Próstata, su detección

Urólogo de cabecera


Es mucho lo que se avanzó en la curación del cáncer de próstata y la clave es detectar células malignas en la glándula prostática cuando aún el individuo no tiene ningún otro signo de enfermedad. Con un simple análisis de sangre y una visita al urólogo al año, puede tomarse la enfermedad en la etapa curativa.
La Sociedad Argentina de Urología y la Federación Argentina de Urología oficializaron un Consenso sobre diagnóstico y tratamiento de cáncer de próstata en el último Congreso Argentino de Urología - realizado en Buenos Aires en octubre de 2003 -. Avalado por la Cátedra de Urología de la Universidad de Buenos Aires, cuyo titular es el Doctor Osvaldo Mazza, el documento tiene el objetivo de promover que los hombres mayores de 50 años se controlen, y unificar criterios para el diagnóstico y tratamiento de quienes ya padecen esta enfermedad.
"Con diagnóstico temprano, el 70 % de los pacientes se cura. El otro 30 % tiene células cancerígenas por fuera de la próstata que requerirán otras terapéuticas a futuro. Y es que la medicina todavía no puede detectar si hay células que salieron de la glándula. Pero, sí hay indicios para saber qué pacientes son más curables. Si el grado tumoral es bajo (entre 5 y 7), hay más chances de curación.; y por arriba de 8 y 9 es muy probable que el cáncer reincida en otro lugar del cuerpo", afirma Mazza.


Curar a tiempo


Lo que está fuera de discusión es que al cáncer hay que ganarle de mano y los hombres deben incorporar la cultura de la prevención es decir controlarse. Para ello, los especialistas indican que todo varón debe realizar un control urológico anual:
. a partir de los 40 años, si tiene antecedentes de cáncer de próstata en su ascendencia paterna (padre, abuelo, tíos o hermanos) porque está en riesgo genético de padecerlo.
. a partir de los 50 años, si no tiene antecedentes familiares.


La historia del cáncer de próstata cambió radicalmente cuando en los años 80 se descubre que una proteína, una enzima, que compone el semen humano, llamada Antígeno Prostático Específico (PSA, es la sigla en inglés) se vuelca también a la sangre y predice enfermedades prostáticas. O sea, todos los varones tienen una cantidad de PSA en sangre que, cuando aumenta en forma significativa, indica alguna de estas tres patologías: cáncer, prostatitis (inflamación de la glándula), o una hiperplasia prostática benigna (el crecimiento benigno de la glándula).
Gracias al estudio del PSA, es que el cáncer puede detectarse cuando aún no da síntomas. Pero con este sólo análisis de laboratorio, no alcanza.
En el control anual incluye el PSA y el examen digital prostático que revela pequeños nódulos incipientes. "Ambos estudios se complementan. El tacto permite examinar en forma rápida y precisa la porción de la próstata (el lóbulo posterior) donde en el 80 % de los casos se genera el tumor, que está separada por una delgada capa de mucosa del recto. Y además hay una baja porción de casos que desarrollan cáncer sin dar cifras elevadas en PSA", aclara Mazza.


Biopsia


Cuando un paciente entra en una franja de sospecha, el diagnóstico avanza con una biopsia prostática ecodirigida. "La ecografía sirve para determinar o para ver, en qué cuadrante de la glándula se va a tomar la biopsia aunque solo en el 20% de las próstatas sospechosas de tumor, la ecografía prostática transrrectal da una imagen orientadora. En el 80% restante, la imagen ecográfica se ve normal", explica Mazza.
Una vez tomada la muestra, la biopsia, por lo general, da resultado positivo sólo en el 30 % de los casos. El 70 % restante, es decir, quienes obtuvieron un resultado negativo de biopsia, igualmente deben seguir controlándose semestralmente (PSA y tacto rectal, más biopsia llegado el caso) porque pueden positivarse a lo largo de los años.
Con un resultado positivo de biopsia, el paciente debe tratarse y el diagnóstico se completa con una tomografía axial computada (TAC) de la zona y un centellograma óseo total. En esta instancia el impacto es otro. "El diagnóstico temprano ocasiona trastornos en el paciente porque clínicamente está sano, se siente bien, no percibe su enfermedad y recibe el impacto de decidir qué tratamiento seguir", enfatiza Mazza.


Tratamiento


Con el diagnóstico completo, las posibilidades terapéuticas son varias:
1. Extirpar por completo la glándula prostática.
2. Realizar terapia radiante por exposición externa o radiación interna (colocación de semillas radioactivas dentro de la glándula). Y también se pueden combinar ambas.
3. Expectación, es decir esperar, no realizar ningún procedimiento (cirugía, rayos) e ir controlando la evolución del tumor. Se afirma que estos tumores son indolentes y que en un porcentaje de personas no progresan. "La dificultad - señala el especialista - es que no se puede establecer quiénes y cuándo desarrollan el cáncer y si, llegado el momento, ya es tarde para lograr la cura mediante cirugía o radioterapia".
El tratamiento se decide junto con el paciente. Por ejemplo, un hombre con biopsias que indican células de baja malignidad, tiene un tumor en grados de desarrollo diferente, que otro con células de alta malignidad. También se evalúa el estado general, la edad y la expectativa de vida, entre otras variables.
Después del tratamiento, el seguimiento es un control semestral de PSA y tacto rectal durante diez años.


Reincidencia


Mazza explica que en el 30% de los pacientes, "el tumor reincide en algún lugar del cuerpo y esto indica una segunda instancia terapéutica con medicamentos que bloquean o inhiben a los andrógenos (la hormona masculina). Porque en el 80 % de casos, el tumor sólo crece y se reproduce si tiene andrógenos. Este bloqueo se logra mediante dos vías: o se frena la producción o se impide la entrada de la hormona al tumor".
"Según el cuadro, se usa una u otra opción. O se realiza un tratamiento llamado 'bloqueo intermitente'donde se medica entre seis y diez meses y cuando el PSA baja y se pierde evidencia de tumor, se suspende el tratamiento durante un año. Cuando aparece el antígeno en sangre, vuelve a darse el tratamiento. Así durante años. Esto evita los efectos secundarios (sobre la actividad sexual, fuerza física, masa muscular). Aunque todos estos trastornos también se van evaluando y solucionando con tratamientos específicos".

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya