Éxito en el tratamiento del mesotelioma

Según los expertos, el mejor tratamiento del mesotelioma es el que combina la cirugía con quimiohipertermia intraperitoneal. Si bien este esquema de tratamiento es muy agresivo, los resultados de las experiencias muestran que a los 4años de haber sido intervenidos y sometidos a la terapia, los pacientes presentan una sobrevida del 67%. Y lo que es más sorprendente, un 61% de ellos no presentan rastros de la enfermedad. Estos resultados están muy por encima de la expectativa de sobrevida y curación que presentaban las antiguas estrategias contra el tumor.

La intervención quirúrgica puede llevar entre 14 y 16 horas, y es de una complejidad importante. Según el especialista Marcello Deraco, del Instituto de Tumores de Milán (Italia), la peritonectomia puede hacerse sacando totalmente el tumor o dejando un mínimo residuo que puede ser atacado luego con la quimiohipertermia intraperitoneal. El objetivo de esta última es eliminar eventuales células tumorales libres en el abdomen. Esta especial modalidad de la quimioterapia ofrece la posibilidad de aprovechar el doble efecto de la alta temperatura. Por un lado, el calor es de por sí activo contra las células neoplásicas, y favorece el ingreso a las células de ciertos fármacos y su actividad anticancerosa. Por otro, permite usar las drogas oncológicas en dosis muy superiores a las que se suministran por la vía endovenosa, y minimizando los efectos indeseables.

La pleura es una membrana que reviste por dentro al tórax y a todos los órganos que se encuentran en su interior. Está constituida por dos hojas, la pleura parietal en contacto con la parrilla costal y, la pleura visceral en contacto con los órganos del tórax.

Cuadro clínico

En la mayoría de los casos la detección de estos tumores es tardía y se encuentra en fases avanzadas como consecuencia de las escasas y poco específicas manifestaciones clínicas. Por esta razón su pronóstico no es muy alentador.

      El asbesto es una sustancia frecuentemente relacionada, la cual luego de muchos años de exposición desencadena una transformación anormal de la células pleurales.
    
En la forma benigna, aproximadamente la mitad de las personas no presenta manifestaciones clínicas en el momento de realizado el diagnóstico, siendo un hallazgo casual al realizar estudios por otras razones. Las manifestaciones más comunes son la tos seca, la pérdida progresiva de peso y el cansancio.

Muchas personas refieren una sensación de peso en el lugar del tórax donde se localiza el tumor.

La inspiración profunda provoca dolor, el cual aumenta al acostarse.

En algunos casos, el tumor produce diversas sustancias similares a algunas hormonas del organismo, lo que origina diversas alteraciones metabólicas, dolores en las extremidades, y episodios de disminución de los niveles de glucosa en sangre por la producción de una sustancia muy similar a la insulina.

La forma maligna afecta a personas alrededor de la sexta década de la vida, asociada a un deterioro progresivo del estado general.

Tratamiento

En los tumores benignos, de tamaño pequeño y localizados, la cirugía es la terapéutica de elección, con un índice de curación alto, alcanzando el 80% de curaciones a los 5 años.

Cuando se trata de tumores malignos, difusos, detectados tardíamente, sólo se adoptan medidas paliativas.

La radioterapia y la quimioterapia se han utilizado también, ya que se ha demostrado que la combinación de todas estas opciones terapéuticas mejoran la calidad de vida de estas personas, aunque no sucede lo mismo con la sobrevida.

A pesar de los avances en cuanto al tratamiento de mesotelioma maligno, la mayoría de las personas con esta patología fallece antes del año de realizado su diagnóstico.

Con la denominación de mesotelioma, se conocen a los tumores primitivos originados en la pleura. Estos tumores también pueden originarse en otras membranas del organismo como el peritoneo o el pericardio, pero la pleura constituye el 95% de todas las localizaciones.

Entre las posibles causas, el asbesto es una sustancia muy relacionada como factor ambiental desencadenante. Esta sustancia provoca una reacción inflamatoria crónica tanto en la pleura como en los pulmones, a partir de la cual las células pueden sufrir transformaciones anormales las que posteriormente formarán el mesotelioma. Las transformaciones aparecen luego de 20 a 30 años de exposición directa (mineros) o indirecta (personas que viven en zonas fabriles).

Pueden distinguirse una forma benigna, localizada, que aparece alrededor de los 50 años de edad, y otra forma maligna, generalmente difusa, cuya edad de presentación es alrededor de los 55 años. En ambos casos se observa un leve predominio en las mujeres.

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya

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