PROSTATITIS

Definición.

 

La glándula prostática está compuesta por músculo liso y tejido glandular. Se ubica por debajo de la vejiga y rodea la parte superior de la uretra. Su diámetro normal es de 3,5 á 4 centímetros, pudiendo variar por diversas patologías, como la hipertrofia benigna. La próstata es la encargada de secretar un fluido alcalino hacia la uretra durante la excitación sexual, con el objetivo de preceder y acompañar al esperma que será eyaculado en la vagina, cuyo medio ácido podría destruir los espermatozoides.

La prostatitis puede definirse como la inflamación de la próstata, la cual puede ser de origen bacteriano, no bacteriano, o tratarse de una prostatodinia. Las prostatitis de origen bacteriano son producidas, generalmente, por la Escherichia Coli. En las personas internadas, pueden encontrarse otras bacterias como las Pseudomonas o Enterococcus. En las prostatitis no bacterianas puede involucrarse a las Chlamydias y los Mycoplasmas.

En la prostatodinia se produce una inflamación de la próstata pero sin infección. Se cree que el estrés, la ansiedad y la depresión, juegan un papel importante como causa de las manifestaciones clínicas que presentan estas personas.

Cuadro clínico.

 

La inflamación de la próstata se presenta con dificultad para orinar, aumento en la frecuencia de las micciones y sensación de urgencia para orinar, pudiendo aparecer dolor o molestias en la región genital, pudiendo irradiarse hacia la región lumbar baja, el recto, la zona inmediatamente por encima del pubis o los genitales externos.

Estos síntomas también suelen acompañarse de fiebre alta, generalmente con escalofríos y alteración del estado general.

La prostatitis crónica consiste en la infección recidivante de la glándula. Sus síntomas son similares a los de la prostatitis aguda, pero puede no presentarse aumento de la temperatura.

Tratamiento

La eficacia del tratamiento de la prostatitis bacteriana, dependerá de la concentración que pueda alcanzar el antibiótico en la secreción del líquido prostático. La ciprofloxacina y la trimetropima-sulfametoxazol, alcanzan concentraciones eficaces administradas por vía oral.

En las no bacterianas, puede utilizarse la eritromicina o claritromicina. La prostatodinia puede tratarse con analgésicos y bloqueantes alfa adrenérgicos, como el prasozin.

En el caso de la prostatitis crónica, el tratamiento puede apoyarse con algunas medidas para aliviar los síntomas, como los masajes y los baños.

Los problemas de la próstata son frecuentes sobre todo en hombres mayores, calculándose que el 20% de la población masculina desarrollará algún problema respecto de esta glándula a lo largo de su vida.

Uno de los más comunes es la hipertrofia benigna de próstata, que consiste en el crecimiento de la glándula por sobre las dimensiones normales, antes mencionadas. Esta alteración presenta algunos síntomas molestos, como urgencia para orinar y dificultad para hacerlo. En algunos casos se deberá recurrir a la cirugía.

Colaboración CL Gonzalo Retamal Moya