Diabetes: complicaciones

Sobre Diabetes
Es necesario tener claro que la mayor parte de los alimentos que ingerimos se convierte dentro de nuestro organismo en un tipo de azúcar: la glucosa.
El páncreas, uno de los órganos cercanos al intestino, produce insulina, la hormona que ayuda al cuerpo a utilizar la glucosa y las grasas.
En las personas con diabetes, el páncreas no produce insulina o esta hormona no cumple bien su función y es por ello que aumenta el contenido de glucosa y grasas en la sangre.
La azúcar en la sangre constituye nuestro principal combustible de funcionamiento. Así como la bencina permite que un auto se mueva, el azúcar de la sangre (Glicemia) nos lo permite a nosotros.
La mayor parte de la energía que requerimos para la vida de nuestras células proviene de los alimentos y los encontramos en 2 formas:
* Complejos de azúcar conocidos como almidones presentes en frutas, verduras, leguminosas o azúcares puros tales como la glucosa y sacarosa (azúcar de mesa).
* Complejos de grasas conocidas como triglicéridos, de las cremas, aceites, margarinas y mayonesas.
En cuanto a la Diabetes
Se caracteriza por una escasa, lenta o nula utilización del azúcar de la sangre la cual se "pega" en los tejidos, depositándose silenciosamente durante meses o años antes de producir alguna molestia. El azúcar en exceso se traduce en un envejecimiento acelerado, predisponiendo a una arteriosclerosis en adultos jóvenes y comprometiendo todo el cuerpo: la vista, riñon, corazón, etc.
Salvo en la diabetes de los niños, normalmente la enfermedad no se manifiesta con molestias o éstas son muy poco orientadoras para pensar que existe la diabetes, por lo que el diagnóstico frecuentemente se hace frente a la presencia de complicaciones irreversibles.
Como no produce molestias, la diabetes es la enfermedad que más repercusiones produce en la salud de las personas adultas.
Esto normalmente es producto de no saber que existe o de considerar que no nos está dañando, dado que durante años no altera la vida.
Tanto la diabetes tipo I como la tipo II producen graves daños en el riñón y en el sistema cardiovascular, entre otros, y aún no es posible encontrar un tratamiento que ponga fin a esta patología. El grupo de la doctora Victoria Velarde, en la Facultad de Biología de Pontificia Universidad Católica y en el Fondap de Biomedicina, se encuentra trabajando en el tema.
Con más de 150 millones de pacientes en el mundo, hoy se hace más necesario que nunca encontrar y ofrecer tratamientos efectivos contra la diabetes. Esta ha sido una tarea permanente para la medicina en los últimos años, transformándose en una búsqueda que intenta reducir, entre otros, los problemas renales y vasculares que se asocian a la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que el número de diabéticos subirá a más del doble durante los próximos 25 años: de 140 millones a 300 millones. Esta alza tendría sus causas -además del factor hereditario- en la obesidad y vida sedentaria. Chile no está ajeno a este problema, y hoy se calcula que entre el 5 y el 10% de la población es diabética.
Este panorama ha impulsado a muchos científicos a seguir líneas de investigación que se dirigen a conocer los mecanismos que provocan la enfermedad, y cómo estos se relacionan con una serie de enfermedades que se asocian a la diabetes. Entre ellos está Victoria Velarde, bioquímico y doctora en Ciencias Fisiológicas, quien forma parte del Departamento de Fisiología y del Centro Fondap-Biomedicina de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Católica.
La línea de investigación de la doctora Velarde se ha centrado en dos temas, "tratamos de entender por qué entre los enfermos de diabetes hay más casos de nefropatía diabética (daño renal) y macroangiopatía (arteriosclerosis). Se ha detectado que el sistema Calicreina-Cininas, que actúa en el riñón y vasos sanguíneos, puede tener incidencia en la aparición de estas patologías".
La doctora Velarde explica que el sistema Calicreina-Cininas en condiciones normales puede regular la presión arterial, bajando sus niveles, pero al presentarse la diabetes cambia su efecto, y en particular el de una de las hormonas que produce, pues el aumento en su concentración afectaría directamente a las células del músculo liso vascular y a las células mesangiales del glomérulo renal.
La doctora Victoria Velarde apunta su trabajo a buscar la manera de disminuir la incidencia de problemas renales o cardiovasculares entre los enfermos de diabetes. Se ha comprobado que ambos tipos de células tienen propiedades que son similares, entonces ante ciertos estímulos se comportan en forma parecida. Al aumentar la acción del sistema Calicreina-Cinina, apunta la investigadora, se da una proliferación acelerada de las células del músculo liso vascular, o de las células mesangiales, y además aumenta la síntesis de proteínas de matriz extracelular. La combinación de ambas características termina causando el engrosamiento de la pared arterial, lo que finalmente provoca la arteriosclerosis, engrosando la membrana basal en los capilares y ocupando el espacio del glomérulo en el caso de la glomerulosclerosis, impidiendo que la sangre se filtre adecuadamente, y provocando finalmente el daño renal.
Ciertos aspectos asociados a este sistema se revierten hasta cierto punto utilizando inhibidores del sistema Calicreina-Cininas, y antagonistas del receptor de la proteína Bradicinina en particular. El trabajo de la investigadora apunta a determinar qué pasa en el organismo cuando la Bradicinina está aumentada y de qué manera tiene efecto en la multiplicación del número de células del riñón y de los vasos sanguíneos, además de estudiar su efecto en la secreción de proteínas de matriz.
"Nuestro objetivo es comprender cómo actúa el sistema en un individuo enfermo, ya que con ese conocimiento podríamos bloquear parte de los mensajes que la Bradicinina transmite a la célula para inhibir su parte negativa y dejar funcionando aquella parte relacionada con la disminución de la presión arterial", dice la doctora Velarde.
Los efectos de la bradicinina son dañinos para el organismo al perderse el endotelio, es decir la capa interior de células que protegen al vaso sanguíneo, que es la primera que entra en contacto con la sangre. El problema se presenta cuando ya sea por efecto de la diabetes, o de otros daños que se pueden producir en las arterias o en las venas, estos vasos se quedan sin protección y estas sustancias entran en contacto directo con la musculatura lisa.
"No soy tan optimista como para pensar que vamos a revertir los efectos de la diabetes, pero por lo menos podemos hacer más lenta la progresión de las enfermedades asociadas que sufren los diabéticos".En esta etapa de la investigación el equipo de la doctora Velarde está haciendo estudios básicamente in vitro, y algunos incipientes trabajos in vivo, pero en una siguiente etapa del proyecto se evaluará el efecto que tienen, por ejemplo, los antioxidantes que pueden proteger el endotelio en animales complejos. Aunque Velarde reconoce que todavía se está en una etapa muy primaria de la investigación, "no soy tan optimista como para pensar que vamos a revertir los efectos de la diabetes, pero por lo menos podemos hacer más lenta la progresión de las enfermedades asociadas que sufren los diabéticos".

Investigación
El interés de la doctora Victoria Velarde por la diabetes se relaciona con haber realizado su post-doctorado en la Universidad Médica de Carolina del Sur, donde existe un grupo muy fuerte en diabetes, que lo convierte en uno de los 10 hospitales más importantes en el estudio de la enfermedad. "Esta condición -señala la doctora- se da porque la institución está en una zona donde existen muchos diabéticos del tipo II, ya que en el sur de Estados Unidos existe una alta tasa de obesidad, sobre todo de obeso mórbido, y por ello hay una gran preocupación por saber cómo evitar las patologías asociadas a la enfermedad, las que tienen un costo enorme para el país". Velarde agrega que hay que tomar en cuenta que en Chile existe una gran cantidad de niños obesos y la obesidad está claramente relacionada con la diabetes y aunque no todos los obesos llegan a ser diabéticos, sí un gran porcentaje de ellos.
El laboratorio recibe financiamiento a través de un proyecto que Victoria Velarde viene desarrollando desde su regreso a Chile luego de concluir su post-doctorado, también recibe apoyo del Centro Fondap de Biomedicina, con quienes está enfocando el problema en conjunto, de manera de aprovechar el conocimiento de los distintos miembros del grupo, dentro de sus áreas respectivas, para de alguna forma entender el problema de la proliferación.
"En una primera etapa hemos compartido equipos, técnicas y recursos humanos, y ahora ya estamos empezando a analizar ideas de interés común, por ejemplo, de qué forma la Bradicinina podría estar alterando los proteoglicanes o las proteínas de matriz, que se relaciona con la investigación del Dr. Enrique Brandan, o de qué manera la Bradicinina podría interactuar con los receptores intracelulares PPAR, que se relaciona con la investigación del Dr. Miguel Bronfman, y es un tema de mucho interés para el tratamiento de la diabetes porque los agonistas de los receptores PPAR-g tienen acciones hipoglicemiantes, que disminuyen la glucosa en la sangre, por un aumento en su captación por la célula, efecto que también se observa con la Bradicinina".
La Dra. Velarde explica que el Fondap se convierte además en una instancia que no sólo permite una mayor interacción entre sus miembros, sino que además abre la posibilidades de tener interacciones con otras instituciones, como la Escuela de Medicina, que es donde se ven los casos "reales" de las patologías que se están investigando. "Es de gran ayuda, no sólo porque es posible usar nuevas técnicas en la investigación, sino que además se proponen nuevas ideas, se analizan y se define cuáles son las más relevantes para explorar, aspecto muy valioso a la hora de avanzar en nuestros trabajos".
El ejercicio previene la diabetes
Un trabajo publicado en el "American Journal of Epidemiology" concluye que cuanto más ejercicio practique un individuo menor es el riesgo de que desarrolle diabetes tipo 2, independientemente de su peso corporal.

Los autores, de la Universidad de Pittsburgh (Estados Unidos) examinaron datos de 1.728 indios Pima no diabéticos durante una media de 6 años, interrogándolos sobre su práctica de ejercicio físico, consideran como tal cualquier actividad recreativa o relacionada con el trabajo que suponga un gasto de energía superior a lo normal en la vida cotidiana.

Los resultados muestran que cuando más ejercicio se hace menos son las probabilidades de desarrollar la diabetes, y esto también es válido para las personas obesas.  28/10/2003
Consecuencias de la Diabetes
Pero al margen de las células madre, la federación de afectados tiene otras reivindicaciones como la inclusión dentro de la Seguridad Social de la especialidad de Podología para prevenir las enfermedades de extremidades inferiores que sufren los diabéticos y que en muchas ocasiones favorecen la amputación.

Los diabéticos solicitan asimismo ampliar la prestación protésico-dental para estos enfermos así como intensificar el apoyo psicológico a los padres con niños afectados de diabetes. Asimismo, este colectivo reivindica a Sanidad la creación de un censo de diabéticos ya que en la actualidad, apunta, el único método para contabilizar a estos enfermos son estimaciones a partir de recetas. La Federación de Diabéticos calcula que en España hay entre 2,5 y 3 millones de diabéticos. 14/11/2002


Una de las peores complicaciones que tienen los diabéticos, las úlceras difíciles de curar que con frecuencia surgen en las extremidades inferiores, ahora se puede encarar con mayor optimismo.
De acuerdo con un trabajo publicado en el último número de la revista The Lancet, el tratamiento con el factor estimulante de las colonias de granulocitos (G-CSF) tiene un efecto beneficioso en los pacientes diabéticos con ulceraciones tórpidas (de evolución lenta) en los pies o en las piernas.
Expertos del Centro de Diabetes del Kings College Hospital de Londres han probado que la terapia con G-CSF ayuda a combatir la infección que dificulta la curación de las ulteraciones de las extremidades inferiores de los que tienen alterado el metabolismo del azúcar.
El estudio evaluó a 40 diabéticos con úlceras en las piernas y en los pies, que habían ingresado en la sala que tiene el Centro de Tratamiento de Diabéticos del Kings College Hospital para problemas ulcerosos. A todos se les trató con antibióticos para los gérmenes que infectaban sus úlceras.
Todos tuvieron un estricto control de la diabetes, con su glucosa controlada gracias a la insulina. A la mitad de ellos se le administró G-CSF por vía intravenosa, mientras la otra mitad recibía un producto placebo. Después de siete días de tratamiento, los datos clínicos de uno y otro grupo fueron estadísticamente diferentes.
Los pacientes que habían recibido G-CSF tuvieron una curación más rápida, una menor estancia hospitalaria, una menor necesidad de tratamiento antibiótico y menos intervenciones quirúrgicas (incluidas amputaciones por gangrena) que los diabéticos que habían recibido placebo. Los especialistas concluyen que, aunque el estudio se ha realizado en un número discreto de pacientes, los resultados son muy prometedores y deben alentar a seguir realizando ensayos clínicos en los que se involucre a un mayor número de enfermos. Los expertos explican la bondad del G-CSF en el tratamiento de las úlceras diabéticas por los trastornos que sufren en la inmunidad los enfermos que necesitan insulina.
El papel de los granulocitos
Una de las razones de la alteración de la inmunidad de los diabéticos es el mal funcionamiento de los granulocitos. Este tipo de leucocitos es imprescindible para controlar una infección. Los granulocitos de los diabéticos hacen mal su trabajo porque los trastornos en el metabolismo de los hidratos de carbono anulan en buena parte la capacidad bioquímica de estas células para destruir a los microorganismos. El G-CSF es un producto común ya en el tratamiento de enfermos cancerosos y en los trasplantes de médula ósea. Por un lado, es capaz de acelerar la producción de granulocitos en la médula y, por otro, de restablecer la función perdida de estas células.
Es un medicamento muy caro pero que al final ahorra costes. En el caso de que se certificara su eficacia frente a las úlceras diabéticas, se habría dado un paso muy importante contra una de las más frecuentes y dramáticas complicaciones que tiene la diabetes.
 

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya