Diagnóstico por imagen

Ing. Edgardo Bonfils

La medicina necesita guiarse por los síntomas y signos que presenta el cuerpo del paciente a fin de determinar el tipo de patología con la que se enfrenta. Muchos de esos signos pueden apreciarse con los sentidos: olfato, detectando olores particulares; tacto, mediante la palpación de diversas partes del cuerpo; oído, mediante la auscultación de la cavidad torácica o abdominal y vista, tal vez el más importante de todos ya que sus mensajes están compuestos por datos de color, forma y movimiento.

Con el avance de la tecnología aplicada a la medicina, muchos de esos mensajes se han podido interpretar a través de aparatos cada vez más complejos, los cuales brindan al profesional un creciente universo de información para realizar su diagnóstico. Con la aplicación de la informática a los métodos de diagnóstico por imágenes esos recursos adquieren la posibilidad de refinarse, almacenarse, procesarse e incluso compartirse con otros usuarios desde los bancos de datos.

Los actuales métodos de diagnóstico y técnicas de asistencia terapéutica son capaces de obtener imágenes de altísima calidad de zonas del cuerpo que serían inaccesibles sin invasión del organismo: radiación, ultrasonido, resonancia magnética y captación de señales de video a través de fibra óptica son sólo algunas de las posibilidades con las que podemos contar.

Luego de siglos en que sólo actuaba la simple mirada del galeno, los Rayos X fueron la primera tecnología aplicada al diagnóstico por imágenes, y los pioneros entre los métodos que hoy nos permiten observar el organismo por dentro. Esta centenaria invención del físico Wilhelm Roentgen fue tan revolucionaria en su momento que permitió definir diagnósticos más precisos para realizar tratamientos más exitosos. Esta técnica logra mostrar las estructuras internas del cuerpo al graficarlas en una placa sobre la cual impacta la radiación luego de traspasar al paciente. Los tejidos más densos como las estructuras óseas impiden el paso de la radiación, razón por la cual se observan de color blanco al revelar la placa. Aquellos más blandos, como los músculos por ejemplo, se ven en escala de grises.

Es necesario aclarar que la radiación no está exenta de efectos nocivos para el organismo, tanto de los pacientes como de los técnicos. Por ello es necesario cumplir estrictamente con ciertas medidas de precaución.

El ultrasonido comenzó utilizándose para seguridad de los navíos (1), pero como muchos de los adelantos en la industria, las comunicaciones e incluso la actividad bélica, luego pudo brindar sus servicios a la salud humana.

El mismo principio del rebote del sonido permite detectar en el cuerpo lo que los técnicos llaman interfaces, es decir, los cambios en las estructuras corporales. El eco provocado por la emisión de un sonido permite reconstruir esas estructuras en unas imágenes que pueden develar la clave del diagnóstico.

La técnica simplemente explicada consiste en emitir un pulso ultrasónico que, al propagarse por el organismo choca contra las paredes de los diferentes órganos. El aparato capta el eco, midiendo con una gran exactitud la distancia a la cual se encuentran las diferentes estructuras. Contando con varios ecos distintos podemos detectar distintas interfaces, las cuales son traducidas por un Transductor para armar la imagen que luego podremos observar. Nuevamente, la diferencia de densidad de las distintas estructuras se revelan en la imagen con diferentes tonalidades.

El proceso de esa traducción es técnicamente muy complejo para explicarlo en este artículo, pero lo que nos interesa es que la imagen obtenida es verdaderamente muy fiel al original.

Existen en la actualidad técnicas que permiten imágenes en colores y tres dimensiones. La potencia a la que se usa el ultrasonido es tan baja que resulta inocua tanto para el paciente, incluido un feto en formación, como para el personal de salud. Para una pareja que espera su bebé, la imagen que les devuelve el ecógrafo puede convertirse en el primer retrato del niño que crece en el útero. En efecto, la utilidad más

A pesar de que la conocemos ligada a la ginecología, la ecografía se usa en muchos otros campos médicos. En cardiología adquiere gran relevancia, no sólo por su precisión sino también por su inocuidad. El ecocardiograma es hoy uno de los tests cardiológicos más usados. Pero aun hay más...

Usted seguramente ha escuchado hablar del eco-Doppler, o incluso ha sido sometido a uno. Realizado con el mismo aparato que se usa para las ecografías tradicionales, este estudio permite observar el flujo sanguíneo. El sistema está diseñado para que el cardiólogo reconozca el sentido de la circulación registrándolo en diferentes colores (2). La intensidad en que se presentan los tonos indican al profesional la velocidad a la cual circula el fluido. De esta manera, el eco-Doppler permite descubrir las anomalías en el flujo/reflujo sanguíneo sin invasión con un alto nivel de seguridad tanto para el paciente como para el técnico.

La aplicación de la informática a estas técnicas confiere inmensos beneficios, como el de poder grabar digitalmente la información obtenida, procesarla con un ordenador, archivarla, etc. Si Ud. comienza a asombrase de las posibilidades de los distintos métodos de diagnóstico por imágenes, no podrá perderse la segunda parte de este artículo, en la cual abordaremos técnicas aun más sorprendentes.

Notas:
(1) Se refiere al sonar, instrumento que usa el rebote del sonido sobre el lecho de ríos y mares para dirigir la navegación.
(2) En color rojo el flujo sanguíneo que se aleja y en color azul el que se acerca.

Un mapa del cuerpo. En la primera parte de este artículo rescatamos una técnica que fue pionera en el campo del diagnóstico por imágenes, y que aun hoy presta servicios esenciales: los rayos X. Este sistema no sólo produce las conocidas imágenes de las placas radiográficas, sino que posibilita otro método de vital importancia en la medicina actual. La Angiografía usa los rayos X produciendo imágenes en movimiento utilizando un sensor que convierte estos rayos en luz. Una videocámara los registra y muestra al profesional el interior del cuerpo del paciente en tiempo real.

Uno de sus usos más importantes es el diagnóstico y abordaje de la estenosis. Esta alteración vascular consiste en el taponamiento de una o más arterias, producido por la placa de ateroma, es decir, acumulación de colesterol (grasa) circulante por la sangre. Se inyecta en el sistema circulatorio un líquido de contraste que se comporta como opaco a la radiación. De esta manera, se pueden ver claramente los vasos sanguíneos en una pantalla, determinando la manera en como se desplaza la sangre por las arterias. Un angiógrafo digital permite además transformar esas imágenes en información electrónica para ser archivada desde la computadora para su procesamiento en pos de mejorar el diagnóstico.

Angioplastia. La angiografía se transforma así en una ayuda irreemplazable para abordar una arteria tapada (estenosis), y así reabrir la luz del vaso. Al ser inyectado con líquido de contraste, el sistema circulatorio se dibuja en la pantalla a la manera de un mapa hídrico: pequeños ríos fluyen impulsados por la bomba del corazón, y el médico puede descubrir en qué punto ese flujo está obstruido. Una vez localizada la estrechez se coloca en la arteria un catéter provisto de un balón en su extremo. Éste se ubica exactamente en el punto de la estenosis, se infla el balón, y se restablece la luz del vaso al hacer que la placa de ateroma ceda contra la pared arterial. El sistema de imagen por contraste de los rayos X ha permitido a los especialistas ver todo el proceso y ubicar sus instrumentos en el lugar exacto.

La angioplastia se completa generalmente con la colocación de una pequeña malla de metal flexible llamada stent. Éste se comporta como un entubamiento artificial, y es colocado gracias al mismo catéter, que al inflar su balón lo ubica en la zona reparada para asegurar la pared de la arteria. Esto hace más duradero el efecto del restablecimiento de la luz arterial.

Técnicas laparoscópicas y endoscópicas. El desarrollo de la imagen electrónica de la TV ha sido ampliamente usado en el campo de la medicina, y uno de sus usos más importantes es la Laparoscopía. Se practican al cuerpo del paciente unos pequeños orificios por los cuales accede el instrumental quirúrgico, sin necesidad de grandes incisiones. Unos tubos, en número de dos o tres, llevan al campo quirúrgico además del instrumental, un sistema de iluminación por fibra óptica. Una cámara de video instalada en el quirófano capta información transportada por la fibra y la transforma en imagen de video. Un monitor muestra al cirujano el campo operatorio. Mediante unos controles, él maneja los instrumentos que portan los tubos. Los comandos le permiten cortar tejidos, suturarlos, extraer pequeñas muestras, cauterizar vasos, etc.

La técnica laparoscópica es mucho menos invasiva que la cirugía tradicional, y por lo tanto tiene menores riesgos de infección durante y después de la intervención, con un postoperatorio más confortable para el paciente.

La Endoscopía, por su parte, consiste en ingresar instrumentos visuales similares pero esta vez sin hacer incisiones, sino usando una vía natural, como la oral, la anal, etc. Las imágenes que aporta a los especialistas pueden ser decisivas para el diagnóstico de enfermedades frecuentes como las úlceras, o menos comunes, como la colitis ulcerosa.

Imágenes precisas. Otra vez recurrimos a los rayos X, esta vez para aplicarlos a un método llamado Tomagrafía Axial computarizada (TAC). El tomógrafo emite un fino haz que es detectado por un sensor del otro lado del cuerpo. La proyección se hace en varios planos, o capas y no en una sola línea o plano, como la radiografía, es decir se hace en forma circular en un corte determinado del cuerpo, a la manera de "rodajas".

De esa forma el médico puede obtener varias diferentes imágenes transversales, muy precisas. Al ser atravesado el cuerpo por la radiación, se mide la densidad de los tejidos y esa información es procesada por el ordenador y devuelta en imágenes. La radiación emitida tiene, vale la pena advertirlo, algún grado de nocividad para el organismo tanto del paciente como de los técnicos.

La Resonancia Magnética produce también imágenes muy precisas, y si bien a ojos de un inexperto pueden resultar muy similares a las del tomógrafo, el método utilizado es absolutamente diferente. El equipo emite una señal de radiofrecuencia que altera por un instante el modo normal como los átomos del cuerpo están moviéndose o vibrando. Al volver a ordenarse, éstos emiten a su vez una onda de radio que es captada por el equipo y transformada en imágenes para el diagnóstico de diversas alteraciones, que pueden ir desde isquemias cerebrales hasta tumores. Además de su mayor precisión, la Resonancia Magnética supera a la TAC en su carácter totalmente inocuo.

 

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya