomía completa), lo cual en pacientes jóvenes provocaba problemas degenerativos unos años más tarde en la gran mayoría de los casos. Esto es posible porque la aparatología disponible permite trabajar bajo un aumento de 10 á 15 veces sobre el campo visual.

Los problemas en los ligamentos, muy frecuentes en los deportes de contacto, por los cuales se lesionan los ligamentos cruzados anterior y posterior, pueden ser abordados por vía artroscópica. También se indica en los problemas de la membrana sinovial. En pacientes reumáticos que padecen sinovitis se practica la sinovectomía, usando el shaver y el equipo de radiofrecuencia.

La artroscopía sirve además para quitar ciertos cuerpos libres articulares, los cuales provienen del desgaste articular, que producen mucha molestia y dolor. Ellos pueden extraerse fácilmente con esta técnica.

Últimamente se está incursionando en la artrosis de rodilla, es decir, en las lesiones de desgaste en el cartílago de la rodilla. Incluso pueden realizarse implantes de tejido cartilaginoso, tomando este tejido de partes de la articulación donde el hueso no apoya.

Hombro

La patología más frecuente es la luxación de hombro, sobre todo en deportistas, lo cual se conoce vulgarmente como "sacarse el hombro". En un servicio de emergencia, y generalmente bajo anestesia, se coloca la articulación en su lugar sin que se tomen otras medidas. Pero la luxación deja una lesión que, en el 80% de los casos, provocará nuevas luxaciones en el futuro. La artroscopía ha revelado las características de esas lesiones y permite repararlas con mínima agresión.

En segundo lugar se encuentran los procesos de pinzamiento, cuando la cabeza del húmero junto al tendón supraespinoso provocan un roce con el "techo" de la articulación, originando un intenso dolor y disminución de la movilidad. Esta situación también puede solucionarse por artroscopía.

Con mucha menos frecuencia se utiliza esta técnica en otras articulaciones como el tobillo, el codo o la muñeca, o cirugía de columna.

 

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya