Nuestra danza 

OBRA PERMANENTE DEL CLUB DE LEONES DE MAYAGUEZ Y EL DISTRITO 51 OESTE

Puerto Rico


INTRODUCCION:


Este proyecto se inició hace veintitrés años en nuestro Club de Leones de Mayagüez. Con este acto, el Club de Leones de Mayagüez se reafirma en su movimiento pro rescate de la Danza Puertorriqueña, iniciado en nuestro club, por el PGD. Eliezer Caro Martínez.  

El mismo es dedicado a una figura que se haya destacado en la música en Puerto Rico, dándole prioridad a las figuras del Area Oeste.

Confiando que el público asistente, al disfrutar de este festival, se sienta orgulloso de la música tan bella y se motive para quererla más y promoverla y difundirla.

Desde que este Festival Leonístico de la Danza Puertorriqueña se inició se le ha ofrecido libre de costo al público asistente al mismo. Los asistentes no tienen que presentar ninguna evidencia para entrar al teatro.

OBJETTIVOS:

Este Proyecto se encamina a cumplir con varios Objetivos de índole social, cultural y educativo.

1. Conservar, promover y divulgar Nuestra Danza.
2. Estimular el acercamiento de las generaciones mediante conciertos y conocer nuestros máximos  

    exponentes de Nuestra Danza.
3. Promover entre la comunidad la importancia de respaldar nuestro folklore.
4. Reiterar el compromiso de nuestras instituciones en el desarrollo y difusión de nuestra danza.
5. Motivar a los nuevos compositores de danzas a difundir sus composiciones a través de este festival.
6. Mantener una tradición Puertorriqueña querida de todos, nuestra música representativa, como lo es 

    la danza.


NECESIDAD DEL PROYECTO:


En los años cincuenta en Puerto Rico solían reunirse en las Plazas de Recreo de los pueblos de la isla para disfrutar de alegres veladas musicales (retretas). Las personas se reunían una vez en semana alrededor del templete para escuchar danzas y otros géneros  musicales. Estas veladas musicales
unían a la  comunidad en una sola entidad social, donde el joven, y el adulto disfrutaban de tan importante actividad.  Entendemos que en este Festival Leonístico de la Danza Puertorriqueña estamos cumpliendo con ese objetivo de unir la comunidad en una sola entidad social.

EL PROYECTO NUESTRA DANZA:

Propone una colaboración en conjunto entre el Municipio de Mayagüez, La industria Bancaria, Comercial, Financiera y Organizaciones Culturales para poder continuar ofreciendo esta actividad libre de costo al público.

Dicha colaboración conjunta sembraría la semilla para continuar una de nuestras más antiguas tradiciones de pueblo, continuar difundiendo nuestra danza.

La Danza es la máxima expresión de la cultura puertorriqueña. Es la forma musical del Nuevo Mundo que más se asemeja a la música clásica europea por su riqueza melódica y armónica así como por su forma y carácter. Las hay románticas y melancólicas: con frases largas, armonías variadas y tres o más partes claramente definidas. Otras son alegres y festivas: de forma breve y carácter retozón. Algunas juegan entre ambas variantes, pero todas conservan la esencia que caracteriza esa forma musical.

HISTORIA
El origen de la Danza Puertorriqueña no está claramente definido, pero la mayoría de los expertos coinciden en que sus comienzos fueron alrededor de mitad del siglo 19 (cerca del año 1840). Durante el primer tercio del siglo 19 era muy popular en la isla de Puerto Rico la contradanza española
(palabra que algunos alegan es derivada del inglés "country dance"). Era éste una forma de baile muy rígido, un "baile de figuras", en el cual los danzantes tenían que hacer movimientos específicos de acuerdo a las instrucciones de un "bastonero". 

El bastonero era una especie de director que decidía cuantas parejas bailarían cada pieza y la posición o turno de cada persona, asignándole inclusive la pareja. El primer bailarín, quien usualmente era uno de los más expertos, realizaba cuantos movimientos y piruetas complicadas deseaba mientras los demás observaban para después imitarlo en su turno. Se dice que muchos de estos bailes terminaban con grandes discusiones, algunas de las cuales se dilucidaban en el campo del honor, debido a que alguno de los danzantes cambiaba alguno de los movimientos de sus predecesores, los cuales era imperativo seguir fielmente.
El bastonero fue perdiendo popularidad y fue suprimido ya en el 1839, dando comienzo así a algunos cambios.
En la década de 1840 llegaron a Puerto Rico unos jóvenes inmigrantes de Cuba , que trajeron con ellos una nueva modalidad de danza para parejas solas, cuya música tenía más cadencia rítmica de baile. La contradanza española estaba ya perdiendo popularidad, debido a su rigidez, y la nueva música
comenzó a tener arraigo en el país. Esa nueva música era llamada "habanera" (gentilicio de La Habana, capital de Cuba). La habanera se bailaba en parejas de un modo libre y fue del agrado de la juventud de esa época. A principio se utilizaba música cubana, pero más tarde los compositores
puertorriqueños fueron componiendo su propia música en ese estilo pero añadiéndole sus propias variantes y el sabor criollo.
La primera parte, llamada "el paseo", consistía típicamente de 8 compases en tiempo de 2/4, no tenía base rítmica pero servía de introducción tonal. La segunda parte, llamada merengue fue extendida de sus 16 compases originales a 34 ya para 1854 y hasta 130 más adelante, según escritos de Don Braulio Dueño Colón. Otras partes comenzaron a aparecer y la nueva danza fue tomando forma.


Aparentemente, esa danza original era algo vulgar y fue rechazada por la alta sociedad de ese tiempo (pero no así por la juventud), tal vez por el hecho de que al bailarla las parejas estaban muy unidas y podían hablarse calladamente al oído. Esto ocasionó que el gobernador Don Juan de la Pezuela
emitiera su célebre bando de 1849 prohibiéndola, el cual no tuvo éxito en sus propósitos.


Algunos títulos de aquellas primeras danzas nos dan idea de su estilo: La sapa - El rabo del puerco - Ay, yo quiero comer mondongo - El tereque - La charrasca - y otras por el mismo estilo. Se menciona a un compositor de música bailable de apellido Santaella como autor de la mayoría de éstas, de las cuales sólo se conservan dos o tres.
Para 1870 ya está definida una nueva modalidad de la danza puertorriqueña que tiene por centro la ciudad de Ponce y por originador al pianista y compositor sanjuanero Manuel G. Tavárez quien acababa de retornar de sus estudios de piano en el Conservatorio Imperial de Paris. Tavárez estiliza y
depura la danza puertorriqueña vistiéndola de galas románticas e impartiéndole un ademán grácil, propio de la obra de salón francesa. La danza ponceña, quejumbrosa y apasionada, de gran audacia y vuelo sentimental, tiene mucho de la cantilena, y revela la influencia de la ópera italiana. Su espontaneidad contrasta con el corte académico de la danza sanjuanera, que conserva muchos rasgos de la contradanza española, aunque logra una notable evolución en manos de Julián Andino (1845-1926), Casimiro Duchesne (1852-1906), Genaro Aranzamendi (1831-1889), los hermanos Mauricio (n.1842) y Hermógenes Alvarez (+1914), y los hermanos Heraclio (1837-1891) y
Federico (1857-1927) Ramos.

Más adelante Juan Morel Campos, discípulo de Tavárez y el más prolífico compositor de danzas, desarrolló el género al nivel que hoy conocemos. Esta nueva danza evolucionada estaba mayormente inspirada en el amor y la mujer, lo cual se refleja en sus títulos: Margarita, Idilio, De tu lado al paraíso,
Mis Penas, Laura y Georgina (una de las más exquisitas y populares, dedicada por Morel a las bellas hermanas Capó de Ponce), La Sensitiva, así como tantas otras

Nota de Eliezer Caro Martínez