Aeróbicos y la fibromialgia

"...Me duele todo..."

Te duele todo el cuerpo. Te sientes cansado y dolorido y no sabes por qué. Tu familia no te entiende y te toma por hipocondríaco... Pero tú sabes que algo te ocurre. No te preocupes, no te está volviendo loco. Puedes estar padeciendo una fibromialgia.

Desde hace algún tiempo no te encuentras bien. Acudes a tu médico, pero todas las radiografías, análisis y exploraciones que te hace son normales. Tú sigues sintiendo dolor y tu familia duda que sea cierto. ¿Te estás volviendo un paranoico?, ¿lleva razón la gente al decir que sólo quieres llamar la atención?

Si los síntomas persisten y las pruebas que te han realizado para descartar cualquier otra enfermedad han dado negativas, probablemente estés sufriendo una fibromialgia. Una enfermedad crónica de difícil detección, que se manifiesta con dolor en múltiples localizaciones del cuerpo y un cansancio generalizado.

Pero no eres el único, la fibromialgia la padece entre el 1% y el 3% de la población, siendo mas frecuente entre mujeres de edad media.

¿Por qué se produce?

La fibromialgia es una enfermedad que ha sido recientemente reconocida por la Organización Mundial de la Salud, por eso todavía no se sabe mucho de ella.

Han aparecido casos de fibromialgia después de procesos físicos (infección, artritis, alteraciones en el sistema inmunológico, alteraciones en los mecanismos protectores del dolor...), o psicológicos (ansiedad, depresión, estrés...).

Aunque estos agentes no desencadenan la enfermedad, sí que pueden despertarla en personas que ya tienen ciertas anomalías ocultas.

Síntomas

El síntoma más importante de la fibromialgia es el dolor generalizado. La expresión que define la fibromialgia es "me duele todo". Pero además se presentan otros síntomas más localizados:

1. Dolor en cuello, hombro y columna vertebral.
2. Espasmos musculares.
3. Rigidez, sobre todo al levantarse por las mañanas.
4. Sensación de hinchazón en manos y pies.
5. Hormigueos que afectan sobre todo a las manos.
6. Cansancio.
7. Sueño de mala calidad.
8. Ansiedad.
9. Depresión.
10. Jaquecas.
11. Dolores más intensos en la menstruación.
12. Colon irritable.
13. Sequedad en la boca.
14. Trastornos de la circulación en las manos y los pies...

Tratamiento

En la actualidad no existe ningún tratamiento eficaz contra esta enfermedad. Simplemente es muy aconsejable la detección precoz de la patología para aplicar tratamientos localizados y así mejorar la calidad de vida.

Por ello, una vez que te han diagnosticado la enfermedad, el especialista deberá: corregir tu estilo de vida para evitar los factores agravantes; aplicar tratamiento psicológico si hay alteraciones psíquicas asociadas a la enfermedad; promover el ejercicio físico para que no se atrofien los músculos; infiltraciones y masajes, en el caso de dolores musculares y reumatoides; inyecciones locales en los puntos dolorosos; uso de analgésicos y otros medicamentos para aumentar la tolerancia al dolor; en caso de obesidad, pérdida de peso para no sobrecargar el cuerpo; promover la actitud positiva ante la vida...

En un futuro es posible que se encuentre un tratamiento general para esta enfermedad ya que las investigaciones están progresando con rapidez.

El ejercicio: una buena terapia

El ejercicio se convierte en el complemento perfecto para mejorar la calidad de vida de un enfermo de fibromialgia. Aunque en un principio puede resultar un poco doloroso, no hay que rendirse, ya que si cada vez se hacen menos esfuerzos la masa muscular se empobrece y se reduce la capacidad de movilidad.

Hay que comenzar poco a poco: pasear o nadar en una piscina climatizada puede ser un buen comienzo. También se pueden hacer ejercicios localizados en casa.

 

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Aeróbicos son eficaces en tratamiento de la fibromialgia

NUEVA YORK

Un nuevo estudio demostró que el ejercicio aeróbico puede aliviar el dolor en los pacientes con fibromialgia.

La fibromialgia es un trastorno caracterizado por dolor muscular y articular generalizado, así como por puntos de “sensibles” que por lo general se encuentran en el cuello, la columna vertebral, las caderas y los hombros. Otros síntomas incluyen trastornos del sueño y fatiga, depresión y síndrome del intestino irritable.

Se calcula que el trastorno afecta de un dos a un cuatro por ciento de la población, pero se observa con más frecuencia en las mujeres en edad fértil.

En el presente estudio, Selwyn C. M. Richards, de Poole Hospital NHS Trust y David L. Scott, del Hospital del Colegio King, de Londres, asignaron aleatoriamente a 136 pacientes con fibromialgia a un programa de ejercicio aeróbico o a un ejercicio de relajación y flexibilidad. Los investigadores informaron de sus hallazgos en la edición del 27 de julio del British Medical Journal.

Los investigadores evaluaron el número de puntos sensibles de los participantes del estudio y otros síntomas, y les pidieron que evaluaran su propio progreso.

A los tres meses, 24 de los 69 pacientes en el grupo del ejercicio aeróbico se autocalificaron como “mejor o mucho mejor”, comparado con 12 de los 67 pacientes en el grupo de relajación y flexibilidad, hallaron Richards y Scott.

Después de un año, los beneficios del programa de ejercicio se mantuvieron para 26 de los pacientes en el grupo de ejercicio aeróbico y para 15 de los pacientes en el grupo de referencia.

Comparado con los pacientes del grupo de referencia, los del grupo de ejercicio aeróbico presentaron unas disminuciones mayores del número de puntos sensibles y de las puntuaciones en los cuestionarios que determinaban los síntomas de fibromialgia, indicaron los investigadores.

Basados en el número de puntos sensibles, sólo 75 pacientes de ambos grupos cumplieron los criterios para la fibromialgia después de un año. Entre estos pacientes, menos se encontraban en el grupo del ejercicio aeróbico, 31, que en el grupo de referencia, 44.

Richards y Scott concluyeron que “prescribir ejercicio aeróbico gradual es un tratamiento sencillo, barato, eficaz y potencialmente disponible de forma generalizada para la fibromialgia”.

El mayor inconveniente del programa, añadieron, fue la conformidad, ya que sólo 72 participantes del estudio asistieron a un tercio de las clases. “Las estrategias futuras para aumentar la eficacia del ejercicio como intervención deberán enfrentarse al tema de la conformidad”, añadieron Richards y Scott.

 

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