EL LEONISMO, HOY Y MAÑANA

Por: PID Oscar Elejalde Vargas
Perú

Compañeros leones, debemos crecer para sobrevivir. Crecer, porque a medida que nuestros servicios a la comunidad van en aumento, en la misma forma el número de socios debe aumentar. Ninguna organización puede crecer, prosperar y sostener una posición de ascendencia en los asuntos de su comunidad, si no recibe periódicamente el influjo de nueva sangre. Los nuevos socios, traen consigo nuevas ideas, nueva influencia, nuevo entusiasmo y nuevo compañerismo. El club cuyos funcionarios y socios no estén continuamente esforzándose para lograr la renovación e ingreso de nuevos socios, se expone a una paralización eventual, porque una afiliación que permanece estática o que declina es la primera señal de decadencia en el servicio que se rinde a la comunidad o la influencia que se tienen sobre la misma.

Pero, hay algo que debemos preguntarnos y considerar sensatamente antes de tomar cualquier determinación al respecto. ¿Están los nuevos candidatos a socios, lo suficientemente capacitados en el Leonismo? ¿Los hemos informado lo suficiente de nuestras normas, principios y disciplinas? ¿Poseen estos amigos esas condiciones que, aunque no difíciles, son indispensables? Si hemos analizado conscientemente estos puntos y el resultado es positivo, entonces sí, propongámoslos en la seguridad que serán modelos de leones y que podrán darnos a nosotros mismos, sanos ejemplos e ideas de grandes proyecciones para beneficio del club y del Leonismo en general. Pero amigos leones, el deseo de servir, el ánimo de colaborar con la comunidad, es algo innato en determinadas personas y que se puede desarrollar, canalizar, ampliar hasta el máximo, pero siempre contando con una primera siembra, una semilla de germinación espontánea que debe existir en el fondo del individuo. A la falta de este componente intrínseco, es que atribuyo el fracaso de muchas personas como leones. Son muchos los que ingresan al Leonismo sin estar suficientemente preparados para ello, sin haber tenido un padrino que les haya explicado detalladamente lo que es y significa ser León, los sacrificios que exige y los fines que persigue esta Asociación. Les falta identificarse con el Leonismo.

Y es que debemos sentirnos muy honrados de pertenecer a un Club de Leones, por las altruistas y humanitarias finalidades que persigue.
Estas finalidades son la lealtad, la amistad, el respeto al derecho de los demás, de apoyo franco y desinteresado a toda empresa que tenga por objeto el bienestar cívico, social y moral de la comunidad.

El egoísmo, el interés, la ambición personal no dan sino inquietudes, sinsabores y desengaños, por mucho que ese egoísmo y esa ambición obtengan éxitos pasajeros. En cambio, servir a nuestros semejantes, ayudarles moral y económicamente, cumplir con el eterno mandamiento cristiano de hacer el bien, da una íntima y profunda alegría que vale más que todas las riquezas; porque como en la parábola bíblica "quien siembra amor y bondad, cosecha abundantes frutos", " mientras, quien siembra egoísmo sólo obtiene espinas ".

Hablamos de grandeza del Leonismo, afirmando que somos la agrupación de clubes de servicio desinteresado más grande del mundo. Yo creo que el verdadero carácter de grandeza a la que nos referimos con tanto orgullo, la da la calidad y la cantidad de diferentes actividades que desarrollan los clubes de Leones y que nos hacen influyentes y respetados en el ámbito local. Por eso los leones debemos participar siempre en todas las actividades del club. Sin participación no hay actividades y sin actividades de servicio no hay Leonismo. La participación en las actividades del club, nos mantienen unidos, nos llevan a conseguir mejores relaciones entre los socios, actuando como un factor de compensación y de amistad entre ellos.

Leonismo es participar en la marcha del club, asistir a sus sesiones, participar en sus comités, vivir la vida activa del club, participar en los cargos directivos de la institución.

Hagamos cambios en el Leonismo adoptando nuevas formas para participar en él. Cambiemos las costumbres y adaptemos el Leonismo a los cambios estructurales que se producen en el mundo. El mundo en que servimos no es el mismo de un día a otro, tenemos que cambiar con él. La organización que no se adapta a las condiciones del momento está condenada a desaparecer. Participemos en programas de servicio nuevos, programas como nunca fueron concebidos, no nos contentemos con los programas del pasado. Creo que el Leonismo debe participar activamente en la dirección de sus comunidades, con enseñanzas que permitan una movilización en torno al esfuerzo colectivo; creo que
el Leonismo debe hacer sentir su voz en los cambios estructurales que se vienen sucediendo, debe participar en los cambios y así nos lo mandan los fines y propósitos del Leonismo cuando nos indican que debemos "tomar parte activa en el desarrollo cívico, cultural, social, moral y de bienestar de la comunidad".

Por ello es que insisto una vez más; para que nuestra institución recupere su prestigio, es necesario que seleccionemos a nuestros dirigentes, que son los verdaderos motores de esta gran máquina de
servicio desinteresado. Necesitamos de buenos dirigentes, de líderes que nos presenten programas de trabajo, que nos entusiasmen y que nos hagan vibrar en el Leonismo.

El Leonismo es una gran familia unida por el esfuerzo común, sin limitaciones y sin fronteras. Hagámonos merecedores del gran nombre de nuestra institución; no con palabras, sino con hechos, hechos que se lograrán en base al trabajo. Que el Leonismo que practiquemos sea de acción y no de palabras solamente...

Creo que es el momento de insistir en transmitir nuestra doctrina leonística a nuestros hijos, creo que debemos buscar la continuidad en nuestros hijos. Interesémoslos en la labor leonística e invitémoslos a participar en ella. Que traigan a sus amigos y éstos a los de ellos. Pidámosles, que opinen, que corrijan, que tomen iniciativas, que vibren en el Leonismo, que sean leones con nuestras virtudes y defectos, pero que aporten alegría, originalidad, entusiasmo, desinterés, pasión y sacrificio. A medida que nosotros vayamos desapareciendo ha de quedar en sus corazones jóvenes la semilla de servir; plantemos esa semilla. Que nuestro mejor refugio sea el alma de nuestros hijos. Empecemos a conjugar los verbos, ejemplarizar, inculcar, aceptar, participar, integrar, responsabilizar, guiar, para comenzar a entendernos con ellos.

Enseñémosles que existen otros valores y nuevos sentimientos a los que pueden abocar su caudal de inquietante vitalidad. Que el Leonismo sea un servidor de la juventud. Hagamos intercambio de hijos e hijas de leones a través de cada Distrito Leonístico, de club a club.

Hagamos concursos y reuniones juveniles, concursos musicales, literarios, artísticos, artesanales, folklóricos. Auspiciemos concursos deportivos, certámenes culturales, becando a los mejores
calificados. En fin, vuelvo a repetir, " Que el Leonismo sea un servidor de la juventud".

Porque somos eminentemente hombres de acción, hagamos desaparecer las causas primeras del descontento y de miseria en nuestra propia comunidad, demos sólida constitución a las familias, establezcamos la equivalencia de deberes y derechos, fomentemos el respeto mutuo entre los individuos sin discriminaciones raciales, políticas o religiosas, demos educación e instrucción a todos por igual, dignifiquemos el trabajo en todas las esferas sociales, busquemos la seguridad de la niñez y de la ancianidad y logrados estos objetivos previos, obtengamos la paz de las conciencias, que es campo fecundo para lograr la paz de los pueblos. No debemos omitir sacrificios para exterminar la miseria y la desesperanza. Debemos convertirnos en verdaderos cruzados para mitigar el dolor ajeno y aliviar la necesidad de nuestras clases desvalidas. Dios ha sido generoso con nosotros al
proporcionarnos los medios para llevar una existencia afortunada.

Compartamos esa felicidad con los que no la tienen. Démosles, en esfuerzo personal, en servicio, en dinero, en sacrificio de parte de nuestras comunidades, una porción pequeña de lo que la comunidad nos ha dado y así cooperaremos a lograr una humanidad más próspera y más feliz. Ello habrá de poner paz en las conciencias y sólo en ella descansa nuestro futuro.