Quemador interno de grasa corporal

Científicos descubren ‘quemador’ interno de grasa corporal
Por Maggie Fox

 

WASHINGTON (Reuters) - Un horno interno puede quemar el exceso de calorías y, en teoría, permitir que el rostro permanezca rozagante y el cuerpo delgado, dijeron el jueves varios científicos.

Pero hay un problema: hasta ahora, sólo han hallado el horno o quemador en ratones.

Sin embargo, los investigadores creen que los seres humanos poseen un mecanismo similar y, de ser así, éste puede brindar una vía para desarrollar fármacos dietéticos que funcionen realmente y, además, podría conducir a diversas formas de ayudar a la gente predispuesta genéticamente a la obesidad.

“Todos conocemos a alguien que come poco, pero aumenta de peso, y a quien come mucho y permanece delgado”, dijo durante una entrevista telefónica Bradford Lowell, del Centro Médico Beth Israel Deaconess, en Boston.

“Está claro que cuando uno altera el consumo de alimentos, cambia el gasto de energías. Si un organismo pasa hambre, el gasto de energía disminuye notablemente. Cuando uno hace dieta, este gasto se reduce. Es como una maldición”, explicó.

Pero si se llega a comprender el mecanismo biológico, sería posible una intervención terapéutica.

Hace mucho que los científicos sospechan que en este proceso interviene un grupo de moléculas conocidas como receptores adrenérgicos beta.

“Durante años se ha dicho que el cerebro podría detectar el consumo excesivo de calorías y aumentar el gasto de energía en el tejido periférico. Pero no se han obtenido evidencias directas de la existencia de este proceso y de su importancia”, dijo Lowell.

Su equipo de investigación creó ratones que carecían de los tres receptores adrenérgicos beta conocidos y los bautizaron con el nombre de “ratones sin beta”.

Los científicos alimentaron a la mitad de los ratones con alimento regular y a la otra mitad con una dieta rica en grasa y azúcar. Otro grupo de ratones, normales genéticamente, que sirvió como control, también recibió los dos tipos de dieta.

“Los ratones sin beta que consumieron una dieta regular experimentaron una reducción del índice metabólico y estaban un poco pasados de peso”, escribieron en la revista Science.

RATONES OBESOS

“Los ratones sin beta que comieron una dieta rica en grasa, en contraste, desarrollaron obesidad extrema”, escribieron los científicos.

“Nunca esperé que este efecto fuera tan pronunciado. Me sorprendió”, dijo Lowell, profesor asociado de medicina en la Escuela de Medicina de Harvard.

Los ratones normales engordaron un poco, pero no como los que fueron modificados genéticamente”, añadió.

“Lo sorprendente es que la cantidad de alimentos ingeridos por los dos tipos de ratones que seguían una dieta rica en grasa fue idéntica. Este extraordinario aumento de peso fue el resultado de no haber gastado energías como respuesta a la dieta”, explicó.

Su equipo, que incluye a un experto en grasa corporal de la Universidad de Ancona, en Italia, necesita ahora hallar exactamente cuál es el tejido involucrado en este proceso.

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